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Mi largo sueño
Caminamos por el sendero que nuestra imaginación creaba, habían hermosas flores, y el canto de las aves acariciaba nuestros oídos. El Sol era brillante, y solo nos cubrían algunas ramas de los más bellos árboles. Hasta donde estábamos se lograba escuchar el sonido del río, no estaba demasiado lejano, lo que nos permitía disfrutarlo más.
Íbamos tomados de la mano, como siempre, era una experiencia maravillosa. La suavidad de tus dedos, tu calor que embriagaba mi cuerpo. Nos sentíamos seguros, completos, caminando por un camino sin gente. Hablábamos de cosas muy bellas, y reíamos en todo momento. Tenías la sonrisa más hermosa que yo he visto en toda mi vida, cuando me la mostrabas, sentía que mis rodillas se doblaban, amaba verte sonreír. Tu mirada tan coqueta pero tan tímida, eran cosas que no me permitían olvidarte, simplemente la mujer perfecta.
Como cada día, caminamos ese largo camino, platicando de diferentes cosas, algunas que te han sucedido a ti, otras a mí, pero sin jamás saber más allá de eso, pues nuestras vidas eran desconocidas aún para nosotros mismos. Terminando ese hermoso camino, llegábamos a las rocas, en donde el viento jugaba con nuestros cuerpos y nos envolvía en su canto. Recuerdo tu cabello jugar con él, a ti te molestaba, y a mí me fascinaba. Subimos por entre las rocas hasta llegar a la parte más alta, una vez allí, nos olvidábamos de todo y de todos, éramos solamente tú y yo, la colina, el mar, el viento, el cielo y las rocas. Qué maravilla, no se me ocurre una mejor manera de estar con la mujer a quien amo.
Era ya una costumbre despedirnos en ese lugar, al terminar el día, después de ver al Sol meterse, nos besábamos por largo rato, haciendo de mí, un títere del destino, enamorado de alguien que ni yo mismo estaba seguro de quién era. Cada quién iniciaba su camino, y nos perdíamos por entre las veredas. Y al día siguiente, nos volvíamos a ver, en ese camino lleno de flores, puntuales a la hora. Parecía que nos necesitáramos ya el uno al otro, como siempre yo llegaba primero, y la esperaba recargado sobre un árbol donde había pintado un corazón y donde escribí mi inicial, y dejé el espacio en blanco de ella, hasta saber con qué letra iniciaba su nombre.
Pero un día todo fue inexplicablemente raro, llegué muy puntual, la espere como cada día, y jamás llegó, me desesperé al sentir su ausencia, la busqué por todos lados “¿En dónde estás?, ¿Por qué me has dejado?” gritaba a todos los vientos. Corrí a la colina, busqué sus huellas, pero no estaba, recorrí cada centímetro del lugar, y no pude encontrarla, estaba seguro que iría, pero no fue así. Volví impaciente al árbol, prometí no marcharme de ahí hasta que volviera, pero cuando llegué a él, el corazón estaba acompletado “J” decía en la otra parte del corazón. ¿Una “J”? me decía yo sin entender nada ¿Qué quiere decir todo esto? Una “J” es todo lo que sé de ella.
Desde entonces, ella jamás volvió, y yo sigo velando cada sueño debajo de ese árbol, esperando a que ella regrese, a que vuelva a soñar conmigo.
6 Comentarios



Tu largo sueño está plagado de romanticismo. Un muy bello cuento, la espera infinita del ser enamorado. Me ha gustado mucho, y para eso que yo no soy mucho de historias románticas. Mi enhorabuena y voto.
Muy buen relato, lleno de incertidumbre, como la vida misma. Felicitaciones y mi voto.
Tus palabras envuelven, citan a la imaginación en un profundo sueño romántico. Hermoso relato, Escritor. Tienes mi voto.
Romanticismo, ensoñación, amor. Muy bien escrito compañero. Mi voto
Romanticismo, ensoñación, amor. Muy bien escrito compañero. Pero para mi gusto un tanto edulcorado.
Gustavodeltoro: Así es nuestra realidad, amigo, nostalgia, ensoñación, ver las cosas hermosas para vivir siempre enamorados, felices, olvidándonos de los sinsabores de la cotidianidad.
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