Lo que se deja al morir
4 de Enero, 2012 6
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Sentados frente el fuego de una gran chimenea, se encontraban un anciano y un niño. Ellos eran un abuelo y su nieto. El niño de apenas 6 años preguntaba una y mil cosas a su abuelo y este, complacido por la atención del niño, muy feliz respondía. Pero una pregunta en particular puso al viejo a pensar muy profundamente.

-Abuelo, ¿Por qué las personas envejecen?

-Porque así es la naturaleza.

-No lo entiendo.

El anciano empezó a meditar su respuesta, una que le agradara al niño pero sin tener que inventar o evitar algo.

-Nosotros los seres humanos nacemos, vivimos y aprendemos mucho a lo largo de la vida, nuestra existencia es un punto minúsculo en la esencia de la tierra, pero un punto al fin de acabo.

A lo largo de los años, realizamos lo que el destino nos encomienda, tal vez un sueño o un camino a seguir. Al comenzar ese viaje nuestro cuerpo aprende con nosotros y nuestra mente se nutre. Cuando terminamos esa mision, todo nuestro ser esta feliz, saciado y listo para descansar. Bueno, tal vez, eso sea complicado de entender.

Miró al niño con un rostro un poco avergonzado. El niño no dijo nada pero espero, pacientemente, sus siguientes palabras. El anciano carraspeó un poco.

-Veamos ¿Recuerdas la flor que plantaste el año pasado con la abuela?¿Si? Bien, esta flor comenzó como una pequeña semillita, la que cargabas en tu mano para arriba y para abajo. Pero luego cuando la plantaste y se nutrió de agua y de sol, y del tiempo que es bendito, ella fue creciendo y creciendo volviéndose una flor blanca grande y bonita ¿Verdad? Su misión, fue crecer y verse bonita y oler bien. Ella hizo todo eso y lo hizo muy bien. Pero después que pasaron los meses, y ella cumplió con su meta, su tallo ya pesaba y sus pétalos caían. Es porque estaba cansada, ya había vivido realizando su trabajo y destino y, ahora, le tocaba su merecido descanso.-

El niño lo escucho con su mirada fija en el fuego que danzaba y vibraba con vida propia.

-Pero…- Dijo el niño aunque no continuo.

-¿Pero?- Lo alentó.

-Pero en el lugar donde estaba la flor aparecieron otras florecitas. Entonces, ella no se fue. No del todo, ¿O sí?

-Que inteligente, que inteligente- Se gorgoreo el anciano.

-Supongo que no. Porque como ella dejo florecitas tras su partida yo dejare conocimiento tras la mía.

El anciano no dijo nada más después de eso y un silencio los rodeos.

6 Comentarios
  1. Bienvenid@ a Falsaria, Jorgelis Saray

    Saludos!!

    Equipo de Falsaria

  2. Parece una historia simple, pero oculta (a mi entender) la complejidad de la vida y la muerte. Es un relato muy interesante, me gustó.

    • ¡Gracias! Generalmente escribo cuentos para mis primos, que son niños, y trato de hacer historias sencillas pero que signifiquen algo.
      ¡Otra vez, gracias por leer!

  3. Jorgelis Saray:: me adhiero a lo que expresa Nanky, pero, amigo, las faltas ortográficas nunca son buenas.B.G:
    “nuestra existencia es un punto minúsculo en la existencia de la tierra pero un punto al fin de acabo”.; en verdad que eesto no lo entiendo.
    “una que le agradara al niño pero sin tener que inventar u evitar algo” ¿Qué hace aquí la u supliendo a la o?
    Pero, amigo, estos son pequeños detalles que se corrigen con cierta voluntad de nuestra parte. En esto de escribr, lo indispensable para atraer al lector, es una excelente imaginación… y un cúmulo de conocimientos, los que creo que posees.
    Atentamente
    Volivar Martínez. Sahuayo, Michoacán, ´México.

    • Usted tiene, absolutamente, toda la razón. Nunca lo son.
      Y es terrible, debí tener mas cuidado. En casos como estos recuerdo que mi mama siempre dice “revisa mínimo 10 veces antes de mostrar algo”.
      Las faltas ortográficas son imperdonables. Tendré mas cuidado.

      ¡Muchas gracias por leer! Y por el consejo, esa son las clases de cosas que quiero aprender.

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