Lo importante
24 de Enero, 2012 24
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Lo importante es lo bello, y lo bello es vital. Todos sus deseos han de cumplirse y ha de desearlo todo para realizarse como ser humano. Su templo es el centro comercial. Se llama Natalia.

Lo importante es un teléfono de última tecnología, que exprese adecuadamente lo que Natalia es y lo que quiere. Que su ropa diga que es bella, tener las tetas gordas para que todo el mundo la desee, porque el éxito se traduce en las ganas de sexo que Natalia fomenta en esos desconocidos con los que se cruza por la calle y a los que no volverá a ver.

Que en su pelo no se descubra una sola cana, porque la edad no puede con ella, y que las arrugas que asoman en su piel queden sepultadas por la perfección del maquillaje impecable. Es un producto. Es perfecta.

Cuando se cruza con un mendigo, arruga la nariz en reproche a su falta de estética y cuando pasa delante de una prostituta recrimina su falta de moral, porque más bajo no se puede caer. De los inmigrantes no dice nada, pero sabe que no le gustan. Lo importante es que su pelo parezca liso natural.

Si quiere un café, jamás lo toma sentada en la barra de un bar junto a otros tertulianos. Acude a un establecimiento classic chic a tomarlo en un vaso de plástico y paga por él cuatro veces más. Lo importante es que la vean frecuentar este tipo de locales, así será admirada cuando sus tacones suenen en el ambiente.

Pero el caso es que cada vez ve más gente en la cola de la beneficencia, más pobres esperando el ranchito de las monjas, más despeinados por las calles. Las costuras rotas son más visibles. Cada vez es más difícil mirar hacia otro lado. Pero Natalia aún tiene su perfume Dior que la aleja de los malos olores.

Y el caso es que la batería de su móvil ha dejado de funcionar y en atención al cliente no le hacen ni caso. Solo atienden a los que compran.

Ha tenido que aprender a la fuerza que lo importante es tener un trabajo, no importa el salario y no importan las horas. Sin condiciones. Porque lo importante es seguir estando en la cresta de la ola.

No sabe cómo, se ve comprando en las rebajas, peleando por seguir la moda que tan rápido cambia para que no se note que es una parada más. Son caprichos, pero cree que aún puede permitírselos. El perfume se agotó hace tiempo, el pelo se estropeó, sus tetas ya no le importan a nadie.

El centro comercial ya no parece tan lustroso como antes. Ahora, lo importante, es empezar a reconocer como bobos a los que creen que lo importante es el móvil de última tecnología, las tetas operadas, los vestiditos a la moda, lo de arriba y no lo de abajo. Lo importante, para Natalia, es juntar piedritas contra las grandes compañías que todo lo han destrozado y a las que se les ha permitido destrozar todo. Ahora se da cuenta, junto a la prostituta y al vagabundo, junto al parado, al inmigrante, al muerto de hambre, que lo importante somos nosotros.

24 Comentarios
  1. Muy bien dicho. Si señor.

  2. Mira tú por donde, a pesar de todo, o quizás por nada, la tal Natalia despertó.
    Muy bueno y mejor escrito.

  3. Natalia somos todos en esta sociedad mercantilista en que vivimos. Tal vez mañana seamos diferentes, aunque creo que no.

    • Esperemos que despertemos, porque la alternativa es irnos por el retrete, como parece que se va yendo parte del planeta…

      ¡Muchas gracias por tu opinión!

  4. Me sumo al ring!!! ring!! de tú despertador, las voces unidas despertarán al gigante adormecido, gracias por compartir.

  5. “Y tu cabeza está llena de ratas, te compraste las acciones de esta farsa… pero el tiempo… el tiempo no para” dice Bersuit en no de sus temas y el problema es que a muchas las ratas de esta farsa empezaron a comerse los! Gran relato, como siempre Paloma!

  6. Que lastima que siempre nos damos cuenta del valor de lo IMPORTANTE cuando ya no somos “importante”. Gracias Paloma por la reflexion.

    • ¡Muchas gracias, Lorenzo, por contestar!
      Tienes razón, parecemos adictos al lamento por haber perdido una oportunidad en lugar de reaccionar a tiempo. Pero, consuelo pobre, creo que lo importante es que al menos reaccionemos; si es que eso llega a suceder algún día y paremos lo que se nos está viniendo encima.

  7. Me encanta la ironía del comienzo.
    Me alegro de que al final ella mire con otra mirada… porque siempre nos queda la esperanza de que todos nos demos cuenta.
    Un abrazo Paloma!
    Luna

    • ¡Gracias, Luna!

      Tuve que ponerle algo de esperanza, porque a veces es insoportable saberse solo frente a este mundo que nos hemos montado tan mal.

      ¡Un abrazo para ti también!

  8. Sin duda das en el clavo. Enhorabuena.

    • Gracias, hessellius. Con esta situación que tenemos (y la que nos espera) ojalá que estuviese equivocada y personajes como Natalia no tuviesen mayor relevancia, pero a mi entender, o estás de un lado o del otro; o eres consumista y arrollador económico o hay que empezar a luchar.

      ¡Un saludo, y gracias por leer y comentar!

  9. muy buena reflexión Paloma, me gustaría saber tu opinión sobre la mía, que no se si ya la subieron se llama “Hay nieve en mi cabeza y no es diciembre”. Saludos!

  10. Me gusta cómo has enfocado el final, me gusta mucho que en vez de convertirse en una víctima de su fracaso, Natalia sea una luchadora. En realidad lo ha sido durante todo el relato, tanto viviendo en un mundo como en otro. Luchó por su imagen en el mundo de las apariencias y luchó por su persona en el mundo aparente. Hermoso personaje. Gracias.

    • Muchas gracias por el tiempo que te has tomado para leer este post. Es un placer descubrir cómo cada lector comprende el texto, ya casi cuando lo tenía olvidado. Una delicia compartir reacciones y pensamientos. ¡Nos leemos!

  11. Manifiesto sencillista, o proclama por la dignidad. Me gustó porque, además, tiene algo de ritmo. Casi que podría leerse en versitos…

    Lamento decir, por otro lado, que todavía me siguen calentando ese tipo de mujeres…

    • Estas mujeres, Enroque, también están ahí para calentarte, para que sepas qué te estás perdiendo por no ser como ellas. ¡Gracias por leer y comentar!

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