Cuando la voz suave, monótona de la locutora sale de la radio despertador ya hace mucho tiempo queda vueltas en la cama, lleva años pasando de una pastilla a otra, no recuerda cuando fue la última vez que logro dormir toda la noche. Sacude la cabeza y cierra los ojos con rabia sabe que es misión imposible, se ha resignado a ver cómo pasan una tras otra las horas del reloj que descansa sobre su mesilla. Se levanta despacio, siente un hastió que le corroe el alma, cada vez le es más difícil enfrentarse a la vida. Abre el grifo de la ducha, mientras espera que el agua se temple prepara la ropa y sube despacio la persiana, una luz mortecina penetra en la habitación, intenta centrarse en los preparativos de su atuendo, una sonrisa irónica distiende sus labios, está claro que no está en lo que debe estar, sobre la cama descansan unos pantalones vaqueros y una camisa blanca de gasa, recoge con rapidez esta ultima y la sustituye por un jersey grueso de cuello vuelto y una cazadora de piel marrón esto es más adecuado para la temperatura exterior piensa, mientras fuera empiezan a caer pequeños copos de nieve. Mientras se dirige precipitadamente hacia el cuarto de baño hecha una ojeada al reloj volverá a llegar tarde como siempre, no es que esa circunstancia le preocupe demasiado, odia ese monstruo de hormigón donde el sufrimiento campa a sus anchas, agota hasta el último segundo pero sabe que no puede evitarlo, es demasiado cobarde para romper con la bestia y volver a empezar, se siente tan vieja. El agua casi helada recorre su cuerpo, un escalofrió la hace acelerar sus movimientos y sale de la ducha para envolverse en el viejo albornoz, se frota con fuerza para entrar en calor. Ha de cambiar el calentador o cualquier día la encontraran congelada, mientras se viste se mira en el gran espejo que cubre toda la pared Fontal del dormitorio, es lo único que conservo de la decoración original del pequeño piso cuando lo compro hace ya más de una década, se fija en su melena de un negro azabache donde ya pintan algunas canas, de este mes no pasa que se la corte le da demasiado trabajo, recoger los pequeños tirabuzones es misión imposible , parecen tener vida propia y campan libres por su cabeza, irritada se rinde y guardando la cinta en su bolso se repite que ya lo volverá a intentar cuando llegue. Sale al descansillo de la escalera cerrando de un portazo, comienza a bajar los tres pisos que la separan de la calle mientras despotrica contra la crisis que la dejo sin ascensor, es lo único que de verdad ha intentado con ahincó en los últimos años y cuando lo tenía en sus manos se esfumo como todo en su vida. Resoplando y prometiéndose que hará mas ejercicio en un futuro se dirige hacia su coche, un Fiat estilo azul metalizado de gasoil único recuerdo de tiempos mejores, una fina capa blanca lo cubre reza para sus adentros para que arranque a la primera, de esta semana no pasa que lo lleve al taller para la revisión, en el fondo sabe que no lo hará hasta que no entre en coma profundo el pobre vehículo o la burocracia le obligue. Con un suspiro de alivio recibe el ronroneo del coche, esta vez se ha salvado. Mientras circula por las estrechas calles y enfila la avenida sus pensamientos se centran en las personas que la esperan, aunque quiera aparentar lo contrario depende el turno con el que tenga que compartir el ciclo será más o menos llevadero, sino no ha calculado mal en esta ocasión ha tenido suerte, la ignoraran la mayor parte del tiempo, lo peor será aguantar a la nueva enfermera, será machista ha visualizado de inmediato a una mujer, pero la realidad es que en los últimos años han pasado muchos compañeros por su lado y todas eran mujeres, está claro que la jefa no quiere nuevos problemas ,como si ella estuviera dispuesta a repetir la historia. No aguantan a su lado más de unos meses, en cuanto pueden piden cambio de turno o de servicio, el récor lo tiene una psicóloga metida a enfermera que aplicando sus años de carrera estudiando la mente humana decidió salvarla, durante un año aplico todas las técnicas conocidas y al final termino cogiendo una baja por depresión que la alejo durante meses, cuando se incorporo lo hizo lejos de allí.
Lleva un rato dando vueltas, como siempre que llega tarde , es decir el cien por cien de las ocasiones, no encuentra donde dejar el coche cualquier día da la vuelta y se va para su casa , este debía ser un motivo para faltar al trabajo , por fin alguien del turno de noche que sale, la mira , la conoce trabaja en la tercera , esta vez reconoce que se ha pasado debe ser tardísimo , sale del coche y se precipita hacia la puerta de entrada de personal , no se ve a nadie entrar solo algunos trabajadores van saliendo con cara de sueño, una auxiliar entrada en años la saluda con desgana , estuvieron juntas algún tiempo cuando ella aun estaba viva, el resto gira la cabeza para evitar dirigirse a ella, los conoce a todos no en vano lleva aquí mucho tiempo , pero no los culpa y además lo prefiere así. Entra en los vestuarios desiertos, la mayoría de los trabajadores de noche no han bajado y los de mañana ya están en su puesto de trabajo, se enfrenta a la estrecha taquilla gris, allí dejara lo poco de humano que aún queda en ella y se convertirá en el robot frio e insensible que durante horas cumplirá eficazmente con las tareas programadas, ni un sentimiento de dolor, de compasión de ternura se reflejara en su rostro
Se enfunda con rapidez en el uniforme blanco que contrasta con su piel morena, sale corriendo por el largo pasillo que la lleva hasta los ascensores en unos segundos llega a la entrada de la planta toma aliento y despacio recorre los metros que la separan de la sala de personal, dentro se escuchan voces y risas cuando entra se hace un silencio embarazoso, saluda con un lacónico buenos días y coge la carpeta de los pacientes que tiene asignados , la compañera del turno saliente la mira irritada y de muy mal humor le cuenta las novedades para de inmediato ignorarla y seguir con los comentario y las anécdotas de la noche se reanudan las bromas mientras se toman el primer café de la mañana, ella se levanta y comienza su jornada , jamás participa en las conversaciones , ni hace comentarios , sabe que cuando sale las auxiliares echan a suerte las habitaciones , ninguna quiere trabajar con ella de compañera a pesar de reconocer que es la más rápida y probablemente la más eficaz, pero su carácter la pierde, repiten hasta el cansancio, si ellas supieran que lo que más le molesta del trabajo es tener que relacionarse con la gente, ojala pudiese realizar cualquier técnica por complicada que fuese sin cruzar una palabra con nadie. Deja la mente en blanco y se dispone a realizar sus tareas de forma mecánica, si los pacientes le hacen alguna pregunta responde con tono frio y profesional, eso los suele cortar y la dejan tranquila, jamás permite que le cuenten nada personal y si a pesar de su actitud distante lo intentan , les deja muy claro que solo desea saber lo relacionado con su estancia en el hospital.
Un timbre suena insistentemente, mira la luz de la habitación en cuestión no es de sus pacientes, pasa delante pero no se para aunque escucha al familiar dirigirse a ella lo ignora, solo en casos de extrema urgencia se acerca a los pacientes de otros, sin prestar atención a los insultos que el familiar grita en el pasillo, entra en una de las habitaciones que tiene asignada y tras un saludo de compromiso le indica a uno de los ocupantes del cuarto que se acueste para curarlo, con cuidado retira el vendaje ,revisa la herida de la cual sale un liquido purulento, la piel esta roja y caliente muy mal síntoma, el enfermo le pregunta si la ve algo mejor, otra hubiese contestado con evasivas para suavizar la situación, ella no , contesta de forma lacónica, está peor mientras se dispone a realizar la cura. El paciente no se atreve a preguntar nada mas, su tono cortante le ha desconcertado. Nada más salir al pasillo una anciana le pide un calmante para su marido, cuando entra a ponérselo la mujer se queja amargamente es el tercer día que le dejan en ayunas y la hora que es aun no se lo llevan a quirófano, mira al anciano traccionado, con la mirada perdida pero se limita a contestar que eso no es trabajo suyo y sale sin prestarle mas atención. Mira el reloj ,suspira aliviada solo una hora más y saldrá de la cárcel , se encamina a la salita para registrar en las historias el trabajo del día cuando ve a la supervisora dirigirse hacia ella sonriente acompañada de una jovencita, que se frota las manos nerviosa, sus peores temores se confirman , es su nueva compañera, lleva poco tiempo en el hospital , pero le comenta sin darle tiempo a decir nada , que está segura que aprenderá muy pronto y se adaptara rápidamente , precipitadamente se gira y las deja a las dos frente a frente, la joven intenta entablar conversación pero la corta en seco, tiene cosas que hacer, seguro que abra alguien que le enseñe la metodología del servicio y dando media vuelta la deja plantada en medio del pasillo, minutos después la ve charlando con otra compañera amigablemente , seguro que ya le han informado de la mala suerte que ha tenido , mejor así , quizás se asuste y renuncie
No la vuelve a ver pero mientras se dispone a dar el cambio al turno que entra escucha los comentarios de las compañeras, la miran de reojo para espiar su reacción, elogian a Susana como parece que se llama la chica, seguramente a ella se lo dijo la supervisora, ni lo recuerda, permanece impasible solo el último comentario provoca una mirada de disgusto. La joven ha expresado el deseo de permanecer mucho tiempo para aprender a fondo esta especialidad, según ella le gusta mucho. Eso significa que tendrá que soportarla, todos los turnos están completos, nadie de las antiguas aceptaría voluntariamente trabajar con la amargada, como la llaman entre ellas. La cara sonriente de la chica se fija en su mente produciéndole un escalofrió, expresa optimismo, vida todo lo que ella perdió, enfrentarse a eso será más duro que a la indiferencia de las demás, si pudiese cerrar los ojos y desaparecer, hacerse invisible. El dolor de cabeza que desde hace años la acompaña hace acto de presencia mientras camina despacio hacia la salida
Cuando llega a los aparcamientos aspira profundamente el aire helado de la tarde, le gusta sentir el frio en el rostro dentro hace un calor sofocante, se dirige deprisa al coche, aun le quedan unos cuantos kilometro para sentarse ante una buena comida. Sale de la ciudad por una carretera segundaria en no muy buen estado, a pesar de tener mucha hambre conduce muy despacio, no le gusta correr, nunca conducir ha sido su fuerte, él se lo decía riendo, tu y el coche no hacéis buena pareja .Sacude la cabeza, gesto típico en ella cuando quiere alejar las historias antiguas que en ocasiones se empeñan en volver a ella una y otra vez, se centra para intentar controlar el vehículo que parece querer salir de la calzada. No tarda mucho en divisar el grupo de casas apiñadas en torno a una gran plaza central donde está ubicado el minúsculo bar al que se dirige , lo descubrió por casualidad hace ya algunos años , durante los días laborables que esta desierto acude puntualmente sin importarle el turno en el que trabaje, no habla con nadie , pide el menú , está convencida que lo elaboran en muchas ocasiones solo para ella, lo saborea se toma su café y una copa de licor de limón , su favorito, paga y se marcha con un lacónico buenas tardes, nadie le da conversación , ni hace comentario alguno. Se saben de memoria sus turnos, la comida esta recién hecha tanto si llega a la una como si lo hace a las cuatro, solo los fines de semana cuando el bar se llena de gente ella se prepara un bocadillo, odia cocinar, si hace buen tiempo se lo toma en el parque sino en su casa pegada a la estufa, no hay sitio donde haga más frio que en su piso a pesar de lo pequeño que es.
Cuando está terminando de saborear su copa dispuesta ya a pagar para marcharse entra en el desierto salón una pareja riendo, se acomodan mientras el camarero se acerca con una sonrisa cómplice, charla con ellos durante unos minutos, no escucha lo que dicen pero los mira sorprendida siempre pensó que el joven que lleva sirviéndole la comida años era un hombre serio e introvertido, está claro que es su actitud la que se refleja en todos los que la rodean. Cuando los recién llegados se quedan a solas la chica comenta algo al oído de su compañero, este mirándola con ternura extiende su mano y le acaricia el rostro, otras dos caras han sustituido a la de los desconocidos, distintas pero igual de felices. Se levanta como un resorte, en su precipitación cae la silla, la pareja la mira desconcertada mientras ella coge su bolso y sale del pequeño comedor camino de la barra con una expresión de horror. Nunca había hecho eso, durante años prolongo las sobremesas saboreando su copa, en la barra la mujer, de unos cincuenta años, le prepara la cuenta, le pregunta si ha tenido algún problema si todo ha sido de su agrado, ha seguido el ritual día tras día y este cambio es inesperado, a pesar de la sequedad de su cliente le ha cogido afecto, siempre ha fantaseado con la historia de esa mujer tan peculiar, como buena observadora, en el fondo siente lastima de ella, intuye el dolor que lleva dentro. No le contesta, sale casi corriendo de allí, pero la imagen sigue en su retina, los pensamientos no se han quedado en la silla del bar han salido con ella, no están dispuestos a darle tregua, después de años de ignorarlos no comprende porque vienen ahora a atormentarla. Una vez acomodada en el coche intenta centrarse en la carretera, durante el trayecto logra arrinconarlos, el esfuerzo ha sido tan terrible que un fuerte dolor de cabeza viene a sustituirlos, ya en la tranquilidad de su casa decide tomarse un analgésico y un somnífero para dormir un rato , es el único modo de vencer a la jaqueca cuando la visita , en pocos minutos se pierde en las tinieblas del sueño, se despierta sobresaltada , sudando copiosamente y con taquicardia, mira el reloj son las dos de la mañana , siente la boca seca el dolor de cabeza a cedido ,una angustia profunda y oscura parece a verse depositado en su corazón mientras dormía , intenta levantarse pero el frio la obliga a meterse otra vez entre las sabanas, cierra los ojos con fuerza quizás consiga que el sueño vuelva pero sus pensamientos empiezan a retroceder como si de una moviola se tratase.




Laiya: morir es fácil, lo dificil es vivir”… es una interesante narración; uno de inmediato se da cuenta de que sabes escribir muy bien;que metes al lector en el tema.Te felicito. Pero (yo siempre con los malditos y odiosos “peros”), la puntuación… con un poco de atención a esto, lograrías estar en los primeros lugares de esta red literaria que tan amablemente pone a nuestra disposición Falsaria.
Por ejemplo, dices: está segura que aprenderá muy pronto y se adaptara rápidamente.
El ordenador (computadora, en México) jamás te rechazará el tiempo en que escribes el verbo, pero no adivinará qué quieras expresar… esto sólo tus neuronas lo saben… si acentuaras la última a, me retracto de mi crítica mordaz, en fin, que se trata de usar correctamente las herramientas lingüísticas, pues escribimos para el mundo, y el mundo (literario, por supuesto), al ver un error gramatical, no pasa más allá del primero que encuentra. Yo no hubiera ido más lejos de “queda” vueltas en la cama. Si separaras los términos: “que da”… etc. además: es logró dormir, y no logro dormir… son expresiones con significados diferentes.
Disculpa mi crítica… mas,se trata de ser buenos escritores, y para eso es indispensable usar apropiadamente las reglas gramaticales de nuestro amplio y lindo lenguaje, el español.
Atentamente
Volivar Martínez. Sahuayo, Michoacán, México
gracias por tus consejos, los tendre encuenta
La historia esta muy bien contada, es profunda y terrible. Gracias por compartirla.
me alegro de que te haya gustado