Letras sin voz
30 de Octubre, 2011 4
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Ella sube las escaleras despacio. Le duelen las rodillas. Otoño y quietud física. Le abofetea veloz y constante el corazón. Siempre una mirilla desafiante en la puerta del vecino. La llave, tres vueltas y música en la habitación. El sudor de sus dedos, inquietos y desdoblados caen repetidos sobre su puerta. Un folio sin anillas en el bolsillo del pantalón. Mismo estribillo. Letras en su cabeza, sin voz, oscuras por falta de luz. Tres estrofas, cien poemas, dos palabras prohibidas y un grito agónico. Su declaración presa y cobarde. Siempre sueña un escenario, un foco cegando rostros de espectadores y un micrófono. Cuando respira, el eco parece esconder un monstruo. Una tos, un diploma con trazos borrosos doctorando su pánico. Busca saliva y parte su lengua helada. Busca sus ojos y solo encuentra sombras. Después, despierta vacía bajo sus sábanas.

La puerta siempre se abre hacia afuera y ella, aunque lo desea, siempre espera en el felpudo. Le besa y sus labios le saben a madera.

Enhebra la aguja y cose el botón de su pantalón. Sus calcetines rojos son más rojos bajo sus calzoncillos blancos. Puede imaginar la forma de su pene arrugado bajo el nylon. Lo desea. Da dos puntadas, y nerviosa, tira con fuerza, anuda, muerde y arranca. “Toma”. “Eres un sol… ¿Has hecho eso?”. Ella mira a su cuarto, ve la carpeta y asiente.

La botella gira con azar sobre la alfombra. Ojos masticando el morbo. Labios saboreándolo. La ebriedad es una reina duplicada. Pequeñas líneas blancas que son migajas en el cristal. Besos. Más besos. Tiene tres invitaciones y declina todas. Desde el sofá, fuera del círculo, sus labios son robados una y otra vez.

Hace estupideces. El horno vuelve a quemar. Magdalenas rellenas de chocolate para él. Hace gilipolleces. La carpeta y los trabajos de literatura sin una sola coma de él. Hace tiempo. La derrota sonríe paciente, pero espera, silenciosa. No juega y nunca pierde.

Es domingo y hay demasiadas gafas de sol. Hay cervezas vacías, un asalto a los hielos y el valor gritando. Palabras y frases cruzadas sin atar. Hay un sorbo, luego un trago y dos dedos reclamando volver a empezar. Hay dos ojos enfrentados, un abrazo, tres estrofas y dos palabras prohibidas. “Me gustas”. Voz en sus letras. Suenan y no es sueño. El ruido hace un silencio pequeño entre los dos. Eterno. Un trago, dos, tres y cuatro. Al arañar un beso en los labios le abofeteó su mejilla.

4 Comentarios
  1. Hermoso. Despierta antiguas tristezas ya olvidadas, …o quizá simplemente soñadas.

  2. muy bueno ! angustia y amor, desesperacion y paz. todo junto y re pulenta.
    salud!

  3. Gracias por caer por aquí a leer. Espero que pronto, volvamos a intercambiar opiniones, escrituras y lecturas.
    Un saludo!!

  4. “La ebriedad es una reina duplicada.” Excelente figura. “La derrota sonríe paciente, pero espera, silenciosa.” Sin las comas tiene buen aroma. Tiene ritmo propio, lo que comienza a parecerme estilo. Me gustó. Saludos.

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