Luz María
12 de Junio, 2012 30
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Una penumbra gris cubría la calle. Faltaban pocos minutos para que el reloj de pared de la Cruz Roja sonara las diez de la noche. Todo el día la lluvia había bañado la ciudad con un aburrido y molesto chipi chipi.

Luz María, una joven regordeta, chaparrita, carirredonda, color moreno claro y cabellos sueltos y alborotados que le llegaban a los hombros, estaba en el escritorio de la dirección.
El parte informativo del día lo anotaba en hojas sueltas de papel de máquina. Trabajaba con gran cuidado. A ratos le daba una chupada ansiosa a su cigarro que volvía a dejar en el cenicero para seguir con su tarea.
Aún le quedaban algunos servicios por detallar, cuando el teléfono repiqueteó con furia.
Llamaban de la dirección de seguridad pública municipal pidiendo que fueran al puente de Jaripo, sobre la carretera Sahuayo- Zamora, pues había ocurrido un accidente aparatoso.
Muy acongojada se paró la joven y con presteza se dirigió al dormitorio de la benemérita institución de auxilio.
Roncaban sus compañeros; movió a uno, luego a otro, sin lograr que despertaran.
Después corrió a la cama de Édgar; le habló por su nombre, consiguiendo que lanzara un gruñido de fastidio.
-¡No des lata, ya es noche; tengo mucho sueño! A ver si también tú te acuestas ya, Lucecita.
-¡Édgar, Édgar, hay un accidente! ¡Informan de Seguridad pública que puede haber heridos y hasta muertos!
-¿Qué? –preguntó el joven paramédico, enderezándose y frotándose los ojos para espantarse el sueño.
-¡Me avisaron que hay un accidente carretero!
-¡Ah, caramba!… Estoy listo en un minuto. En lo que me visto, tú saca las llaves del cajón del escritorio y llévalas a la ambulancia.
No despertaron a los otros compañeros para no perder más tiempo.
El joven se amarró las botas y con tal rapidez se fue a la ambulancia, como si lo persiguiera el diablo.
Se sentó frente al volante, y después de cerciorarse de que todo funcionaba bien, con Luz María de coopiloto, salió al boulevard a gran velocidad, vertiendo tales aullidos la sirena que hasta los ratones que en las calles buscaban desperdicios de comida, muy asustados corrieron precipitadamente a sus guaridas.
A quinientos metros de Totolán, metros más metros menos, en la curveada cuesta de la carretera, de pronto la joven cerró los ojos y gritó, espantada:
-¡Édgar, un caballo!
-¡No es caballo… es burro! Y debe de ser el más burro de todos sus amigos. ¡Mira que meterse a la cinta asfáltica precisamente cuando pasamos nosotros por aquí!
-No ha de haber escuchado la sirena.
-¿Y esas orejotas? ¿Las tiene nada más de adorno?

Llegaron al lugar de la tragedia. Estacionaron el vehículo a la orilla, dejando las luces rojas revolotear en la torreta.
Se pusieron sus impermeables amarillos, y se bajaron, encendiendo las lámparas de mano.
En verdad que la lluvia allí sí hacía de la suyas, empapando de pies a cabeza a los impetuosos socorristas.

Caminando rumbo al puente enviaban las luces ora para acá ora para allá, hasta que junto a la pilastra del puente Édgar descubrió una camioneta con las llantas hacia arriba y las puertas destrabadas.
-No se ve el chofer… ¿dónde estará, Luz? Hay que bajar al arroyo; tal vez se haya salido en las vueltas que dio la camioneta, quedando tirado por allí, entre la milpa y las calabazas. Tú vete por un lado, que yo me iré por el otro.
Luz María se metió entre la milpa, yéndose al suelo a cada paso, dado que la lluvia había convertido la tierra en lodacero.
-¿No ves nada, Luz? –Le gritó Édgar.
-¡Qué voy a ver! Me resbalo a cada paso, y hasta la lámpara perdí. ¡Me llevan los demonios, ya volví a dar el zapotazo! –También a gritos le contestó la joven.
-¡Por Dios, Lucecita, sujétate de las matas de maíz!
-¡Eso hago! ¿Quieres venir a ayudarme? ¡Metí un zapato en una calabaza y no puedo sacarlo! ¡Vaya, Édgar…llegaste pronto; alúzame para sacar la pata.
-¡Con cuidado, Lucecita!
-¡Hablas muy raro, compañero! ¿Te has resfriado?
-No soy Édgar, Luz María, soy el chofer del vehículo que se accidentó. Metiste el zapato en mi cabeza. Mi cuerpo que salió volando se aplastó contra un árbol. Necesito que allí pongas mi cabeza porque me esperan completito, en lo que cabe, para hacerme el juicio sobre los actos que realicé en la tierra, y así enviarme a una morada eterna, de dicha o de tormentos, según lo dictamine el Juez. Reza porque no me refunda en una caverna del infierno con serpientes, ratas y alacranes.
A toda prisa llegó Édgar, que al ver a su compañera desmayada, sólo Dios supo cómo la subió a la carretera, para treparla a la ambulancia, amarrarla en la camilla para regresar a Sahuayo a gran velocidad.
Al caerse de la cama en una curva, despertó la joven, preguntando que qué le había ocurrido.
-Nada, no fue nada, Lucecita. Metiste la pata en una calabaza y te caíste, desmayándote, pues pegaste de cabeza en una piedra.

-¿Y a ti te hizo daño el viento helado? Seguramente que se te irritó la garganta, pues me hablabas como si tu voz saliera de una olla de barro en la se ponen a la lumbre los frijoles.
-¿Qué dices? … pero levántate del piso, acuéstate en la cama, y agárrate, porque voy a meterle todo el acelerador a la ambulancia para llegar cuanto antes a la base, para darte azúcar.
-¿Y por qué azúcar?
-Ya cállate; cierra los ojos y descansa.
-Eso voy a hacer, a descansar, si es que no se te atraviesa otro burro y te lo llevas entre las llantas, o él no nos lanza contra las piedras del cerro.

30 Comentarios
  1. Curiosa aventura la de nuestra amiga Lucecita, y con un final que da para pensar mucho. Agradable lo ha sido más poder gozar de esas expresiones.
    Un saludo querido amigo Volivar y mi voto.

  2. Las oscuras y misteriosas historias de volivar… Me encantan, son casos que siempre te dejan con una sensación extraña en el cuerpo. Me llega a pasar lo de Lucecita y ni de la ambulancia me levantan. Mi voto,por supuesto.

  3. Muy buen relato, amigo Volivar, imaginativo y misterioso. Un abrazo y mi voto.

  4. mmm… extraño, me perdí al final, pero me gusto. Felicidades Volivar.

  5. Tu cabeza bulle y bulle de tal manera, que necesita desfogarse con todas estas historias que nos cuentas.Unas son encantadoras,otras sorprendentes,otras te hacen sonreir…pero todas enganchan desde principio a fin.
    Un abrazo en la distancia querido amigo.

    Gudea

  6. Soraya: gracias por tu comentario. Un saludo.
    Volivar

  7. Gudea, gracias, amiga.. decir que te gustó, significa, para mí, algo así, como, como lo más maravillo del mundo… ¿Sacarse el número mayor de la lotería? No, no, eso es nada… dinero, escremento del demonio.
    Tus palabras tienen más valor que el dinero, que todos los bienes de este mundo.
    Gracias.
    Un abrazo a la distancia.
    Nos leeemos, Gudea, fuente de inagotable inspiración.
    Pero dime, sinceramente: ¿me hice bolas al final? Nuestra amiga Soraya me expresa que se perdió en los últimos renglones, lo que significa que debo corregir algo, o ser más específico; aunque, muchas veces leemos de prisa, como de compromiso, sin asimilar lo que el autor trató de contarnos.
    No sé cuál sería el caso; si yo no me expliqué bien, me gustaría tu opinión, como siempre, sincera, porque sólo así vamos para adelante.
    Yo he seguido lo que me sugieren, y lo agradezco, porque me supero.
    Claro, siempre se agradece que alguien nos lea; ¿te imaginas? ¿Habiendo tanto qué hacer, y ponernos a analizar un escrito de alguien de por allá, sabrá Dios dónde?
    ¿Qué opinas de los relatos cortos? Según veo, entre más cortos, más lectores…
    Para mí, eso significa que retrocedemos… ¿Podríamos creer que cualquiera de los grandes, se hubiesen regido por lo que se demanda ahora, escribir poco, o solamente de temas relacionados al sexo? Creo que no hubiesen llegado a donde llegaron.
    Después de seis meses en esta red, poco a poco me ido limitando a los grandes escritores, porque enseñan a ser eso, grandes.
    Desgraciadamente muchos grandes escritores no son leídos, lo que no significa que tengan menor calidad, al contrario, no se leen porque tienen mucho, mucho, con lo que se empachan, por desgracia.
    Volivar

  8. Vimon: muchas gracias por tu tiempo en leerme. Un saludo.
    Volivar

  9. ZusiOns: muchas gracias por leerme, eres muy amable con este sujeto que a veces se mete en cada cosa, como tratar de escribir cosas del más allá, que, como dijo Cantinflas, resultan siendo del más acá.
    Volivar

  10. Amerika: un comentario tuyo favorable, lo tomo muy en serio, porque sé la calidad de escritora que eres. Muy amable
    Nos leemos.
    Volivar

  11. Me gusta mucho cuando un cuento me deja sintiéndome parte una experiencia única. Obviamente pretendo tomar notas.

    El dialogo me parece muy bien logrado. ¿Tienes algún tip para ellos?

    Yo por mi parte no los logro con esa claridad.

    Un saludo y voto.

  12. Salandy: un saludo; qué bueno saber de ti; saber que me hayas leido un honor; mis diálogos son de lo más común, nada especial…. simplemente como platica la gente de mi tierra. Es decir: imitar, oír…
    Muchas gracias Salandy.
    Volivar

  13. Me gustaron los diálogos y hasta arrancaste una sonrisa de mi rostro. Ya te voté y bien merecido lo tienes ;)

  14. Azulena: eres muy amable; te agradezo tu voto. De mi parte, no me pierdo lo qe publicas, pues me gusta leerte.
    Un saludo.
    Volivar

  15. Misterioso. Me encantan estas historias.
    Gracias por compartirlo con nosotros.
    Saludos y mi voto

  16. Sofista: me da gusto que me leas y especialmente que te gusten mis temas.
    Un saludo
    Volivar

  17. Volívar, esa extraña mezcla de humor, suspenso, aderazado de un terror bien típico de tus historias, nos deja sumergirnos en la historia y hasta ser participes de la misma, buscando una interpretación propia a tus lineas. Recibe un abrazo amigo !!! Como están de moda las elecciones, te doy mi voto, jaja

  18. Hegoz: gracias amigo. Un saludo, qué gusto saber de ti. Ya faltan unos cuantos días para elegir presidente o presidenta de México, y aún no sé a quién pasarle ese voto que envías… Es que, amigo, no hay ni a quién irle, te lo aseguro… es la opinión generalizada.
    Volivar

  19. Esto me hizo recordar a algun capitulo de los expedientes X. Aunque jamas vi uno en mi vida. Me gustaron los detalles, esos que logran que uno se meta en la historia y pueda imaginar el resto.
    Obviamente, te dejo un voto como señal de mi paso por tu letras…..

  20. Volívar:
    Ha sido un placer leerte de nuevo. Mil felicitaciones por el relato. Ni que decir que tienes mi voto.
    Farranz

  21. Faranz te agradezco inmensamente tu opinión, y tu voto. Eres muy amable. Un saludo muy afectuoso.
    Volivar

  22. Farranz: va de nuevo mi agradecimiento, porque, por idiota (¿por qué más? en tu seudónimo me faltó una r… y si estamos hablando de corregir, de escribir con todas las normas, un error es terrible.
    Volivar

  23. Javier Guirin: eso, amigo, de que te ocupes de mi relato, es para mí el mayor de mis premios, digamos, como si me tocara el “gordo” de la lotería nacional.
    Gracias
    Volivar

  24. Como me gustan sus relatos! Quizá no pueda dejarle alguna critica constructiva, no soy precisamente un genio literario, pero lo que si puedo aportar es una felicitación, porque puede perfectamente combinar diálogos con palabras coloquiales y seguir haciendo que sean comprensibles, claros y que no pierdan la atención del lector, cosa que a mi, por cierto, siempre se me ha hecho difícil cuando intento escribir un relato. Espero poder aprender de lo que nos ofrece! Saludos!

  25. Irma, siempre tan amable; pero… ¿cómo que no eres un genio literario? eres eso y más… eres la misma inspiración, por lo que te felicito y te agradezco tus palabras tan hermosas como todo lo tuyo.
    Volivar

  26. Ingenioso, y muy original. Precioso relato. Mi voto y un abrazo.

  27. Cenicienta literaria: un comentario tuyo para este servidor (lacayo, siriviente, no computadora, como dicen por aquellos lugares donde vives) es algo valioso en extremo, considerando, especialmente la calidad de la autora, de la gran escritora Cenicienta Literaria (a propósito, amiga, yo llevo mi propio Ranking, (o como se escriba, que el inglés me vale gorro. Y tú encabezas la lista).
    Eres excelente, mis respetos, gran señora de las letras.
    Espero me perdones, pero robé un búho de uno de tus cuentos para mi narrración del día de hoy .
    Volivar

  28. Gracias, Jorge; por supuesto que estás perdonado por apropiarte, con todo tu derecho, de uno de los búhos.
    Muchas gracias por todo. Es para mi un verdadero honor, que alguien de tu sabiduría e inteligencia se fije en mis cuentos.
    Mis respetos y un abrazo para ti.

  29. Historia misteriosa, intrigante, con mucho suspenso y maravillosamente relatada.
    Continúo aprendiendo.
    Maravilloso.
    Un abrazo.

  30. Richard: eres muy amable con este amigo tuyo. Y el que aprende, soy yo, de tus narraciones lindas en verdad.
    Voliva

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