Las comadres
13 de Octubre, 2012 34
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¡Caramba, lector lectora, las sorpresas de la vida!

Haciendo cola en la fila de la tortillería, animadamente platican dos mujeres.

-Comadrita, buenos días.

-¿Qué tienen de buenos?

-¡La desconozco! ¿Qué le pasa?

-Es que anoche…

-¿Anoche, qué, comadre?

-Que después de trabajar como burro en mi casa, que es la suya, me fui a misa, como siempre…

-Bonita su costumbre, comadrita.

-Espere, déjeme contarle. Me quedé dormida cuando el anciano padrecito explicaba el evangelio.

-Eso nos ocurre a muchas.

-Es cierto, pero yo desperté cuando ya habían cerrado las puertas del santuario; cuando las luces ya estaban apagadas, menos la roja del sagrario, ni las veladoras que chisporroteaban, enojadas, quizás por su esfuerzo estéril de conservarse erguidas.

-¿De verdad, eso le ocurrió?

-Se lo juro por ésta (se besó la punta de dos dedos de la mano). ¡Ya se ha de imaginar mi asombroso! Claro que con el Santísimo presente en el altar no debe uno de tener miedo, pero, comadre, todo estaba tan silencioso y solitario, aunque no faltaba algún despistado ratón corriendo entre las bancas; nomás pelaba yo los ojos para un lado y para el otro. Así duré un buen rato, hasta que, respirando muy profundamente, para tranquilizarme, y caminando despacito, con la punta de los pies, para no hacer ruido, me fui a ver si la puerta de la sacristía estuviera nada más emparejada, pero no, tenía puesto el pasador por dentro, y resignada, después de husmear dónde acostarme, me decidí por la esquina del crucero derecho de la iglesia; me tiré en el piso, engarruñada; cerré los ojos, pero no podía dormir. No supe cuanto tiempo pasé así, hasta que escuché que llegaban gentes y que se hincaban en las bancas; me alegré al pensar que por fin había terminado mi calvario.

-A lo mejor sí se durmió, comadre.

-No sé, el caso es que me paré; me senté por ahí, y sospechando que mi esposo con mis hijos anduvieran buscándome en los hospitales, en la dirección de la policía municipal, o sabrá Dios en dónde, me alisé los cabellos y la falda, y me dispuse a salir del templo, pero…

-Sí, comadrita, dígame, no se detenga.

-Caminé por el lado de la puerta lateral, presumiendo que ya la habrían abierto, pero no.

- Oh, abrieron la otra, la principal –pensé-, y tampoco; estaba bien cerrada.

-¡No es posible, comadre! ¿Y las gentes en las bancas?

-Rezaban, con inefable devoción, cruzados los brazos, con la mirada al piso.

-¡Usted soñó, no lo niegue!

-¡Que no, ya se lo dije! Regresé a mi lugar y escuché sus rezos, aunque no distinguía bien a bien lo que decían. No podría indicarle a usted cuánto tiempo transcurrió, hasta que oí con claridad que por fin abrían la sacristía y después de encender las luces, vi que el sacristán iba a quitarles los candados a las grandes puertas que daban a la calle.

-¡Doña Jovita! ¿Por dónde entró? –Me preguntó, pasmado, al verme.

-¡Qué le iba a contestar, comadre! Estaba yo muy asustada; es que después de que el hombre encendió las luces, se esfumaron los que rezaban hincados en las bancas. Y corrí a mi casa como perseguida por tres docenas de demonios chamuscados.

-¿Y mi compadrito, y los niños?

-Aun dormían los más chiquitos, pero mi hija, la mayor, su ahijada, comadrita, lloraba sentada en una silla; me hizo saber que su papá andaba como loco, corriendo ahora para allá y luego para acá, buscándome.

-Pero camínele, comadre, camínele; por estar enlevadas en la plática esas mujeres se pusieron delante de nosotras; quiera Dios que cuando lleguemos al mostrador todavía haya tortillas.

34 Comentarios
  1. Muy bueno, Volívar.
    Mi voto y un saludo.

  2. Estupendo Compadre VOLIVAR Retratas las costumbres de nuestro pueblo magnificamente con estilo sabrosamente pueblerino y Michoacano, Mi voto.

  3. Excelente relato, bien llevado, entretenido, divertido y manteniendo el suspense. Mi afecto y voto. T.H.Merino

  4. Entretenido y bien contado relato, amigo Volivar. Un abrazo y mi voto.

  5. Vaya con la doña, me da que es una buena escusa para pasar una noche fuera de casa (mal pensado el hombre)
    Excelente relato amigo, un abrazo.

    http://www.luismolin.blogspot.com

  6. Como siempre, ameno y con su buen toque de suspenso! Aqui le doy al corazoncito…

  7. No sabría elegir Volivar, si acercarme a conocer esa tierra que tan buenos relatos y personajes te inspira, o robarte un poco de esa maravillosa imaginación que da vida a tu escritura.
    Enhorabuena compadrito, me lo hiciste sentir.

  8. Volívar, qué bien creas el ambiente en el interior del santuario y las sensaciones de la protagonista. Enhorabuena y voto, maestro.

  9. Perdona mi breve comentario. Te dejo mi voto.
    Un abrazo.

  10. Hola Volivar.
    Con tus magnificos cuentos logras, entre muchas cosas, que uno comience a amar la ternura de esos personajes mexicanos.
    Te quedas con ganas de conocerlos.
    Brillante.
    Abrazo.
    (Ya sabés que voté y tuve la suerte de que fuera el 10)

  11. Oye, Volivar, ¿Me podrías prestar a tu musa durante una temporada?

  12. Una vez más te felicito por tu relato. Es un placer disfrutar de relatos bien escritos y a la vez “pasearse” por un México coloquial y realista. A mi tampoco me importaría tener tu musa.

  13. Es un placer leerte. Felicitaciones y mi voto

  14. Farranz: estoy feliz porque me has leído. Muchas gracias.
    Volivar

  15. Alca: te envío un saludo y un profundo agradecimiento, por ocupar tu valioso tiempo en mi narración.
    Este México, amigo, que existe gracias a tus antepasados. Hace unos días estuve en la ciudad michoacana de Pátzcuaro, y te aseguro que es igual a la del señor molinero y de su esposa la “señá” Paquita, protagonistas del Sombrero de tres picos de tu ilustre paisano don Pedro de Alarcón.
    Volivar

  16. Mariav: amiga, eres linda. Un afectuoso saludo.
    ¿Podrás comentarme cómo le hicieron ustedes, los queridos españoles, para soportar la nefasta visita del próximo “mangas mochas” de México, que fue a presumirles que México les ayudaría a salir de la crisis económica? Para vergüenzas no alcanzamos por acá, en mi nación.
    Volivar

  17. Richard: gracias, señor escritor, muy felicitado, por cierto.
    Esos adelantos en las bellas letras, amigo, te hay hecho muy famoso. Por otro lado, agradecerte tu amistad, en primer lugar, y luego tu comentario a mi relato.
    Un saludo, desde México. (Disculpa que hasta ahora te envíe mi agradecimiento, pues a los que vivimos en esta región mexicana (Ciénega del lago de Chapala) un rayo en una antena nos incomunicó.
    Volivar.

  18. 1000Luna: Perdonada, amiga; y te agradezco tu amabilidad.
    Volivar.

    • Hola, volivar. Me gustaría comentarte algo sobre mi brevedad ¿hay algún lugar donde pueda hacerlo? Gracias, un saludo compañero.

  19. Antoniosib: eres muy amable con este amigo tuyo. Tarde (les decía a los amigos que en estas tierras de la Ciénega del Lago de Chapala, estuvimos incomunicados a causa de un rayo en una antena), es verdad, pero mi gratitud y mi amistad son para siempre (ese siempre condicionado a la existencia en este bello mundo).
    Volivar

  20. Oscardacunha: Ese compadrito (el término es el más cordial en estas tierras mexicanas); gracias por haberme leído. Te aseguro que hoy, lunes, que tengo más tiempo libre, me puse ver todo lo que has publicado, y noté, alegremente, que todo lo he leído y votado, es que, compa, eres de los grandes en esta hermosa red, y sería un grave error no leerte, digo, por aquello de aprender a hacer literatura.
    Gracias por todo, estimado amigo.
    Volivar

  21. Ana María Rua: Gracias por ese corazoncito tan lindo, pero especialmente por el tiempo que empleaste en leerme; aunque un poco tarde, te agradezco inmensamente las atenciones con este amigo tuyo.
    Volivar

  22. El Moli: gracias por leer mi narración, y especialmente por haberme enviado la clave para ver tu blog, que leeré con mucho gusto. Te envío mi gratitud, un poco tarde, por ciertos problemas con el internet, es cierto, pero siempre tendrás mi amistad y admiración por las bellas letras que publicas.
    Volivar

  23. Vimon: que me leas, precisamente tú, tan famoso y culto literato, es un gran honor para este tu servidor y amigo, que te admira.
    Volivar

  24. T.H. Merino: te aseguro, formidable escritor, que no merezco tus palabras, pero que me entusiasman.
    Volivar

  25. Salamandra: compadrito, poeta de grandes vuelos literarios, me honras con tan inmerecido comentario, pero que agradezco con el alma.
    Volivar

  26. Envoy: un saludo, y muchas gracias por tu comentario, aunque inmerecido, muy alentador, que te agradezco.
    Volivar

  27. Felicidades por tu relato. Me ha encantado la historia y la forma de contarla. Mi voto, por supuesto.
    Un abrazo,
    Claude

  28. Claude: muchas gracias. Un gusto inmenso que me hayas leído.
    Volivar

  29. Muy gracioso el relato, Volívar. No me explico cómo puedes hacer tantos relatos y todos tan buenos. Algún día tienes que decirnos tu secreto. Te dejo mi voto.

  30. Aurora, querida amiga, te agradezco tu comentario tan hermoso.
    Volivar

  31. muy amena la narración sobre todo detallada y que permite llevar a lugar del que se habla esa es la magia de la narración la frescura con el que se desarrollan los hechos te felicito

  32. Ericsand: me alegro mucho, muchísimo que te haya gustado lo que publiqué.
    Gracias
    Volivar

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