Amanece; en efecto, las sombras dejan paso al sol, que se mete a mi recámara.
Después de bañarse y de pintarrajearse frente al espejo, mi esposa me arranca las cobijas con las que me cubro desde los pies a la cabeza.
-¡Ya levántate. Ya debes estar en la oficina del periódico, pues no faltan los problemas con los reporteros!
Yo no abro los ojos, por lo que vuelve con la misma canción:
-¡Que te pares, güevón!
-¡Ah, cómo friegas!
Yo sigo con los ojos cerrados porque asà me siento relajado y a gusto.
Me parece que no me escucha y que se ha enojado, pues se sale cerrando la puerta con un tremendo guamazo, si bien, al poco rato regresa insistiendo tercamente en lo mismo.
-¡Déjame en paz, por favor! –Le suplico.
Después de arreglar los asuntos pendientes en la oficina, y luego de haber almorzado (lo sé porque escucho cuando frÃe algo en la estufa) regresa intentando levantarme a como dé lugar, y al no conseguirlo, creo que desiste, al fin, y se va.
Mas, al cabo de unos minutos regresa, con la secretaria.
-¿Ve usted, jovencita, que sigue echadote?
-Señora, ¿y qué le digo al cliente que lo está esperando?
-¡Que mi marido es un flojonazo! ¿Qué más? Pero ahorita va a ver este desgraciado; háblele al Doctor Campos; dÃgale que venga a ponerle una inyección.
(Lo último lo expresa en voz tan vehemente como para que se enteren hasta los vecinos del barrio).
-Muy bien, señora.
Se ha esfumado una hora, y percibo que ha llegado el Doctor; sÃ, es él; sube las escaleras; viene a mi recámara acompañado por mi esposa.
-¿Qué le pasa, mi amigo?
-Nada, nada, sólo que estoy muy a gusto en mi cama y no quiero hoy levantarme.
Me doy cuenta de que el Facultativo tampoco me escucha, porque le comenta a mi mujer:
-Seguramente le ha llegado un ataque de aguda flojera, de la que ataranta a tal grado que lleva al paciente a la inconciencia; pero voy a ponerle una inyección de Beyodecta, con la que hasta los muertos resucitan. Esperemos un poco en lo que actúa el medicamento.
Y bajan al comedor; mi mujer le sirve café, indudablemente, pues hasta mi cuarto llega el aroma; platican animadamente; creo que hablan de mÃ, y sin transcurrir ni un cuarto de hora los tengo de nuevo en torno a mi cama.
-¿Y ahora cómo se siente?
-Bien, Doctor, muchas gracias.
-¿Me escucha, Volivar?
-Claro que sà –una y otra vez le contesto a grito pelado, pero parece que está sordo, ya que comenta:
-Raro, es muy raro lo que le ocurre a su marido, señora; la inyección no le hizo efecto. ¿Me permite auscultarlo?
-Por supuesto, Doctor, adelante.
Y me sacude, pone la palma de su mano frente a mis ojos; me abre la boca, mete su dedo, y comenta:
-Ha fallecido su esposo. Tiene una bola de alimento en la garganta; se atragantó, seguramente. Nada puedo hacer, solo llamar al agente del ministerio público para que dé fe del cadáver.
-¿Cuál cadáver, pinche pendejo? –me encabrono. Y cualquiera se emberrincharÃa si escuchara lo que yo estoy escuchando, porque si bien es cierto que tengo un pedazo de tortilla con carne de cabeza de res atorado en el pescuezo, no por eso estoy muerto; y no lo estoy porque con todos sus pormenores me doy cuenta de lo que platican a mi alrededor. Es cierto que a eso de la medianoche, al voltearme boca y panzabajo, se me quisieron salir los tacos que en abundancia cené en el puesto de don Chito, pero no estoy muerto, claro que no. Según me doy cuenta, un muerto no habla ni escucha.
-Pero, caramba, ya llega el agente ministerial con dos policÃas federales y una secretaria; se sienta, me revisa y ordena:
-Escriba, señorita:
-Don Volivar MartÃnez MartÃnez, etc. ha dejado de existir, por lo que siendo las diez horas A. M. del dÃa veinticuatro de julio del año dos mil doce, se extiende el acta de defunción correspondiente.
Y se van, no sin antes ordenar que en una caja de muertos metan mi cuerpo, a lo que protesto enérgicamente, si bien, sin resultados positivos, ya que me toman de los hombros y de las piernas para cumplir con lo que ha ordenado el Agente.
Al esfumarse los últimos rayos del sol, hay un buen número de parientes, de amigos y de vecinos que rodean mi caja en la sala.
Con la intensa luz eléctrica encendida en toda la casa, considero que es un gran desperdicio las llamas de cuatro cirios que chisporrotean alborozadamente.
A la estufa suben una morrocotuda olla de barro para hacer café, que durante toda la noche toman los invitados, digo, los dolientes, sentados en las sillas que han distribuido aquà y allá.
-Mi esposa les comunica que van a rezar, pero no le hacen caso, es más, no le hacen nada de caso, puesto que están entretenidos contándose chistes a cual más de colorados, sin dejar las tasas de café a las que les han agregado, por su cuenta, sus buenos chorros de alcohol.
Me he pasado la noche tranquilo, con los dedos cruzados agarrando un crucifijo; ya no protesto, pues me doy cuenta de que nadie me escucha; los invitados duermen en el piso.
Cuando es hora de llevarme al templo, mi mujer no encuentra quien cargue la caja, pero sale a la calle y regresa con cuatro individuos, quienes a cambio de algún dinero me llevan a misa.
Luego en hombros me pasean por las calles hasta llegar al panteón.
Mis familiares, amigos y conocidos me siguen, felices, chupándole a la botella de tequila, y con el mariachi tarareando esa famosa canción que le cantan a los muertos: “Te vas, ángel mÃo, ya te veo partir…â€
Sobre una tumba dejan mi caja, y sin abrirla, se recuestan en ella, primero mis familiares, luego mis amigos y hasta los músicos, todos llorando y expresando gran pesadumbre y dolor:
-¡No nos dejes, por favor! –Arranca en aullidos mi esposa-. ¿Qué haremos sin ti, tú que siempre fuiste un buen padre, un esposo trabajador, amoroso y cumplidor?
Aquà es cuando me vuelvo a encabronar:
-¿Cumplidor? ¿No que mi tiliche para nada te sirve, y que ya ni cosquillas te hace? ¿Quién te entiende, mujer?
Me meten en una gaveta que sellan con tabiques y mezcla.
-¡Hijos de su pinche madre –mi enojo es desmedido-, se salieron con la suya! ¿Y ahora qué chingados voy a hacer aquÃ, sin espacio ni para mover las piernas, sin luz, sin un libro, sin mi computadora? ¿Qué horas serán? Se han ido los hijos de puta dejándome solo. Si pudiera abrir la caja a los tabiques les darÃa de patadas, y ya en la calle irÃa en busca de la autoridad para que castigara a esos pendejos, porque deben de ser eso, pendejos e idiotas, para meter en una gaveta del panteón a alguien que oye, que ve y que por lo tanto no está muerto.
Durante unos minutos me quedo en silencio, decepcionado, meditando lo que me ha ocurrido, y luego percibo unos débiles golpes.
-¿Quién es?
-No nos conoces, pero te informamos que venimos por ti.
Y me alegro, porque al fin alguien me escucha.
Destapan la caja, me sacan, me destraban los dedos, me peinan, me sacuden la ropa, y me llevan por un camino que corre entre matorrales risueños, escuchando cantar a los pájaros.
Llegamos a una ciudad; recorremos calles preciosas.
Nos detenemos frente a una lujosa mansión, a la que entramos después de tocar a la puerta, y me aturden los aplausos, los “hurras†y los “vivas†de entusiasmo con los que me recibe un gran número de amigos: allà está Nanky, Cenicienta Literaria, Vimon, Irma, Mariav, Soraya, Richard, Gudea de Lagash, Territorio sin dueño, Lidyfeliz (éstas dos atufadas), Salamandra, Reka, Egoz, Rbaralt, Marazul, Manuc, Fernando Arroniz Platón, Gustavodeltoro, Carlos Enrique Cabrera, Carlos Carioli, Sofista, el Moli, Anael, Oscardacunha, Martha Molina, NoëlleC, Coinup, Violeta Veleta, Shu, Jorge Moreno, Robert Goodrich, Antoniosib, Amérika y muchos, muchÃsimos amigos escritores muy estimados.
-¿Qué hacen aqu� ¿Cómo se llama esta ciudad?
-Con calma, Volivar; primero una cosa y lo demás enseguida. En cuanto a tu primera pregunta, te diremos que los ángeles fueron a la tierra por nosotros para que le relatemos nuestros fantásticos cuentos y le recitemos nuestros poemas al mismÃsimo Señor y Creador del universo. Y en cuanto al nombre de la ciudad en donde viviremos para siempre, no puede ser otra más que la Nueva Jerusalén, también conocida como “Cieloâ€, que hemos ganado con nuestros escritos, de los que los señores Arcángeles opinan que tienen tanta belleza, que ellos mismos se quedan boquiabiertos al leerlos.
Y luego, sentados a la mesa, en lo que unas bellÃsimas mártires italianas nos sirven el pozole, las enchiladas y las tostadas de pata de puerco que han preparado para celebrar mi arribo a tan famosa y bella ciudad, me digo:
-No obstante el alboroto de algunos malpulgosos, no faltan los que valoran nuestras obras, y en el caso de los escritores mencionados y de todos los que están registrados en Falsaria, que se esfuerzan por levantar a sus semejantes de la postración en la que los tiene la ignorancia, reciben un magnánimo premio: una mansión en el cielo.



Ay, volivar!!! cómo me hiciste reÃr. Fabuloso! Me encanta la idea de encontrarnos todos en nuestro propio cielo, aunque primero me hubiera gustado participar del velorio, tomarme unos buenos tequilas y escuchar al mariachis tan lindo leerte con esas palabras mexicanas, la mitad de las cuales no entiendo! Será algo lindo o feo, ser “atufada”? Mi voto por haberme dado tanta alegrÃa con un cuento que yo hubiera escrito siniestro
Eres un diablo, Volivar, con la gracia y la soltura que tienes para escribir nos involucras a todos, nos colocas en el cielo, donde los mismos angeles disfrutan y alaban nuestras obras literarias y luego nos sientas a la mesa, donde una lindas italianas nos sirven pozole, enchiladas y tostadas de pata. Como negarte el voto y el aplauso? !Muy merecido, mi estimado amigo”, pero persisto: eres un pingo…
Querido amigo, Volivar.
No dejas de sorprenderme; cada relato tuyo es un viaje a la fantasÃa, lleno de sorpresas.
Me ha emocionado por su calidad literaria, originalidad y poesÃa; de modo especial, por la generosidad que demuestras al homenajear a todos tus compañeros/as de Falsaria.
¡MUCHÃSIMAS GRACIAS! por tus hermosas palabras y por deleitarnos con la belleza de tus relatos.
Un beso, todo mis repeto y admiración; y ,por supuesto, mi voto.
Te vuelvo a enviar mi comentario, cometà un error al enviarlo, y no aparecÃa mi nombre.
Querido amigo, Volivar.
No dejas de sorprenderme; cada relato tuyo es un viaje a la fantasÃa, lleno de sorpresas.
Me ha emocionado por su calidad literaria, originalidad y poesÃa; de modo especial, por la generosidad que demuestras al homenajear a todos tus compañeros/as de Falsaria.
¡MUCHÃSIMAS GRACIAS! por tus hermosas palabras y por deleitarnos con la belleza de tus relatos.
Un beso, todo mis repeto y admiración; y ,por supuesto, mi voto.
Un aplauso Volivar….siempre me sacas una sonrisa. Mi voto
Muy divertida tu historia. Tienes mi voto!
Que grande eres Volivar. Me he reÃdo un montón y me he emocionado con el final. SerÃa genial que todos los que formamos esta gran red literaria pudiéramos encontrarnos en algún momento (Aunque fuese en el cielo).
Muchas felicidades por este gran relato y por supuesto que tienes mi voto. Vamos es que te votarÃa veinte veces más si pudiera.
¡¡Muy Bueno!!! me encanto tu relato, pero a mi allà no me quieren , me enviaron de vuelta, la próxima probaré en el infierno.
No puedo imaginar como serÃa el cielo con relatos como los nuestros.
Un abrazo amigo y que en paz descanses.
Amigo Volivar.
Vi una obra de teatro. ¡G E N I A L! Y la pelÃcula en un tiempo.
Estoy absolutamente maravillado por la originalidad, la ironÃa, el sarcasmo, el buen humor, la agilidad, la destreza estilÃstica, todo amigo todo.
Y es un gran honor formar parte del Cielo. Y emotivo.
Abrazos, saludos, votos, todo.
Richard: un gusto saludarte, como siempre; y, efectivamente, el premio de los señores escritores, como tú, no puede ser más que una mansión en el cielo, con todo y escrituras, por supuesto.
Volivar.
El moli: amigo, te aseguro que ni en el infierno nos han de querer, ni a ti, ni a mÃ.
Un saludo muy efectuoso; espero que estés bien, en todos los aspectos. Que la vida te ronrÃa, vaya.
Volivar
Roro: amigo, pero, ¿no estabas en el cielo? Seguramente te regresaron, como al Moli.
No, ya en serio, me da tremendo gusto saludarte y saber que me has leÃdo. Es un gran honor para mÃ.
Volivar
Kei88: cuando estábamos en la mesa comiendo enchilladas, tú te habÃas ido con una de las que nos servÃan en aquella lujosa mansión en donde nos dimos cita…
Me da mucho gusto saludarte. Te agradezco el tiempo en leerme.
Volivar.
Sonia, la linda Sonia; cómo me gustan tus poemas. Te agradezco tus bellas expresiones con motivo de mi relato.
Eres bella, te admiro.
Recibe un caluroso saludo, y espero que todo sea felicidad para ti y para los tuyos.
Volivar
Cenicienta Literaria: con el hecho de que te guste mi cuento, me siento feliz. Y si además logro que te olvides por unos minutos de las aflicciones, o simplemente de la monotonÃa que conlleva la contidianidad, entonces mi premio por estos renglones es tan valioso, como un cuerno de la luna. Y ahora que me refiero a la luna, ¿cuánto costarán sus cuernos? ¿Y una estrella? Me imagino que mucho, mucho oro, mucha plata, muchas piedras preciosas, mas, tú juegas con ellos, como un niño con sus canicas… y es lo que me tiene intrigado: ¿Quién es, por Dios, Cenicienta Literaria?
Mientras dilucido el enigma, recibe mi amistad.
Volivar
Vimon: querido paisano; me entusiasma que te voten mucho, pues te lo mereces, porque siempre nos están alentando.
Me entusiasma tu comentario, y me pregunto: ¿VÃmon me ha leÃdo, y además me ha dejado su invaluable comentario? ¡Caramba, qué honor!.
Y, estimado amigo, hasta ahora veo el gravÃsimo error de poner a las mártires italianas a servir pozole; el asunto era que ellas lo sirvieron, pero que lo enviaron desde México.
Volivar
Lidyfeliz: amiga, quiero llevarte al cielo, aunque te opongas con el argumento de que tienes aún muchos pendientes en la tierra.
Te aseguro que allà estás, y asÃ, atufada… como esos niños que se encaprichan en no recibir un regalo. Se logra que lo tengan en sus manos, pero siguen atufados (con una expresión de decepción, pero felices).
Querido Volivar
Jajaja! Lo que comenzó aparentando ser una mala mañana, se fue desenvolviendo en una desgracia hasta terminar con un dulce sueño, y lo mejor de esto es que… ¡Me he diseñado los mejores escenarios que la imaginación puede proporcionarme con sus palabras! ¿Ve como no me equivoco cuando digo que es un gran Maestro? Qué manera más fantástica de escribir al final una versión de nuestro pequeño mundo: Falsaria.
Gracias por compartir sus obras, por honrarme incluyéndome en su relato y por todo el tiempo que invierte leyendo y comentando mis escritos! Saludos y un abrazo fuerte desde el norte del paÃs!!
Irma preciosa: ¿Cómo no invertir un poco de tiempo en leer lo que publicas, si es maravilloso? Te puse en el cielo, amiga del alma, para sacarte de ese lugar, el norte de nuestro paÃs, del que me doy cuenta, por las noticias, de que está convulcionado, o algo parecido, por efectos de la delincuencia… aunque, en realidad no sé precisamente si en donde vives haya lo que en Michoacán, muertos, heridos, y más muertos… todo un caos que nos tiene trastocados y casi locos de terror.
Irma, cuÃdate, por favor, para bien de tus lectores, de tu lector y admirador número uno; yo.
Volivar
Volivar enhorabuena, muy ingenioso, me encanto, tienes mi voto!
Estupendo desde principio a fin. Consigues toda la atención.
Mi voto y un saludo
Aesus: eres muy amable; te saludo y espero abrir lo antes posible tu perfil para deleitarme con tus publicaciones.
Mientras, recibe mi agradecimiento.
Volivar
Muy original lo de narrar la muerte de uno mismo y más original llegar a una especie de paraiso donde estan todos los escritores de falsaria. Felicitaciones y voto.
Alca: te agradezco tu comentario; ¿cómo siguen los asuntos, especialmente económicos, en tu paÃs?
Espero que todo esté bien.
Un saludo muy afectuoso desde México, lindo, sufrido y aguantador. Tierra del pozole, de las enchiladas y de las tostadas con pata de puerco.
Volivar
He estado muy liado últimamente, me alegro de leerte otra vez Volivar. Bonito lugar ciudad Cielo para vivir después de estar muerto jejejej… muy divertido. Un saludo y mi humilde voto Volivar.
F.Javier Valero: espero que pronto publiques algo, amigo. Me gusta leerte. Gracias por tu comentario.
Volivar
Debo confesarte, Volibar, que a mi los Arcángeles me dejaron estar en el ágape un ratito porque saben de mi estimación por ti y que no querÃa perderme el darte la bienvenida. Eso sÃ, me advirtieron que no dijera ni pÃo. Ya ves tú qué cosas, ¡pedirle peras al olmo!
El caso es que me mantuve mudita, tanto, que me costó horrores y más de una vez tuve que morderme la lengua para no gritar hurras, vivas y demás aclamaciones. Pero llegaron los postres, el café y los licores. Y te juro, Volivar, que lo intenté. Que no quise desobedecer a Micheelangelo. Pero el que estaba sentado a mi lado, (pa mà que era Luzbel disfrazado de…, bueno, mejor no digo el nombre por si me confundo) no dejaba de servirme chupitos de mezcal, y claro, en unos de ellos me trague el gusano y empecé a cantar, “oe, oe, oe, el Volivar es único, el Volivar es genialâ€
Yo no sé si te diste cuenta, porque entre tantos yo era poca cosa. Eso si, sin duda, la que más desafinaba. Y claro, eso San Pedro no le gustó nada.
Total, que me echaron del cielo con cajas destempladas. Pero Gabriel, que es un buen aliado, me dijo que podrÃa volver cuando estuviera más calmada, osease, cuando se me pasaran los efectos del mezcal.
En fin, que aunque me encuentre dividida entre la luz y la oscuridad, volveré a este cielo donde hay tan buenos compañeros, y porque por ahà encuentro pocos maestros que sean tan grandes como tú.
Debo confesarte, VoliVar, que a mi los Arcángeles me dejaron estar en el ágape un ratito porque saben de mi estimación por ti y que no querÃa perderme el darte la bienvenida. Eso sÃ, me advirtieron que no dijera ni pÃo. Ya ves tú qué cosas, ¡pedirle peras al olmo!
El caso es que me mantuve mudita, tanto, que me costó horrores y más de una vez tuve que morderme la lengua para no gritar hurras, vivas y demás aclamaciones. Pero llegaron los postres, el café y los licores. Y te juro, Volivar, que lo intenté. Que no quise desobedecer a Micheelangelo. Pero el que estaba sentado a mi lado, (pa mà que era Luzbel disfrazado de…, bueno, mejor no digo el nombre por si me confundo) no dejaba de servirme chupitos de mezcal, y claro, en unos de ellos me trague el gusano y empecé a cantar, “oe, oe, oe, el Volivar es único, el Volivar es genialâ€
Yo no sé si te diste cuenta, porque entre tantos yo era poca cosa. Eso si, sin duda, la que más desafinaba. Y claro, eso San Pedro no le gustó nada.
Total, que me echaron del cielo con cajas destempladas. Pero Gabriel, que es un buen aliado, me dijo que podrÃa volver cuando estuviera más calmada, osease, cuando se me pasaran los efectos del mezcal.
En fin, que aunque me encuentre dividida entre la luz y la oscuridad, volveré a este cielo donde hay tan buenos compañeros, y porque por ahà encuentro pocos maestros que sean tan grandes como tú.
Mi querido amigo Volivar, me has descubierto pero no te lo reprocho. Recién llego de unas cortas vacaciones (sin tecnologÃa de ninguna clase, vamos el paraÃso) y lo primero que me encuentro es que estabas en la misma playa casi al costado y yo - despistado y en la pola como siempre - ni me enteré. Claor que al igual que a El Moli también me echaron de allá por rockero y melenudo. Gracias por hacernos pasar tan buenos momentos y tenernos presentes en tus pensamientos incluso en el más allá. Un abrazo.
Pinche Volivar, sos lo más!!! Cómo nos has llevado por tantos lugares ahora te dignás llevanos al mismÃsimo Cielo, a donde ni Cortázar llegó con su Rayuela… q majo eres, vaya regalos nos das!!!
Una vez más, delicioso regalo nos dás, mi voto y admiración, sos de lo que quiero seguir, un escritor latinoamericano con todas las letras, abrazos.
Pernando
bien!!!!
Voto
manuc
…sic. Por supuesto sabes que mi voto va incluido. Ya te dije que soy muy despistado
Mi estimado volivar, como ya es costumbre me deleitas con tus escritos. Este ha sido uno de los mejores. Realmente fantástico y ocurrente, felicitaciones!
Con todo el gusto del mundo tienes mi voto y mi admiración.
Un abrazo!
Rafael Baralt
Mi estimado compañero. Vengo de vacaciones y ando poniendome al dÃa, ¿y que me encuentro?. Pues que alguién me ha otorgado el privilegio de formar parte de sus pensamientos y de sus letras. Muchas gracias Volivar por comparar nuestros escritos como algo divino, aunque yo tengo mis dudas de si los ángeles le gustará lo que yo escribo. Aún sin saber lo que ellos piensen, me halaga mucho que una persona como tú, un gran escritor , si lo piense. Un millón de gracias y felicidades por tu texto original y fantástico. Abrazos
Marazul: ¿tú, leyendo mis escritos? ¡Es un honor inmenso! Y no queda más que agradecerte tu amabilidad. Espero que todo sea felicidad para tÃ, tanto, como si ya estuvieras en el mismÃsimo cielo, claro que no comiendo enchiladas… allá deben de comer pechugas de ángel… No, tampoco ¿verdad? Bueno, de lo que se trata es de que seas feliz, mucho, inmensamente.
Volivar
Muy buen relato, compañero Volivar: Al principio pensé en algún tipo fantasmal, pero me gusto el final. Saludos.
Muy buen relato, Volivar, lleno de gracia y de encanto y de gran comicidad: manejas estupendamente bien la estructura narrativa y los diálogos son tremendamente vivos y eficaces con esos mexicanismos tan sabrosos y expresivos. Me encanta asimismo la variada metamorfosis que va sufriendo el texto que culmina en guiño y homenaje a tus compañeros de Falsaria, a los que tengo la gran satisfacción de pertenecer. Si te parece bien lo cuelgo en la página de la revista Caudal en Facebook para que llegue, como se merece a todavÃa más lectores. Enhorabuena y un caudaloso abrazo!
Fanathur: qué bien saber de ti; ese final de mi narración, amigo, rarÃsimo… ¿te imaginas que las bellÃsimas mujeres italianas, con motivo de la llegada de un fulanillo al cielo sirvan pozole, enchilas y tostadas como bienvenida? Si acaso ellas nada más los pongan en la mesa, porque de hacer esos antojitos, ni para cuando. Los piden a México.
Espero leer algo tuyo.
Un saludo
Volivar
Carlos Enrique Cabrera: Amigo, en primer lugar tengo que saludarte y enseguida darte las gracias por eso que me cuentas.
Y en cuanto a que lo puedes meter a la revista Caudal, en Facebook, con perdón, pero puedes hacer lo que te dé la gana. Se oye muy feo eso, ¿verdad? Bueno diré: será un inmerecido honor para tu servidor.
Un saludo. Que tengas la felicidad de tu parte.
Volivar
Soraya: ya sea por una cosa o por la otra, no habÃa podido agradecerte tu hermoso y alentador comentario.
Ahora, pasando a otro tema, te diré que muy seguido soy tan bruto que me paso en mis comentarios, osease, que digo o hablo demás.
SerÃa incapaz de faltarle al respeto a nadie, aunque lo parezca, dado que escribo a lo buey (tonto).
Y claro que a los mismÃsimos ángeles les gusta lo que publicas, pues sale de tu alma, y lo que se crea asÃ, es hermoso, como tú, querida amiga.
(Otra vez con mis cosas, ¡si te digo!)
Volivar
Rbaralt: Uf, ya cuando mis escritos obtienen tu Bo.vo. descanso, y ahora sÃ, a tranquilisarme. y a leer lo de mis amigos y compañeros de red.
Es que eres uno de los grandes de la literatura, hay que reconocerlo, y a aceptar tu veredicto; cuando es bueno, para alegrarnos; no tan bueno, para esforzarnos al escribir y superarnos.
Gracias Rafael. ¿Cómo se llega a las alturas literarias en las que te encuentras? Me doy cuenta de que practicando, practicando y practicando, pero tú debes de tener un secreto, ¿cuál será?
Volivar
Reka: gracias por acordarte de este amigo tuyo; te felicito porque puedes salir de vacaciones; aquÃ, en México, esto es un lujo que pocos, muy pocos se pueden dar, ya que la economÃa está dada al queso (por los suelos).
¿Qué quieres decir que te pasas en la pola? ¿Será polÃtica? Si asà es, pues te felicito, si es para mentarle la madre a los malos gobernantes y aspirantes a dirigentes populares.
Si eres servidor público (que trabaja en el gobierno), seguramente eres un buen elemento, que vela por el bienestar del pueblo.
En fin, pero no sé si a eso te refieras con Pola.
Volivar
Mi querido Volivar,, en primer lugar te pido disculpas porque quizás no me explique con meridiana claridad y es que a veces me voy por las ramas. Mis vacaciones son las mismas que las de los casi 5.700.000,- parados de este paÃs, soy uno más que engrosa la lista, de ahà lo de “parón”. Tienes razón en que me gustarÃa mentarle la madre a más de un politico (mentarle al padre es tarea dificil ya que muchos siguen sin saber quien es), y aunque desde hace un par de meses (fecha en que alguien a quien quiero muchÃsimo) vuestros relatos, comentarios, compañÃa y amistad me hacen feliz no puedo evitar tener etapas negras o como tu dices en tu relato “de flojera”. Te aprecio y estimo mucho y me llena inmensamente que alguien como tu y como todos los falsarios tengais un minuto para mi. Gracias. Ah lo de la pola ( es rama en gallego) es estar en una nube, atolondrado. Un abrazo
Manuc: gracias, adios.
Volivar
Pernando: En primer lugar, ¿por qué eso de Pernando? Ya se, ya se, a mà qué me importa, ¿no? cada quién se pone el seudómino que le da la gana, ¿no crees?
Y en cuanto a lo que comentas, caramba, no tengo palabras para agradecerte lo suficiente su comentario.
Pero te aseguro que me he sentido en las nubes, aunque inmerecidamente.
He estado ocupado con tantas broncas de la polÃtica en este otrora hermoso pero inquieto y perfurbado paÃs, y no habÃa tenido la tranquiliad para ponerme al tanto en lo de Falsaria. Por fortuna ahora lo tengo, y hago lo que me gustamucho: leer a los cuartes (amigos) de esta red, y por supuesto que lo que tu escibes, que me parece de alta calidad.
Volivar
Mariav: ¿pero qué has hecho, amiga? Tan bien que estabas en la Nueva Jerusalén.
Aunque ya creo adivinar: te corrieron, dado tu carácter inquieto, vivaracho. No podÃa pasar otra cosa: regresarte a la tierra por insoportable. Ahora que, para mÃ, que estás muy bien aquÃ, pues tenemos la oportunidad de compartir lo que brota de tu cabecita linda.
Qué comentario el tuyo, querida; se nota que eres dueña de un acervo cultural muy amplio.
Eres una gran escritora, ni quien lo dude. Mira que de un comentario a una narrativa mÃa, hacer todo un divertimento (dirÃan los autores de música clásica).
Qué ingenio, qué talento, que excelente eres, Mariav.
(hasta ahora he tenido tiempo de agradecerte tus lineas tan bellas, pues sucede que los asuntos polÃticos me traen a mal traer (digo, los comentarios a los asuntos de la “polaca”).-
Volivar, que siempre te recuerda.
Mi querido amigo volivar me ha emocionado mucho volver y encontrarme con este maravilloso relato, un regalo muy hermoso a tus compañeros en falsaria, que no solo demuestra tu maestrÃa en el arte del escribir, sino tu gran corazón y tu admiració
(Me lo envié sin querer y sin terminar asà que prosigo) y tu admiración por ellos, cosa que demuestra tu gran corazón.
Mi desaparición no se debió a otra cosa más que a la de asumir la recta final de mis estudios, pero ya finalizada y emprendiendo un nuevo camino, me hace muy feliz volver por estos derroteros para encontrarme con la genialidad de vuestros relatos. Ya te dije una y mil veces que me encanta como tratas el misterio o la muerte con ese aire cómico que hace que las cosas más transcendentales de la vida pasen a ser eso, un paso más que hay que dar. De nuevo obtienes mi enhorabuena y el merecido voto, porque alguien como tú se merece mucho más que unh simple corazoncito.
ZusiOns: es un gran gusto saber de ti; ahora sé por qué no te veÃa por aquÃ; el estudio, algo tan importante que de él depende nuestro futuro; ¿asà es que ahora ya tenemos a una profesionista más? ¿Algún dÃa me dirás en qué? Voy a ver si adivino: seguramente terminaste tu carrera de…. ¿Doctora en filosofÃa y letras? ¿no? ¿Doctora en medicina?
Ah,ya sé… doctora, maestra, en el bello arte de escribir.
Me alegra mucho saber de ti, querida ZusiOns; algo andaba mal en falsaria… algo que inquietaba… no sabÃa qué pasaba… ¿Qué habrá ocurrido en la red? -Me preguntaba-. Y ahora caigo: ¡No estabas tú, la linda e inspirada ZusiOns!
Volivar
Enhorabuena, VolÃvar. me encanta cómo escribes, la riqueza de tu lenguaje, el dinamismo, la viveza, la vitalidad… En fin, tu estilo.
Sé que has publicado varios cuentos, pero por cuestiones de trabajo no he podido leerlos ni comentarlos. Ahora le he robado unos minutos a mi tarea para deleitarme con tus historias. Por favor, discúlpame…. Un beso muy fuerte
En serio, tus textos humorÃsticos son los mejores… La primera parte, salpicada de regionalismos, me mató, muy graciosa. Tienes mi voto. Saludos!
Angeles del Castillo Aguas: te agradezco que te hayas pasado un rato ameno con mi relato.
Pero, lo que es imperdonable, amiga linda, es que de pronto no publiques algo aquÃ, en donde sabes que tienes amigos, amigos sinceros, que te estimamos, que te extrañamos.
Volivar
Polkadotblues (este seudónimo, amiga, a ver si lo cambias, porque a tu amigo y servidor le causa muchos problemas para escribirlo).
-A mà ¿qué? -podrás argumentar.
-Pero, ten piedad de tus lectores, queridita -insisto.
Bueno, sea como sea, o escribas tu seudónimo como te de la gana (para eso es la libertad), te diré que para mà es un honor inmerecido que tú, precisamente, se ocupe de leer mis publicaciones.
Cuando me di cuenta de las reglas para un genio escritor (que con gran éxito y tremenda gracia publicaste), supe que eras una de las grandes en las bellas artes escritas. Por lo tanto, tendré en cuenta tu consejo, de que es mejor que mi estilo sea humorÃstico.
¿Y cómo agadecerte?
No hay forma; un consejo tan sabio no tiene precio.
Volivar
Muchas gracias mi querido volivar, veo que te imaginas cosas muy interesantes sobre mÃ, pero tengo que confesar que lo mÃo es la farándula, me he licenciado en Arte Dramático, sÃ, soy una artistilla con el bolsillo vacÃo y un montón de sueños, pero a por ello vamos. Es que a mà esto del teatro me gusta y mucho, y lo de escribir pues… lo de escribir me viene desde bien pequeña, sueño con escribir una novela histórica, de aventuras que son son las que más me gustan, y ser como mi escritora favorita Matilde Asensi, una genialidad en esto de la novela histórica y de aventuras. Si lo de la farándula me sale bien, me gustarÃa estudiar la carrera de historia o de historia del arte para escribir. Estoy planeando unos cuantos relatos para falsaria, pero he de documentarme asà que tardaré algún tiempo en publicar, lo que no significa que no deje de siguir vuestros escritos. Un cordial saludo volivar, quedo esperando nuevos y grandes relatos.^^
Hola, Volivar: Me he topado con esto ahora, y que mucho me he reido! Que bueno seria por lo menos alquilar un cuartito en ese cielo que has creado. Un cielo con buen leer, y hasta buen comer…
Anarua: y no comer cualquier cosa, sino pozole y enchilladas, que enviaron de México.
Un gusto saludarte.
Gracias por leerme.
No he visto algo tuvo (nuevo, por supuesto) publicado en la red. ¿Te ocurre algo? Ah, ya se: seguramente andas oi anduviste de vacaciones. O tal vez yo no me haya enterado de algún nuevo relato salido de tu inspiración.
Volivar
Pues acabo de poner uno, y ya vi que lo leiste y comentaste….gracias!! Muchos saludos….
Ana MarÃa Rua: gracias por todo; por tu saludo, por acordarte de este tu amigo y lector asiduo.
Volivar
jajaja
Está muy divertido, y es como un un regalo por intentar escribir: el cielo.., muy bien.
Saludos
Julioko: Asà es, amigo; el cielo, es el regalo que obtenemos por nuestras buenas acciones, ¿y habrá mejor acción en favor de los demás que la multitud de buenos mensajes que los escritores de esta red le mandan a su prójimo?
Gracias por tu tiempo en leer mi narración.
Volivar
Sencillamente genial, admiro mucho tu imaginación, que no conoce lÃmites. Un gran saludo desde Buenos Aires.
Nanky, gusto en saludarte; qué bueno saber de ti; ¿hasta cuando, amigo, nos tendrás sin tus bellas narraciones? ya, ponte a publicar… te estimamos, te extrañamos… por Dios, a poner a la disposición de tus lectores tus bellos sentimientos.
Pero, respetemos tu decisión, al fin, tenemos lo que nos has dejado por aquÃ, para deleitarnos.
Un saludo, y gracias por tu comentario, tan valioso para mÃ.
Volivar (Jorge MartÃnez. Sahuayo, Michoacán, México)