Variaciones a un tema de Sissi

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El joven Monarca debía de casarse para darle a su Imperio la posibilidad de un heredero. La Archiduquesa, su señora madre, ya había elegido a la futura Emperatriz, que era, ni más ni menos su sobrina, la princesa más admirada por su gran sabiduría y belleza en las cortes más suntuosas. Pero nadie contaba con la astucia de una joven, que dio en tierra lo planeado.

El día en que se daría a conocer el acontecimiento tan feliz, lucía risueño el castillo real. Todo el mundo se ocupaba de los últimos detalles para la cena y el baile posterior en donde oficialmente se daría a conocer quién sería la consorte de su Alteza Real.

Para el Soberano, en el salón imperial las manecillas del reloj nunca habían sido tan indolentes para desplazarse en aquel círculo cubierto por el más fino cristal con incrustaciones de las piedras más preciosas.

Considerando que era muy temprano, y que el arribo de su prometida se esperaba por la tarde, para calmar sus nervios el Monarca ordenó una cacería en los bosques donde las gacelas y los cervatillos abundaban.

Los que lo acompañarían esperaban impacientes montados en sus ágiles corceles, cuando por fin vieron que su Soberana Majestad se dirigía a su cabalgadura.

Éste dio la orden de iniciar la marcha, y los perros por delante, seguidos por los ágiles y expertos cazadores, a gran velocidad salieron rumbo a las montañas.

-Su Alteza Real fue el último en partir; iba distraído, el trote de su caballo era muy lento; a respetuosa y prudente distancia lo seguía su guardia personal.

Tomó el camino de subida, y al pasar un ancho pero no muy alto puente de piedra que formaba un arco bajo el que se remansaba un agua cristalina, el anzuelo de una caña de pescar se clavó en el imperial sombrero.

A gran velocidad bajaron los hombres de seguridad y aprehendieron a una joven.

La condujeron a la presencia del Emperador, y esperaron respetuosos la sentencia, que, pensaron, sería la pena capital.

Mas, su asombro fue desmesurado cuando el Monarca les ordenó que lo dejaran solo con la dama.

-Le pido mil disculpas, Excelencia. Papiri me ha enseñado que para atrapar una buena pieza debo de darle vueltas a la caña para arrojar muy lejos el anzuelo.

-Y…. ¿quién es Papiri? ¿Tu novio, acaso?

No, es mi papá.

-Lo felicitas de mi parte, por su método tan eficaz; tanto, que hoy me haz pescado a mí.

-Y la austeridad del rostro real se convirtió en una alegre carcajada que celebraron los conejos, los colibríes, las ranas y todas las aves que atentos observaban la escena ocultos en el follaje esplendoroso.

-Es al contrario, jovencita, me tienes en tus manos; aunque imploro tu clemencia para que no me metas en trocitos al sartén.

-Señor, perdóneme.

El Emperador les ordenó a sus guardias que lo dejaran solo con la joven.

-Como ya soy suyo, ¿qué dispone, mi señora?

-Que vayamos a lo más alto e intrincado de la sierra.

-¿Por qué tal ocurrencia?

-Porque en su rostro se advierte una gran preocupación.

-Así es, amiga mía; mi madre ha decidido que yo contraiga nupcias, pero con quien no conozco. ¿Alguien puede casarse sin amor?

-Le propongo algo, Señor Emperador; subamos la montaña; me ha dicho mi Papiri que cuando se presentan los problemas debemos ver la bondad y la grandeza de Dios en cada árbol y en cada flor. ¿Vamos?

-Sí así tú lo dispones, yo no tengo más que obedecer.

Y aquellos jóvenes subieron con agilidad la cumbre; la tarde amenazaba con perderse con suma rapidez detrás de los peñascos para dejarle su lugar a la noche tenebrosa.

Mientras, en el palacio real todo era ir y venir, con pasos preocupados.

La Archiduquesa, inquieta, a la vez que sumamente disgustada, y considerando que era poseedora de los más recónditos secretos de la magia negra, desde lo más alto de una de las torres del castillo convocó a los pájaros que saben a sus anchas maniobrar entre las sombras.

-A sus órdenes, Alteza. –dijeron las lechuzas.

-Estamos a su disposición –agregaron los cuclillos y los búhos.

-Vuelen, busquen, escudriñen las aldeas, los llanos, las montañas, y tráiganme a mi hijo. Indaguen en las cabañas de los leñadores.

Los pajarracos prometieron no regresar sin noticias del Monarca.

Amaneció, y al no volver los emisarios voladores, la Archiduquesa se dio cuenta de que no habían dado con su vástago, por lo que ahora convocó al imponente cóndor y a la reina de los raudos y fastuosos vuelos, el águila imperial.

-A sus órdenes, Señora y dueña nuestra.

-Por aldeas, bosques y montañas indaguen el paradero del Emperador. No regresen sin noticias suyas si no quieren convertirse en almuerzo de mis perros.

-Así se hará, Excelencia.

-Y aquellas elegantes aves salieron presurosas remontando el vuelo.

-¿Ves algo, condorcito?

-No, preciosa. Bueno, debemos de bajar para ver si están en aquella cabaña que se vislumbra entre los pinos.

-Un Rey no se refugia en una choza. Pero nada nos cuesta con echarle un ojo, amigo.

Y en picada rompieron el impetuoso viento, para posarse suavemente en el dintel de la ventana de aquel rústico refugio.

Condorcito, el sol ya está muy alto; parece que los amantes no van a separarse nunca, y si queremos conservar nuestras plumas y pellejos, tenemos que llevarlos al castillo de inmediato. Aletea con energía, para que se den cuenta de nuestra presencia.

Y al primer ruido que hicieron, la joven se levantó, espantada.

-¿Qué es lo que te asusta, amada mía?

-Esas aves, que no dejan de observarnos.

-Algo querrán. Deben de ser mensajeras de mi madre, que es al mismo tiempo la más temible bruja de mi Imperio.

-¿Vienen de parte de ella, esplendorosos pajaritos, habitantes de los picachos más altivos?

-Así es, Alteza real. Su santa madrecita nos ordenó llevarlo a usted a su presencia.

Y aquellas aves los tomaron con sus garras y los llevaron hasta las puertas del palacio.

-Cumplimos su mandato, señora y dueña nuestra.

-Hijo mío, me hiciste pasar el ridículo más humillante de mi larga vida; ¿así agradeces que te haya permitido que reinaras a pesar de tu inexperiencia y de tu juventud? ¿Eso merecen mis desvelos por cuidarte? Tu novia está inconsolable en su recámara.

-Madre, le pido me disculpe si en esta ocasión no cumplo lo que ha dispuesto usted; yo soy el que va a casarse, y lo voy a hacer con la mujer que amo.

-¿Qué dices, hijo ingrato?

-Que voy a desposarme, sí, pero con la mujer más linda que mis ojos hayan visto. Le presento a mi adorada. No tienen par su gracia y su belleza.

Debo reconocer, querido mío, que es muy linda, pero como has desobedecido las reales disposiciones de tu madre, recibirás, o recibirán el más cruel de los castigos. Ordeno que se conviertan ahora mismo en sapos.

-Y se cumplió la cruel disposición, pero nada más a medias, porque aquellos jóvenes enamorados se trasformaron, él, en un solemne cóndor, y ella, en una águila maravillosa, señora de los vientos, que han reinado en las alturas, teniendo a las nubes por su trono, y como vasallos a las aves y a los animales de los montes, las montañas y los valles.

Comments

  1. volivar

    23 enero, 2013

    Queridos compañeros que me hicieron el honor de comentar la narración: me he visto en la necesidad de borrar lo que expresaron; les aseguro, que nunca intenté dar la idea de la protagonista, nuestra compañera y amiga, como una mujer vulgar.
    a ella le pido me disculpe por usar su nombre; en realidad traté de que fuera alguien que vive la vida con la mayor normalidad.
    Le pido a la compañera mis disculpas,y le prometo que nunca volverá a suceder.
    La intensión era ofrecerle un homenaje por apoyar a todos, siempre, lo que muy loable y digno de una gran persona.. Le pido me disculpe.
    Lo he dicho, a veces anda uno más tonto de lo ordinario.
    Volivar (Jorge Martínez, Sahuayo, Michoacán, México)

    • El Moli

      24 enero, 2013

      Excelente amigo, no podíamos esperar otra cosa de ti.
      Gracias por ser tan hombre.
      Un abrazo

  2. LUIS GONZALEZ

    23 enero, 2013

    Leyendo muchas veces tus escritos, tus retribuciones y críticas a todos los que por aquí pasamos, por mi parte se que de tu persona nunca saldrá nada agresivo hacia los demás y el que sepas pedir disculpas ( para mi no necesarias), te hace mejor hombre de lo que yo pudiera imaginar, te mando un abrazo…

  3. volivar

    23 enero, 2013

    Luis González: te agradezco lo que me has comunicado, que me tranquiliza.
    Volivar, que te envía un saludo amistoso, y que desea que sigan esos éxitos literarios con los que nos haces pasar ratos muy entretenidos y alegres,porque sabemos que estamos leyendo a un gran escritor.

  4. T.H.Merino

    23 enero, 2013

    Como mi tiempo es limitado, generalmente llego tarde, y en esta ocasión algo me perdí, de modo que carezco de opinión.
    Ciñéndome al relato, diré que es un bonito cuento de hadas. Recibe mi aprecio y mi voto.
    T.H.Merino

  5. Lu Hoyos

    23 enero, 2013

    Mi apoyo, Volivar, son frecuentes os malos entendidos entre amigos virtuales. Un abrazo.

  6. volivar

    23 enero, 2013

    Merino; un salud, amigo. Qué gusto leer tu comentario.
    Volivar, que te estima.

  7. Paul Devouge

    23 enero, 2013

    Amigo Volivar, igual de hermoso y de una narración exquisita que la versión de Lucia.
    Un abrazo

  8. Martha Molina

    23 enero, 2013

    La verdad es que no encontré el relato ofensivo ni el personaje de la chica vulgar; todo lo contrario, me encantó, es romántico, ligero, y la protagonista con un alma noble.
    Un abrazo.

  9. Lidyfeliz

    23 enero, 2013

    Como a Martha, me pasó que no encontré nada más que amor verdadero en tu narración, tal como las que escribe Lucia. Me sorprendiste con este tipo de relato, y veo que puedes manejar con eficacia y maestría todo tipo de géneros. Mi voto volivar

  10. oscardacunha

    23 enero, 2013

    ¡Vaya! me perdí los comentarios que mencionas, pero por tus escritos te voy conociendo y dudo que de ti salga ofensa alguna hacia ninguno de los compañeros de esta red, siempre has demostrado una gran camaradería y respeto por todos los que te leemos, supongo que la opinión de quienes comparten tu vida diaria es la misma. No te veo como hombre de dos caras.
    Por cierto el relato me gustó. aunque eché en falta tus habituales expresiones locales de las que tanto disfruto.
    Un abrazo.

  11. DavidRubio

    24 enero, 2013

    El relato es extraordinario, desconozco que polémica puede haber habido pero dudo mucho que haya mala fe por ningún lado. Saludos

  12. volivar

    24 enero, 2013

    Oscar: te agradezco el comentario y la lectura. Amigo, espero estés en lo dicho, de hacer una variación a su hermosa publicación:
    Dance me to the end of love, pero al estilo mexicano.
    Si es así, espero tu respuesta para ponerme a trabajar; ya me imagino lo desmadroza que saldría.
    Volivar, que te estima.

    • oscardacunha

      25 enero, 2013

      Volivar, estoy esperando esa adaptación como un niño su regalo de navidad.
      Un abrazo

  13. volivar

    24 enero, 2013

    DavidRubio: te agradezco tu comentario, amigo. Un saludo cariñoso.
    Volivar

  14. volivar

    24 enero, 2013

    Lidyfeliz: amiga, un gusto en saludarte; espero que el frío no esté haciendo estragos en tu país, porque aquí, en México, esto está de la patada. Gracias por tu amable comentario.
    Un saludo caluroso.
    Volivar

  15. volivar

    24 enero, 2013

    Martha Molina: aprovecho para saludarte y desearte mucho éxito en la redacción y publicación de tus novelas. Espero tener una en mi poder.
    Eres muy amable con este amigo tuyo, querida.
    Volivar, que te estima

  16. volivar

    24 enero, 2013

    Paul Devouge: qué amabilidad la tuya, estimado amigo; te agradezco tu comentario, alentador, como siempre. Un saludo caluroso desde México.
    Volivar

  17. LUCIA UO

    24 enero, 2013

    Querido Jorge.
    Quisiera encontrar las palabras justas para decir cuanto lo lamento. No quise en ningún momento lastimarte y siento que es lo que he provocado.
    No quiero causarte el mínimo daño y tus sentimientos son importantes.
    Lo siento, lo siento mucho, perdóname, discúlpame, gracias, gracias.

    Estoy tan agradecida por tu bello regalo. Lo acepto como el más bello y valioso tesoro. Lo conservo y lo guardo en mí corazón. Mil gracias, Jorge por tantas deferencias.
    Discúlpame por favor por los daños e inconvenientes que sufriste por mi causa. En verdad no deseaba que esto pasara.
    Cuando vine hoy a Falsaria, vi que eliminaste todos los comentarios. Solo deseaba eliminar algunos trozos de los míos. Si hubiera sabido lo que mi petición provocaría me hubiera mordido la lengua, porque lo que menos deseo es herir sentimientos y susceptibilidades.Y creo que te herido y no me siento bien por ello.
    Con respecto al comentario que has colocado ahí, no sé que decir: Solo que lo siento, lo siento mucho, perdóname, gracias, gracias, gracias.

    En la base de que eramos, somos y siempre seremos amigos, te hice el pedido al que me referí, porque eres un ser bueno, dulce, de nobles sentimientos y magnífico corazón. Que me siento muy honrada con tu amistad.

    Recibe el más cálido abrazo, mi gratitud eterna y todo mi genuino afecto. Sabes que te profeso un gran afecto, admiración y respeto.
    Tu siempre amiga.

  18. volivar

    24 enero, 2013

    Lucy; querida amiga; qué de cosas ocurren en la vida; te aseguro que no soy digno de tus palabras lindas que me has enviado; siempre te he considerado como una mujer llena de bellos sentimientos, pero, como dirían los españoles “pelillos a la mar”, y a seguir en lo nuestro, que es una amistad sincera, limpia,pura, de la que, en mi caso, me valgo para tomar fuerzas cuando las penas de la cotidianidad me agobian, como suele sucederle a todo ser humano, débil, frágil, quebradizo, como una caña con un viento fuerte.
    Te admiro, querida amiga.
    Un salud cariñoso.
    Volivar

  19. Naida Saavedra

    25 enero, 2013

    No sé qué pasó antes, apenas leo el texto. ¡Pero me gustó! Y eso es lo chévere. Te mando mi voto :)

  20. volivar

    25 enero, 2013

    naidasaavedra: amiga, muchas gracias por el tu valioso tiempo que ocupaste en leer mi narración. Me da un gusto tremendo lo que me comentas, que te ha gustado.
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán)

  21. volivar

    25 enero, 2013

    Caramba, Naidasaavedra, qué de errores cometo en tan pocas palabras; quise decirte: amiga, muchas gracias por tu valioso tiempo que ocupaste en leer mi narración. Me da un gusto tremendo lo que me comentas.
    Volivar

  22. volivar

    25 enero, 2013

    Oscardacunha: he terminado (ahora mismo: 3.02 de la tarde del viernes, la siguiente edición de mi periódico. Y a trabajar en la narración, esa tuya, ene la que me has permitido poner a mis típicos paisanos como protagonistas.
    Un saludo, estimado amigo.
    Volivar

  23. Nalleba

    26 enero, 2013

    Me aparecido un buen relato y fácil de leer.
    Un saludo.

  24. volivar

    27 enero, 2013

    Nalleba: me alegro, amiga; gracias por dedicar tu tiempo a mi relato. Feliz fin de semana.
    Volivar

  25. alca

    22 febrero, 2013

    Un bonito cuento. Felicidades literarias y voto aunque con algo de retraso.

  26. volivar

    23 febrero, 2013

    Alca: te agradezco tu amabilidad, y te aseguro que nunca es tarde para saludar a los amigos. El voto, en cosa secundaria, bien lo sabes, lo importante en la amistad, el compañerismo, ser en esta red como hermanos.
    Volivar

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