-Ya acuéstate, tío; nada se ve por la ventana; nadie pasa por la calle pues es la medianoche; ¿alguien se atrevería a caminar por la banqueta con este frío espantoso?
-¡Ya cállate, por Dios, muchacho! ¡Nunca dejas de fastidiarme!
-Pero tío, sólo te sugiero que te acuestes ya, pues para ti fue muy incómodo el viaje que hicimos desde la granja de mi madre. Recuerda que anoche nos quedamos a dormir en la taberna de una aldea; que en el cuarto que rentamos no había calefacción ni persianas que nos protegieran del frío, y que tú amaneciste con fiebre, con el vientre abotagado y con los pies hinchados.
-Olvídate de eso; ya estoy bien; apúrate, ven de prisa y asómate a la calle. ¿Ves a esa lindísima mujer recargada en el poste de la farola? ¡Luce tan bella, como la conocí aquella vez en el balneario!
-Pero tío, si allí sólo se ve un gato removiendo la basura.
-¡Fíjate bien, muchacho idiota; cada vez estás más torpe, y ahora hasta cegarato te volviste! Allí donde te digo, está mi “mi ángel, mi todo, mi mismo yo”. Pero está bien, si dices que no ves nada, voy a creerte por hoy; puede ser que por la intensa fiebre que tuve en la mañana ya hasta sufra yo visiones; ¿qué le voy a hacer? ¡Ella es que la amo tanto! Y dices bien, es mejor irnos a dormir, que el frío y las chinches de aquella apestosa taberna anoche no nos dejaron pegar un momento las pestañas.
Y se tendieron en sus desvencijados catres.
En el centro de la ciudad el hombre había rentado un cuarto oscuro y maloliento localizado en el tercer piso de un destecatado edificio. La renta mensual la pagaba con mil dificultades considerando que eran muy exiguos sus recursos económicos; aunque, a decir verdad, eran escasos sólo los que destinaba para sufragar sus gastos ordinarios, porque, por otro lado, guardaba grandes cantidades en las instituciones financieras pensando en heredarle a su sobrino un patrimonio nada despreciable.
El nuevo día se hizo presente; el sol barría las sombras que la noche había esparcido aquí y allá; por la calle el viento ya no corría alocadamente.
El sobrino bajó de dos en dos las gradas de las escaleras para ir por los dos huevos de gallina y por la leche que les fiaba una vecina.
-Señora, dice mi tío que también le mande tamales rellenos con salsa verde para la comida al mediodía.
-Mira, jovencito, dile a ese hombre que yo no soy una de esas monjas que se dedican a darles de comer a los pordioseros. Que sólo puedo enviarle lo de siempre para que no se mueran de hambre. Y tú, aconséjale que salga a trabajar, ¿qué hace todo el santo día metido en su cuarto?
Y el muchacho le contó a su tío el diálogo que había sostenido con su proveedora de alimentos.
El hombre levantó lentamente la cabeza para clavar en los ojos del muchacho una mirada enfurecida para luego seguir con lo que estado haciendo: en un papel rayado pintar muchas bolitas, ora negras, ora blancas; a veces muy juntitas, a veces muy separadas entre sí.
Pasaron las horas; llegó la tarde y con inusitada lentitud, de una apolillada petaquilla sacó un descolorido traje de gala. Se ponía un moño negro en el cuello cuando precipitadamente entró su sobrino por la puerta.
-Disculpa mi retraso, tío. Ya había yo salido del colegio para llevarte al teatro, cuando me topé con unos pandilleros y nos agarramos a guamazos, pero no me hicieron daño; rápidamente me arreglo para irnos; aún tenemos suficiente tiempo.
Bajaron las escaleras; salieron a la calle y caminaron lentamente.
-Tío, ¿ahora sí vas a decirme quién es tu amada inmortal, esa que tanto mencionas en tus sueños?
-No, no voy a revelarte mi secreto, y ya deja de molestarme con tus preguntas indiscretas.
En el teatro, profusamente iluminado, no había ya espacio ni para un alfiler, y aquel par de sujetos entraron por la puerta principal del proscenio.
El hombre se paró frente al atril pues iba a dirigir a la orquesta sinfónica de Viena.
El primer violín machaconamente tocaba la nota de sol mayor para que en el mismo tono se pusieran los metales y las cuerdas.
El señor director –siempre acompañado por su sobrino-, giró sobre sus talones, dando la cara al público expectante, y dijo, con voz apagada:
-Excelencia, emperatriz del Sacro Imperio Austriaco; honorables miembros de la corte, pueblo en general: es para mí un honor estrenar, para vuestro deleite, mi sinfonía número nueve. Espero que les guste.
-Beethoven… Beethoven… Beethoven…! –exclamó el público, y aquella algarabía, como rugido de olas turbulentas de un mar embravecido, retumbaba en los edificios de tres cuadras a la redonda en el centro histórico de la ciudad.
-Ya dale cuerda al metrómano, Karl, sobrino mío; ¿todos los instrumentos siguen mi batuta en los minuendos y en los crescendos? ¿No se ha desentonado el coro? ¿Se escucha bien la soprano?
Y Karl respondía a todas las preguntas como acostumbraba desde hacía unos años: usando su “cuaderno de conversación”, es decir, contestando por escrito.
Y cuando el coro entonó la última nota del Himno a la Alegría, el público, de pie, aplaudía a rabiar.
El señor director había dejado la batuta en el atril; se había cruzado de brazos y había agachado la melenuda cabeza hasta tocarse el pecho con la barba.
Y como no cesaban los aplausos, el primer violín se paró y a señas le indicó al maestro Beethoven que diera la cara al público, y cuando éste lo hizo, aumentó el bullicio general, y al extender la mirada por la abarrotada sala, se le iluminaron los ojos y una enorme sonrisa se le plasmó en las mejillas sudorosas, ya que entre un grupo de mujeres había descubierto a una bellísima joven y exclamó, muy entusiasmado:
-¡Mi Antonie… “mi amada inmortal, mi angel, mi todo, mi mismo yo”… cuánto te amo!
En el camino de regreso, Karl le jaló el sacó a su tío, y le preguntó:
-Ahora que ya sé quién es tu amada inmortal, ¿quieres decirme si es cierto lo que cuenta una amiga tuya, la condesa Elizabeth Van Armin, que en el balneario de Teplice, paseándote en la alameda con el señor Goethe conversando animadamente, la Emperatriz, con su corte, pasó cerca de ustedes, y que tú, en lugar de quitarte el sombrero para saludarla, te lo rundiste más, hasta taparte las orejas?
Y Karl no escuchó la respuesta, porque en eso lo detuvo su vecina, la proveedora de alimentos, diciéndole:
-Jovencito, nunca me informaste que tu tío fuera el gran Beethoven; pero en cuanto lleguen a su casa, hazme el favor de informarle que en mí tiene una servidora fiel, y que puede mandarte a mi casa por todo lo que necesiten. Ah, y en cuanto a la deuda, dale a saber que se olvide de ella, que de ahora en adelante por mi cuenta corre que estén ustedes bien alimentados, faltaba más.



Es un placer leerte. Delicado sentido del humor y ternura. Admiro tu capacidad para traernos a grandes personajes de la historia a traavés de pequeñas anécdotas que encierran pinceladas de realidad.
Buen relato amigo, me gustó mucho esa mezcla de ficción con la realidad. saludos !!!
Bonito e interesante relato. Saludos literarios. No sé como terminó finalmente el tema que llevó la preocupación y la tristeza a tu vida privada pero en cualquier caso espero que todo te vaya bien y me alegro ver tus escritos por aqui.
Soy nuevo en esto de la literatura pero me atrevo a decir que eres un muy buen cuentista volivar gracias por publicar
Estimado amigo, no puedo dejar de imaginarme a Beethoven a punto de comerse unos tamales, gran mérito el tuyo poder combinar tan habilmente las distintas geografías e historias para hacernoslas cotidianas y palpables. Felicitaciones y gracias por compartir. Un gran saludo desde Buenos Aires.
Muy buen relato, amigo, interesante e imaginativo. Un abrazo.
Su relato es una magnifica oportuindad para un “break” y no distingues la realidad de la ficción.
Me ha fascinado.. Mi voto por supuesto. Saludos.
Erg, te agradezco tu comentario, tal vez un poco tarde, pero espero medisculpes. Resulta que debo viajar much9 y no tengo muchas opciones de entrar a la red.
Gracias, amjgo por tu apoyo
Volivar(Jorge Martinez. Sahuayo, Michoacan, México) Quisiera tener tiempo para deleitarme con la narrativa que oublican mis compañeros de red, pero, ya habrá tuempo.
Erg, te agradezco; YO, POR desgracia no tengo el tiempo suficiente para leer lo que pubklican
mis estimados compañeros de esta red, pero espero leer lo que han publicado; deseo hacerlo lo antes posible.
Gracias por todo, estimado amigo
Nora,eres muy amable; gracias por tu comentario; ahiora estoy en Morelia; espero regrezar a Sahuayo el próximo miércoles. Es que asuntos de enfermedad me hacen estar siempre viajando.
Volivar
Como siempre Volivar, es muy agradable leer tus cuentos; pasa muy bien de la ficción a la realidad, sigue publicando.
VIMON, gracias por haber leído la narracujón; un poco tarde te mando un saludo, pero resulta que por asuntos de rehabilitación de una grave enfermedad de mi esposa me veo obligado a viajar continuamente de mi tierra, Sahuayo, a Morelia.
Ya me pondré al día en la lectura de lo que publicas en la red, pues me gusta y me deleito con tu narrativa
volivar (Jorge Martiinez. Sahuayo, Michoaán,Méxuci)
Nanky, disculpa hastga ahora te aqgradezca tu comentario; resulta que por estar viajando continuamente de Sahuayo a Morelia
con motivo de ka rehabukutacuón de nu esoisam me queda poco tiempo para mis actividades (editar mi periodico y leer lo que se publica en esta red;ahira estoy en Morelia,y desde un ciber público te ebvío esti (con tantos erriores gramaticales ya que los ordenadoires -ya estoy usando términos extraños en mi país- están descarcalanchados,como casi todo lo que ocurre en esta otrora bellísima nación.
En cuanto a la comida del maestro beethoven, cómo me hubiera gustado que su proveedora de alimentos le enviera a su casa unas enchiladas y tacos de cabeza de res, pero, como te digo, estas máquinas publicas con las que ahora se escribe, me dan dolor de cabeza porque no interpretan bien lo que quiero decir.
Por lo demás, gracias por tu comentario, Espero ponerme al día en la lectura lo antes posible
Volivar
zahar, deseo que me diisculpes por agradecerte tan tarde tu ciomentarjo tan agradable; resulta que soy originario de Sahuayo, una ciudad dek estadi de Michoacanm y tengo que viajar continuamente a Morelia por motivos de sa
lud de nu esoposa. Apriovecho un rato libre oara estar en un ciber publico,en donde las computadoras están descompuestas,como casi todo en este país que se kkana México. Espero poinerne a leer tus narraciones,
Mientras,recibe un saludo afectuoso.
Volivar
Me ha sorprendido tremendamente tu relato, no esperaba que aquel hombre que mendigaba comida fuera el gran Beethoven!
Lo único que lamento es no conocer algunas expresiones que en mi país no se usan…
Un saludo!
zahar… gracias por leer esto que publiqué; en cuanto a que eres nuevo en esto de la literatura,, te diré que para escribir sólo se necesita inspiración, en un 5% y mucho, pero mucho trabajo (en el reesto, o sea, en 95%). Es indispensable practicar mucho, y una vez que tienes escrito tu cuento, debes dejarlo en refrigeración, para que se enfríe, y vuelta de nuevo a corregir.. y así, hasta que por fín te salga bien. si asi lo haces, verás que en una segunda lectura encontrarás tales errores que hasta te espantarás,. y de seguir leyendo tu mismo cuento, en una tercera, cuarta, décima vez, aún estarás cambiando términos, poniendo otros, quitando frases…
y así, amigo, hasta que por fin lo envíes al público lector.
Ah, y no olvidarse de las reglas gramaticales, como ocurre con inusitada frecuencia.
La computadora (u ordenador) sólo corrige lo que ya tiene, es decir, lo que contiene un diccionario, pero nunca va a corregirnos la sintásis. No es lo mismo: mato (sin tilde) que mató.
Atentamente
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
alca: me siento feliz al saber que leíste lo que publiqué; es un gran honor para mí; hasta hoy te agradezco tu hermoso comentario porque, y siguiendo con lo que te he dado a conocer, lo de la tristeza y esas cosas de la vida, tengo que estás continuamente viajando de Sahuayo a Morelia (ciudad capital de mi estado, Michoacán). Ahora estoy en esta última ciudad, en donde debo estar al pendiente de la rehabilitacion de mi esposa, que, por fin, ha salido del peligro de muerte (es diabética y se calló en una banqueta, en Sahuayo);; te estoy comentando esto en un ciber público, en donde los ordenadores (como les dicen en algunos países a las computadoras) están tan descarcalanchados que me causa gran fastidio escribir, sin embargo me alegro hacerlo al saber que me comunico con alguien a quien estimo y quiero mucho.
Espero que muy pronto esté en mi ciudad, para seguir en lo que tanto me gusta, leer lo que ponen en la red los amigos; deseo mucho buscar tus publicaciones y pasar ratos muy felices.
Pero, mientras tanto, recibe un saludo muy afectuoso.
Volivar
Hegoz, mi muy querido amigo; te agradezco tu comentario; por desgracia no he podido leer lo que tú haz publicado (que tanto disfruto), pues tengo que viajar continuamente a Morelia (capital de mi estado, Michoacán) con motivo de la rehabilitación de mi esposa.
He salido un poco a la calle y encontré un ciber publico y aprovecho para enviarte mi agradecimiento. Cómo quiero ya estar en paz, para leer tus publicaciones, de las que disfruto.
Un saludo.
Volivar
Alicia Gantes Mora: lo que me dices sobre esto que he publicado es muy alentador, considerando que tú, una excelente escritora, seas la autora del comentario.
Luisa gantes Mora: te aseguro que no soy tan bruto para haber cometido el terrible error de cambiarte el nombre; lo que ocurrió, es que este mentado ordenador(en México le decimos computadora) es de un ciber público, y aqui, en este país, destruímos todo lo que sea propiedad de los demás.
Si supieras los problemas que tengo para escribir cuando no estoy en mi…. ordenador…
Atentamente
Volivar
Otra vez en portada Volivar!! y luego dices que yo soy la buena escritora… Otro buen relato amigo, gracias por traernos de vuelta a otro maestro de la música. Espero que los problemas familiares se vayan solventando poco a poco. Un abrazo inmenso!!
soraya: querida amiga, estoy en morelia, te escruibo en un ciber p’ublico,,, estiy en esta ciudad por asuntos de rehabilitación de mi esposa En verdad que leerte es un gran hinor y una inmensa alegría; (por cuerto, estas máquinas están, como en todo mi pais, dadas al catre. Quisiera escribirte más, pero, querida amiga, este cíber es para castigar a los usuarios, no parece que sea para escribir.
Un saludo
Volivar
soraya: al volver a leer lo que te contesté, te pido mil disculpas por tantios errores,
Nota: ¿la verdad? es que quería saludarte nuevamente,}
Volivar
jaja Volivar, por supuesto que estás disculpado!! yo también me alegro de leerte, siempre es un placer (me pongo hasta contenta cuando veo el correo que has escrito algo nuevo). Espero que la recuperación vaya muy bien y que pronto dejes esos horroroso cibercafés!! Abrazos amigo!!
Me ha gustado mucho tu escrito. Derrocha fuerza y buen hacer. Yo también tengo un escrito, se trata de un cuento. Te invito a leerlo. Te sigo, espero leerte mucho más!!
mary amanecer: eres muy amable, querida amiga ty compañera de red. Por supuesto que leeré lo que has escrito. Results que te estoy escribiendo desde un ciber público, y esto es terrible,con ordenadores tan dados al queso.
Volivar (Jorge Martinez. Sahuayo, Michoacán, MÉXICO)
mE GUSta mucho leerte.
Natura: te agradezco tu hermoso comenterio; en cuanto a los localismos: por ejemplo; tamales, son unas bolas de masa de maíz que llevan chile en el centro, Es una comida tradional, especualmente entre los indígenas,
Volivar, (Jirge Martinez. Sahuayo, Michoacán, México
Nada es lo que parece.
Besos, NoëlleC
NoëlleC: qué gusto saber de ti; haz de saber que soy un fiel lector de tus publicaciones, tan hermosas, que estoy seguro que aparecerás entre los finalistas de este interesante concurso que amablemente Falsaria nos ha proporcionado.
Volivar
He pasado un” ratito corto”,muy agradable leyendo esta original aventura del gran Beethoven,goethe, y su amada emperatriz.Pero me ha sabido a poco,pues una no sabe si charló en un café con Goethe,sobre las excentricidades del emperador Napoleón,y si al final consiguió al menos una mirada enamorada de su dama.
Espero la segunda entrega.
Un abrazo en la distancia,querido amigo.
Gudea de Lagash
Gudea de Lagash. un gusto volver a saludarte; he leído lo que publicaste recientemente; muy hermoso; en cuanto a esto relacionado con Beethoven, amiga, intentaré escribir más de este genio. Uf. qué tarea, amiga… ¿ya te publicaron tu libro? ¿estás bien de salud? Espero que sí, y deseo que sigas siendo tan feliz como siempre.
Volivar
Muchas felicitaciones. Resulta muy alentadora su gran pericia en el manejo de la prosa. Me parece un cuento con una narrativa que logra sobradamente el objetivo de atrapar la imaginación del lector de principio a fin y sin interrupciones.
Reciba un abrazo.
Querido Volivar:en cuanto te venga a la cabeza algo relacionado con “Mi Ángel,mi todo,mi mismo yo” ,déjalo aquí para que podamos continuar con el relato que,en mi caso, me ha divertido,asombrado,y encantado ¿Que más puedo decir?
En cuanto al libro,solo quedan por escribir dos capítulos y medio,más el epílogo.La editorial ya tiene todo lo demás.Gracias por interesarte por él.
Un abrazo en la distancia.
Gudea de Lagash
gudea, qué bueno recibir noticias sobre tu proyecto de publicación,y en cuanto a mi narrativa, me alegro mucho saber que tú la lees
volivar
Me encantan tus narraciones, girando en torno a temas y expresiones localistas tan representativos del realismo fantástico latinoamericano. Incluso un desarrollo tan internacional y universal como éste termina como cuento colorista teñido de ilusionante ingenuidad, escrito por ti con gran talento literario que garantiza la estructura idónea para mantenernos a tus lectores tras el interés de estas sencillas historias tuyas que suenan a melodía aunque no ande Beethoven por medio . Es gracias, a obra como la tuya, que me mantengo en Falsaria. Gracias por tu aportación creativa.
Shu, el honor más inmerecido lo he recibido de ti; me pregunto:¿una gran escritora ocupándose de mi narrativa? Es algo maravilloso,,, Shu… te aseguro que nunca olvidaré tus palabras maravillosas.
Volivar (jorge martínez. Sahuayo Michoacán México)
hasta el día de hoy,muy tarde, me metí a un ciber publico, y fue cuando me entere de tu comentario, tan bonito. Y deja que te cuente que las computadoras están para la basura, y se van mucho las faltas ortográficas. Estoy en Morelia; vengo de Sahuayo por motivos de rehabilitación de mi esposa;sufrió un grave problema de salud enero…y en mayo aún no es hora de que vuelva latranquilidad a mi higar,Bueno, ya estoy en temas diferentes a los de esta hermosa red,disculpa, pero sucede que muy seguido nos traen bocabajo los problemas,
Un saludo.
Volivar
Arriaga33: en primer lugar, una disculpa porque hasta ahora de agradezco tu comentario, muy alentador. Resulta que por asuntos de salud familiar no he podido estarme tranquilo, y dedicarme de lleno a lo que me gusta.
Tu comentario es muy alentador; espero que me indiques lo que has publicado, para deleitarme.
Atentamente
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
No habia leido su cuento, y ahora que lo acabo de hacer me arrepiento de no haberlo leido antes, me gusto mucho. Siga deleitandonos con su pluma.
Alfonso14: es un comentario como para ponerme muy feliz.
Me he levantado hoy, lunes 25 de diciembre,y al abrir la compu, lo primero que veo es esto, lo que me alegra mi despetar. Muchas gracias.
Saludos
Volivar
¡Maravilloso amigo!
Es fantastico el haber estado dentro de la narracion.
Asi de buenos es.
Un gran abrazo.
Richard: te agradezco tu amabe comentario; es un honor para mí que alguien de tu categoría literaria se ocupe de mis narraciones. Muchas gracias, amigo.
Volivar
Genial este Volivar, te superas cada vez.
Un abrazo
Diadenes, de agradezco tu lindo comentario, amiga linda.
Volivar