El comisario del pueblo encontró los cuerpos de las mujeres asesinadas río abajo.
Costó reconocerlas por el estado de descomposición en que se encontraban ya que habían permanecido en el agua cerca de un mes. Les dieron santa sepultura y comenzaron con la investigación.
Florencia y sus padres habían desaparecido del pueblo de un día para otro. Nadie los vio irse. Excepto una persona.
Como era lógico las sospechas recayeron en la familia.
Pero la policía no encontró nada, ningún indicio, testigos, arma homicida…no había pruebas. El desconcierto se hizo dueño de la situación. Cerraron el caso a los 3 años.
Florencia y sus padres se habían instalado en un pueblo a 700 kms. iniciando una nueva vida. Habían pasado 10 años
En este lugar se habían ganado el respeto de sus vecinos, con trabajo, seriedad y humildad.
Florencia, con sus 30 años, mantenía la imagen de una veinteañera, cálida, agradable, servicial, inocente. Es como que el tiempo no transcurría para ella.
Su padre trabajando de sol a sol como siempre y su madre dedicada a su casa y a sus animales de granja.
La lánguida belleza de Florencia había cautivado a los jóvenes del pueblo y casi todos habían presentado sus intenciones de noviazgo, convite que ella rechazó con elegancia.
Tan solo uno la había inquietado en cierta forma. Era alto, buen físico y de conversación muy amena. Su nombre era Pablo.
De día trabajaba la tierra con su padre, de tarde pintaba paisajes y de noche, se reunía con sus amigos a beber y conversar.
Era muy culto y leía todo lo que cayera en sus manos.
Florencia, quien quería mantenerse al margen de las relaciones con el sexo opuesto, sucumbió ante los encantos de Pablo.
Pasaban tardes enteras, caminando, conversando, al principio con distancia, luego abrazados. Una tarde, el cielo se oscureció y la lluvia arreció sin piedad. Florencia y Pablo se encontraban en medio del campo. Debieron correr hasta una casa abandonada. Sus ocupantes habían desaparecido misteriosamente, padre, madre y dos hijas.
Allí se refugiaron. Ingresaron por la entrada principal cuya puerta estaba tendida en el piso. El estado era de un abandono total. Suciedad por todas partes, ratas, no había nada que estuviera sano, puertas, vidrios, mesadas, muebles, herramientas, toda la vajilla y utensilios: destruidos. En la planta alta, el cuarto de la pareja estaba destrozado pero el cuarto de las niñas estaba en perfecto estado, caliente, ordenado e iluminado, parecía que alguien estaba viviendo en el lugar. Hasta el baño se encontraba aseado.
A pesar de lo extraño del lugar, ésto no importó. La excitación de ambos dio paso a una pasión desenfrenada. Comenzaron a besarse, rápidamente pasaron a las caricias, se desnudaron y comenzaron a hacer el amor apasionadamente.
Los padres de Florencia alarmados por el temporal salieron en busca de su hija. Llegaron a la casa. Una vez ahí entraron y escucharon los gritos de placer y el intenso jadeo de ambos lo que provocó indignación y descontrol en ellos. Se acercaron al cuarto y presenciaron lo que estaba sucediendo.
Una persona, oculta en un cuarto contiguo también lo presenciaba.
Los padres indignados, entraron sigilosamente y estando Pablo de espaldas sobre la joven, le clavaron un enorme rastrillo provocándole la muerte al instante.
Ella, debajo, desnuda y manchada con sangre, empujó al joven de costado, se dirigió al baño y se metió en la tina con el fin de higienizarse. Ni se inmutó por lo sucedido ni pronunció palabra alguna.
Cuando sus padres terminaron de enterrar el cuerpo en el campo, regresaron por Florencia, quien estaba espléndida, radiante y sonriente. ¿Vamos? Les dijo a los padres.
“Si” fue la respuesta.
Continuaron con su hipócrita vida.
A las pocas semanas, Florencia se dio cuenta que estaba embarazada. Decidió no interrumpirlo dado que le había provocado una intensa curiosidad el ser madre.
Sus padres aceptaron la decisión. Como siempre.
El embarazo transcurrió de forma totalmente normal y natural hasta los 7 meses.
Una noche donde la lluvia castigaba enérgicamente al pueblo, Florencia se despertó con horrendos dolores en el abdomen.
Los gritos eran aterradores. El dolor intolerable. Sentía que su bebé intentaba salir de su vientre por cualquier medio.
Su madre llamó a una vecina que se autoproclamaba partera. Demoró un rato la señora ya que la lluvia no le permitía salir de su hogar.
Llegó y con la ayuda de la madre preparó todo para el parto. Estuvieron 3 horas intentando que el bebé naciera. Parecía que no quería salir. Florencia estaba ya totalmente desgarrada, sin lágrimas que derramar ni voz para gritar.
Y fue en el último intento que el niño salió como un pez. Pareció que él decidió el momento.
El bebé estaba en buenas condiciones con la salvedad que era una niña y no un niño como la bruja del pueblo le había vaticinado en una sesión.
Una vez cortado el cordón, aseado y cambiado, se lo acercaron a la madre quien lo rechazó enérgicamente y a los gritos. Estaba aterrada por lo vivido.
Fue la abuela quien cuidó de la niña. Florencia no quería verla, tocarla, nada.
Pasó el tiempo y Josefina, nombre elegido por los abuelos, crecía saludable y sin sobresaltos.
Un grave accidente ocurrió cuando tenía 3 años.
No se sabe como se cayó de una escalera y el golpe en la cabeza le abrió la frente dejándole una horrenda cicatriz. Además quedó paralítica.
Los abuelos sufrieron mucho lo ocurrido, no así Florencia que seguía sin acercarse a la pequeña. Se dedicó a la jardinería.
Pasó el tiempo.
Josefina había cumplido 13 años. Hacía un año que los padres de Florencia habían muerto extrañamente. Los encontraron sin vida cerca de un arroyo. La policía nada pudo establecer.
Al morir sus padres se tuvo que hacer cargo de su hija.
Comenzó a acercarse de a poco y la niña le demostró un enorme cariño a pesar de todo.
Su edad, 43 años y la soledad que le provocaba no tener a sus padres, le pudo despertar algún noble sentimiento. Comenzó a brindarse por entero a su hija; la cuidó, la escuchó, le enseñó, la paseaba en su silla de ruedas. Parecía una madre.
Un tarde, la niña le pidió la llevara a pasear por el arroyo.
Asintió con alegría.
Estaban caminando por el lugar, disfrutando del paseo hasta que en un momento sienten ambas un crujido de ramas, pasos.
El terror se apodera de Florencia cuando una mujer de unos 40 años, encorvada, se interpone en su camino.
¿Penélope? Preguntó muy asustada. No hubo respuesta.
¿Por favor, dime si eres o no Penélope?
No hubo respuesta. Solo una mirada profunda, escalofriante, aterradora.
Fue entonces que la desconocida sacó un puñal enorme de entre sus ropas y se lo hundió a Florencia en el pecho, por lo menos 13 veces.
Agonizando Florencia, le volvió a preguntar si era Penélope pero la desconocida no le respondió. Fue entonces que Josefina se paró de su silla de ruedas, se acercó a su madre y le dijo:
“Basura, mataste a mi tía Penélope, a mi padre Pablo y me abandonaste durante 13 años, no sabes quien soy ni enterada estás que a los 11 años pude caminar nuevamente.”
“Y no, no es Penélope, es Sofía, la única amiga que visitaba a tu hermana en el psiquiátrico. Fue ella, la que los vio partir en la oscuridad de la noche. Y los siguió hasta el nuevo pueblo. Y ella es la hermanastra de Pablo, que se escondía en la casa abandonada, donde hiciste el amor con mi padre. Y planeamos este encuentro para hacerte sentir lo mismo que sintió Penélope cuando la mataste. Tus padres también sintieron lo mismo que Penélope.
Florencia escuchó a su hija con el rostro desencajado por el miedo. No mostraba arrepentimiento.
Así y todo esbozó una siniestra sonrisa la cual comenzó a desdibujarse a los pocos minutos , sus ojos se cerraron y murió.
Josefina y su tía Sofía empujaron el cadáver hacia el arroyo.
Se fueron del lugar hasta la casa donde vivirían juntas por el resto de los días.
La pesadilla había terminado.
Florencia fue denunciada como desaparecida.
Su cuerpo nunca fue encontrado.
Los cuervos y otros animales salvajes lo devoraron.
Según cuenta la leyenda estaba viva mientras la comían.
F I N



Es un cuento de hadas!!
Muy bueno Richard, pero muy tétrico.
Se cumplió la moraleja; “El que a hierro mata, a hierro muere”
Un abrazo
Muchas gracias Moli, por tu tiempo, por estar siempre ahí y por contarme tus sensaciones..
Un abrazo amigo.
Richard: qué intriga tan bien narrada; tienes a tus lectores en el filo de la silla, preguntándose a casa renglón que qué seguirá.
Y eso hacen los grandes escritores: captar el interés del lector y no soltarlo hasta el final.
Un relato digno de tu pluma inspirada, de tu gran talento, amigo, por lo que te felicito.
Atentamente
Volivar (Mi voto)
Richard, en primer lugar tengo que pedirte disculpas por la tardanza en leer tu excelente e interesante relato. Me gusta como lo finalizas así como la forma clara y sencilla de relatar. Mi sincera felicitación y un abrazo. Mi voto por descontado
Hola Reka.
Muchas gracias por tus comentarios y es una enorme alegría te halla gustado. Y la idea es no llenar los huecos en una narración con palabras que a la larga están demás. El objetivo es que no halla huecos.
Eso me lleva a intentar ser claro, sencillo y honesto como decía E. Hemingway, uno de los mejores escritores de la historia para mi. Es lo que intento. A veces sale otras no.
Y no importa tarde o temprano. Importa que lo hiciste. Y solo por eso muchas gracias nuevamente.
Un abrazo.