Las sirenas escucharon la grave quilla partir en dos el océano, el estrépito desembarazó sus miembros, agitó las colas y gravó en su pecho la ansiedad.
—Hermanas—dijo la más aguda entre ellas—. Ya la negra nave se aproxima. En su vientre los argivos, arrancados de su patria por la cólera de la dioses, reman con ímpetu, buscan con ansia retornar a la Hélade. Su ánimo es dura coraza contra la adversidad, sus graves voces resisten con ánimo el embate de mil tormentas. Aunque de patrias son diversos se llaman entre sí hermanos y con justicia, pues no solo comparten la sangre de sus padres, sino la que han derramado en el cruel combate. Vosotras, hermanas, no debéis escuchar el lamento de sus males, pues el duro ánimo con que lo resisten ablandará vuestro corazón. Nadaréis a la negra nave y seréis heridas sin remedio por fiero dardo. Ahí será vuestra perdición.
Cómo un nido de avispas entre las que precede la reina soberana, las eternas moradoras marinas comenzaron a hablar en su lengua milenaria y oscura pero las palabras de la mayor entre ellas no había tocado su corazón. Ya una comenzaba a imaginar en fantásticas formas al altivo aqueo de hermosas grebas, ya la otra figuraba las dulces palabras que este labraba. Pero aquella que de entre todas excedía en arte continuó diciendo:
—Sé bien que mi discurso no exhorta. Una vez que vuestras almas estén bajo el imperio de aquel que lo domina todo serán blanda materia para su saeta. Si no os persuaden mis palabras, os negaré entonces las del envanecido dánao—. Y diciendo esto, tomó un poco del limo que en la profundidad del piélago se acumula y con sutil arte fue sellando los oídos de sus hermanas. Pero cuando se acercó a la más pequeña, esta negó con la cabeza y escapando rauda, oculta quedó tras un árbol de coral que con fantásticas formas cobijaba el páramo de las náyades.
Ya la negra nave como una nube pasaba sobre las cabezas adornadas de largos cabellos cuando aquella que escondida estaba, escuchó los tristes lamentos de los argivos. Desconocía aquella lengua pero sintió compasión por los lamentos que clamaban por la patria perdida donde se mezclaban el amor de los aqueos por sus mujeres e hijos con el ímpetu del viril deseo, del mismo en que dos sustancias de materia diversa pueden forman en armonía una sola. Fue así que la pequeña sintió amor por vez primera. Y así como la piedra imán atrae las sustancias que le son afines así la sirena fue llevada a la nave. Apenas su cabeza asomó del agua vio el barco y en él a los hermosos hombres de vivos ojos y broncíneas corazas. Hechizada por la visión, los miró durante largo tiempo sin ser vista por ellos hasta que su rostro se puso lívido. Tenía que regresar enseguida al cobijo del reino de Poseidón pero, atenazada por febril deseo, no podía dejar de respirar el aire que envenenaba su cuerpo. Empezó a prorrumpir entonces en terribles alaridos, aún de sus hermanas no escuchados quienes con renovado espanto vieron el hermoso cuerpo descomponerse en mil grotescas figuras, la cola cortar el agua, los miembros agitarse cual penetrados de agudas astas. Las sirenas se lanzaron entonces veloces en ayuda, surcando raudas el agua, pero ya la nave se alejaba arrastrando consigo su funesta sombra mientras que la náyade descendía lentamente al lecho del mar.



“…del mismo en que dos sustancias de materia diversa pueden forman en armonía una sola.”
Hermoso relato y muy bien escrito!!
Saludos!
Me recuerda a La Ilíada: su estilo es idéntico, así como la forma de sus discursos y cómo describe los sucesos. No cabe duda que conoces muy bien los relatos homéricos. Como un relato apócrifo del divino ciego este relato puede pasar. En ese sentido, es pertinente. Saludos.
Muy bien, Dunga. Muy poético.
Hermoso texto.
Como a Gabriel, tanto el vocabulario como la forma del escrito me recuerdan a la Ilíada.
Me gustó mucho, Gunga Din.
Un abrazo,
Luna
Que linda forma de redactar, me atrapo la historia y que tonta sirena
Gunga din: en verdad que soy una inutilidad en esto de escribir, pero amigo, poco a poco aprenderé… lo que sí deseo expresarte es que a contar cuentos verbalmente es a lo que menos me dedico, no tengo tiempo, ya que desde hace 18 años dirijo un periódico en papel, y debo narrar, narrar, para poder sobrevivir de esta actividad. ¿Crees que con este trabajo tan demandante tenga tiempo para ir a chismografiar en el mercado?
Gracias por tus comentarios, que los tendré en cuenta para futuras publicaciones.
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)