Cada mañana, al salir el sol, ella lo saludaba y se preparaba para el trajín diario.
Ellos las estaban esperando brillantes, abiertos, gozosos de tenerlas, las abrazan y las sostienen hasta que se despiden de la última. Luego los apilarán y emprenderán el regreso en los carros.
Ella busca ayuda y la acompañan hasta el ocaso de naranjas y rojos brillantes, sus hijos.
Mañana será un nuevo día, los ramos generosos se brindarán para el sustento familiar.
Cada día, el suelo húmedo alimentará las raíces conservando la frescura para llegar hasta el final del trayecto colorido. Los campos están repletos.
Enlazadas en ramos níveos pueden esperar su depósito en el florero, frente al retrato, o en el destino que mejor le den las mujeres de la casa.
Ella con un delantal escocés protege su impecable vestido rosa, ellos con su ropa clara y los pies descalzos no saben de sacrificios. Disfrutan de la labor a la que están acostumbrados.
¡Atenlas fuerte para que no se caigan! ¡Tengan cuidado de no estropearlas!¡Álcenlas como si fueran bebés!
¡Sí mamá!, tendremos cuidado de no pisarlas, las ataremos con cuidado….
Y con el sacrificio y la humildad construyeron su casa, alimentaron a sus hijos, los educaron, no les hicieron faltar nada, ni el amor.
El sol asoma detrás de la casa y anuncia la hora del despertar filtrándose por las cortinas de los dormitorios cada día.
Al medio día los reúne el momento del intercambio familiar, sobre el trabajo, los estudios, los amigos y los sucesos matinales…
En el verano esperan la cosecha de frutos, en los inviernos los dulces y en el otoño las conservas.
Cierto día se acercó un caballero, y le compró a la niña de las trenzas, un ramo precioso, para su madre le dijo, pero quedó prendado de su mirada, ella bajó los ojos tímidamente y le acercó el ramo.
Pasaron muchos clientes pero el joven caballero pasó cada lunes de cada semana.
Un día en que ella quedó sola, la invitó a conversar en el banco de la plaza, ella no quiso aceptar, temía lo que ese joven le diría, aunque cada noche cuando colocaba su cabeza en la almohada, pensaba mucho en él, y se dormía así.
Soñaba que conversaba en el banco de la plaza y que se aceraban mucho, hasta quedar sus labios muy cerca, y en un descuido él la besó. Qué feliz despertó. Aunque no quería hacerlo. Fue como si realmente hubiese estado con él.
A la tarde le contó a su madre, y le preguntó, indecisa. Realmente le gustaba y no sabía si aceptar.
Su madre le permitió que la visitara en su casa.
Y así fue tres veces por semana, hasta que empezaron a pasear por la plaza, conversaban, se reían, se iban conociendo.
Un día no llegó. La joven se preocupó. ¿Qué le habrá pasado?
Otra vez no llegó. Ella comenzó a desesperarse, algo le habrá pasado pensó. Y no tenía cómo averiguarlo.
Su madre la encontró llorando. En sus manos tenía una carta. Pero ella no contó nada.
Quemó esa carta para que nadie la leyera. Su cara estaba triste y no sonreía.
Por más que su madre insistía, ella no hablaba, pero el joven no vino más.
Un día pasó un señor y después de comprarle flores, le dijo:
Señora, la veo siempre junto a sus hijos, trabajando mucho. ¿Ud. tiene esposo?
Sí. ¿Dónde está? Descansando. ¿Descansando? ¿Descansando mientras Ud. trabaja?
Sí, pobre, él necesita descansar. ¿Trabaja de noche quizás? No, de noche duerme. ¿Y cuándo trabaja? Mientras descansa.¿Cómo mientras descansa? Bueno, él está pensando.
¿Pensando qué? Cómo debo preparar las flores, en qué traerlas, cuántas flores van en cada atado, a qué hora debo levantarme, cuánto dinero debo cobrar cada flor, cuánto dinero tengo que traer a casa, y eso cansa, cansa mucho…Ah bueno, mire usted!¿Y eso le ha hecho creer a usted? Sí, y no le contradiga porque se enoja mucho y estará más cansado todavía…Flor de vivo es su esposo, eso, él también es un flor, Flor de vivo!
Otro flor de vivo es ese que le anda arrastrando el ala a su hija la mayor. ¿Por qué?
Porque la ha engañado.¿Cómo? Sí, le ha hecho creer que lleva flores a su madre y no es así. ¿No está mintiendo usted?¿Está seguro de lo que dice? Sí, sí yo lo vi del brazo con su esposa. ¿Será por eso que no vino más? Debe estar arrepentido de engañar a una muchacha tan hermosa como su hija. Hablaré con ella, recibió una carta y no dijo nada.
Ahí está, vaya y pregúntele, hable con ella. Ese es otra flor, flor de atorrante. Y si sigue así va a tener un gran jardín, un jardín con muchas flores, esas, trate de venderlas cuanto antes, no sea cosa que se reproduzcan.
Luego de dibujar una sonrisa en mi rostro, voy buscando otros cuadros con flores de ese pintor mejicano, que era tan picaflor, por haber tenido cuatro esposas y alguna que otra amante extramatrimonial.
Los floristas de Tenochtitlan
4 Comentarios




VERUSKA. te felicito; has sabido contar cosas interesantes, y de una forma muy amena. Se ve que sabes mucho de esto, porque, con sólo observar una pintura, seguramente de Diego Rivera, lograste pintar algunas costumbres mexicanas, y otras no sólo mexicanas: la de engañar a una mujer, siendo casado.
Mi voto.
Volivar (Sahuayo, Michoacán, México
JA JA JA muchas gracias!!! amo esas pinturas realmente don Diego Rivera supo expresar la historia de México y hasta sufrió el engaño como devolución de Frida cuando trajo a ese refugiado ruso a su propia casa. También me gusta mucho dibujar y pintar.
No he tenido la oportunidad de ver ningún cuadro de ese pintor, pero en seguida me pongo a investigar, tu relato me ha abierto la curiosidad. Tú si que has hecho una excelente pintura con las palabras enmarcándonos escenas tan cotidianas y a la vez tan profundas. Mi voto desde luego que lo tienes.
GRACIAS!!!SON BELLÍSIMAS SOBRE TODO , LAS QUE MUESTRAN ESAS CALAS ENORMES QUE LLAMAN ALCATRACES. muCHÍSIMAS GRACIAS!!!