Mi nombre es Samuel Santos
2 de Noviembre, 2011 9
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Mi nombre es Samuel Santos y soy un asesino a sueldo. Mi próximo trabajo es ejecutar a un hombre el próximo sábado 3 de julio de 2010 en Madrid durante la manifestación del Orgullo Gay. Nací hace 42 años en el Barrio del Pilar de Madrid. Me crié en la tienda que mis padres heredaron de mis abuelos. La tienda, una cuchillería, la lleva ahora mi hermano pequeño. Haberme criado entre tanta arma blanca despertó en mí la vocación policial. No por las armas en sí sino por las visitas de la Policía Nacional en busca de información o novedades cuchilleras. Acabado el instituto, ingresé en la Academia de Policía de Ávila. Mientras, mi hermano adolescente, luchaba contra las hormonas. Durante el tiempo de la Academia, mantuve vía correspondencia y algunas visitas, la relación que comencé con María en el instituto. Acabó la Academia, siguió la relación con María. Volví a Madrid y me enteré de que mi hermano era un maricón, un bujarra, un muerdealmohadas, un julandrón, un sarasa. Me casé con María y nos mudamos a Alcobendas, en el norte de Madrid. Hace diez años, un accidente de tráfico en acto de servicio me dejó en silla de ruedas. Una medalla, una indemnización, una pensión vitalicia y a casa. El Cuerpo de la Policía Nacional no estaba preparado para un policía con discapacidad física. Desde entonces, mato por encargo. Un compañero que sigue en activo es mi enlace. Él recibe el encargo —directamente del cliente o de un tercero— y yo ejecuto el trabajo. La policía siempre da con gente que quiere o necesita cargarse a alguien. Exijo por anticipado el 100% de la pasta por cada trabajo. Mi enlace me cuenta siempre los detalles de los encargos y me da la pasta en la terraza de la antigua estación de Atocha, ahora invernadero. No me interesa saber nada de quién encarga los trabajos a mi enlace. Quienes encargan mis servicios creen que, al utilizar un tercero, es difícil averiguar quiénes son. Ilusos, solo hace falta saber el motivo del encargo. En cuanto a las víctimas —qué poco me gusta llamar víctimas al leitmotiv de mi trabajo— necesito y me interesa saberlo todo. El motivo del trabajo me ayuda a elegir la mejor manera de llevar a cabo mi labor. No siempre ejecuto de la misma manera. El hombre que ejecutaré el sábado en Madrid le ha puesto los cuernos a su mujer con otro hombre. Oficinista y padre de familia de lunes a viernes, marica los fines de semana. Por las fotos que me han pasado, colaría en cualquier fiesta familiar como el yerno, el cuñado, el amigo, el machote ideal. De los que van a comer a casa de los suegros con una bandeja de dulces de La Mallorquina. De los que van a ver el fútbol con los amigotes y llaman mariconazos a los jugadores. De los que llevan a sus hijos a comer un bocadillo de calamares a La Campana en la calle Botoneras. De los que preguntan a una persona en silla de ruedas si necesita ayuda. De los que le ponen los cuernos a su mujer con el hermano sarasa de un ex policía. De los que no sospechan que el hermano en una silla de ruedas de su amigo le ofrezca una botella de agua en plena tarde calurosa de marcha del Orgullo Gay. Una botella de agua mineral infiltrada con una infusión de hoja de higuera del diablo.

 

CxF

9 Comentarios
  1. Uy, me gusta mucho tu cuento. Está muy bien escogido el narrador, lo que cuenta, lo que deja para el final… Muy bien!

  2. ¡Muchas gracias Paloma!
    Un saludo.

  3. Por un momento he pensado que iba a cargarse al hermano. Buen relato.

  4. Intensa historia, muy muy intensa. Engancha.

  5. ¡Muchas gracias y bienvenidos!

  6. Interesante, Alejo. Me ha gustado tu forma directa en la escritura.
    Un saludo!!

  7. Muy interesante, el remate sobre todo

  8. ¡Muchas gracias! Abrazos a éste y al otro lado del charco.

  9. Un relato que atrapa sí…de que callada manera mata el protagonista eh? jejeje.
    “refresquese hombre refresquese…”

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