Nimiedades: la dama en rojo
18 de Octubre, 2012 44
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Cuando vivía en Bruselas un día cualquiera tomé el TGV hacia París. El Train a Grande Vitesse –como lo llaman los franceses, sus inventores–, es la forma más cómoda de viajar por Europa, además de ser un transporte de gran velocidad, como su nombre propio lo indica. Alcanza, dice la hoja informativa, más de 300 kilómetros por hora; que es mucho decir para un vehículo que pesa miles de toneladas y jamás se despega de la tierra, o casi. Esto me consta porque a medio camino quise corroborar la leyenda y me permití sacar mi cabezota por la ventana y por nada la pierdo. Donde si la perdí fue en el elegantísimo coche comedor, en el que una hermosa dama vestida de rojo, sentada directamente frente a mí, desde la comprometida proximidad de su mesa empezó a coquetearme en descarada forma, frotándose los muslos uno con otro y besando provocativamente el filo de la copa de champagne que sostenía en la mano, y que de pronto, sin aviso previo, levantó discretamente ofreciéndome un brindis y algo más. A una velocidad superior a la del TGV, en una micro-fracción de segundo estaba yo en su mesa, brindando con su champagne y frotándole los muslos. Con la premura obvia nos encausamos hacia mi camerino, y si nunca han hecho el amor en un tren que corre, brinca y se bambolea a más de 300 kilómetros por hora, se los recomiendo sobremanera. Es algo así como descender el Monte Blanco esquiando sin esquís, o cabalgar sobre una banana inflable, de esas que son tan populares en las playas de Acapulco, pero sin banana. Después de aquella vertiginosa experiencia, repetida cual era de esperarse infinidad de veces, como es natural, llegó el cansancio. La bella dama de rojo se acurrucó entre mis portentosos brazos, y así nos fuimos quedando dormidos hasta que el guardagujas de Arreola, disfrazado de moderno conductor ferroviario, me dio un gentil bastonazo en la cabeza para indicarme que habíamos llegado a París. De la dama en rojo, nada. Y de mi billetera tampoco.

44 Comentarios
  1. Jejeje… Una experiencia algo suntuosa, pero valió la pena, ¿no?. Buen relato amigo, un abrazo y voto.

  2. De todo hay que experimentar en la vida, ¿no? Aunque no sea lo que más nos agrade.

    Un abrazo, y mi voto.
    Claude

  3. Que simpatico relato, me da mucha risa de imaginarlo en tal experiencia. Felicitaciones,mi voto y que tenga una linda tarde.Saludos desde el puerto de Acapulco donde tiene una admiradora.

    • Hola, Musa, gracias por pasar por aquí. Espero no desilusionarte si te confieso que el 120% de lo que cuento es ficción (aunque si, alguna vez me subí al TGV ). Que rico que estas en Acapulco, disfrútalo mucho, pero ten cuidado con las bananas inflables…son peligrosas. Un abrazo.

  4. No se cuanto llevabas en la cartera. Puede que finalmente la ilusión no saliese tan cara.
    Buen relato, Vimon.

  5. Como siempre muy entretenido, y para la dama, más. Voto.

    • Pues entiendo que la dama se fue muy respuesta, en todos los sentidos, Pernando, gracias por dejar tu voto.

  6. Buen relato!! y mi voto.

  7. Buen texto, fresco y ligero y excelentemente bien contado como siempre…me gusto….mi voto….saludos….

  8. ¡Muy buena historia Vimon! Entretenida y con un final inesperado , menudo viaje :-)

    Un abrazo y mi voto.

  9. Hola Vimon.
    Genial historia.
    Gracia, sensualidad, humor.
    Abrazo y voto.

  10. Al contrario me anima a seguir leyendo,se que es un gran escritor y muy capaz, de hacernos creer con sus letras tantas situaciones imaginarias. Se viste de mil colores y disfruta volar ,por los cielos de la poesía sin frontera a la imaginación. Acapulco seguro si conoce,quién no ha venido a mi bello puerto. Ahora por las noches esta fresco,pero en el día tenemos el mismo Sol esplendoroso. Me encantan sus aportes,aunque siempre tengo que bucear para encontrarlos,no me llegan a mi correo pero al dar con ellos,es un verdadero gusto. Buenas noches,sueñe lindo.

  11. Me encantó.
    Ella hizo que danzaras al son que tocó. Tocó todo y tu billetera también, ja ja ja , pero lo disfrutaste, entonces valió la pena. ja ja ja.
    Me reí bastante… en micro segundos fuiste a frotarle los muslos bien obediente ja ja ja. Y el final también me encantó
    Un abrazo y mi voto,
    Que risa.

    • Gracias, Lucia, que bien que te divirtió, es parte del propósito. Gracias por divertirte y votar. Un abrazo para ti.

  12. Vimon: un honor inmenso para mí, tu compañero de red, que con mi voto a tu bellísima narración, pases a portada. Un saludo ¿tendrás una idea de la gran felicidad que desde hace unas horas se ha apoderado de este amigo tuyo?
    Mi voto número 10
    Volivar

    • Muchísimas gracias, amigo Volivar, por tus comentarios y tu valioso voto. Ojala y nos cuentes la razón de tu gran felicidad, disfrútala. Un abrazo.

  13. Soñar no cuesta nada. ¿O sí? Saludos

    • Hola , Hugo, pues al personaje le costó todo lo que traía en la billetera, tarjetas de crédito incluidas. Un abrazo.

  14. La Dama de Rojo era yo, VIMON, ¡¡jjijijij, jijiji, jijiji!!

    • !Ah, traviesa Mafalda! Pues no te reconocí con ese vestido tan provocativo. Te puedes quedar con los miles de dolares y las tarjetas, pero por favor regrésame la billetera, que era un regalo de mi abuelito. Un besote.

  15. No todo podia ser bueno! me encantan las historias que guardan los trenes.
    Un abrazo

    • A mi también, Diadenes, algunas historias memorables han ocurrido en los trenes, especialmente en el Expreso de Oriente, que era menos veloz que el TGV pero mucho mas misterioso. Lástima que lo descontinuaron. Un abrazo para ti.

  16. Muy buen relato amigo Vimon; lástima que la dama quisiera algo más que un tórrido romance.
    Un abrazo y mi voto

    • Así son algunas damas, mi querida Cenicienta, que le vamos a hacer. Gracias por tus comentarios y tu voto. Un abrazo.

  17. Vimon, por mas que los tiempos hayan cambiado, una dama lo es siempre; igual que un caballero que se precie tiene su honor. Ambos siguen un código que les es sagrado.
    Otra cosa son los mercachifles y las pelanduscas, que saben vender o como venderse a los incautos. Así que supongo que el protagonista de tu historia sabia muy bien lo que quería, pero ella lo sabia mejor.
    Lerias a parte, felicidades por otro muy buen relato con el que nos deleitas.
    MariaV

  18. Gracias, Mariav, por tus interesantes comentarios y tu felicitación.

  19. Amigo me encanto tu relato, la fantasía de sentir a una bella dama que te invite cual si fueras un adonis, (esa todos las tenemos) y si el final no fue el esperado otra ve será.
    Un abrazo, soñador.

    • Para muchos es una fantasía recurrente, amigo Moli, gracias por tus amables comentarios. Un abrazo.

  20. Realmente placentero y educativo el viajecito en tren. ¡Qué delicias encontrarse en esa situación con una dama vestida de rojo! Cordiales saludos.

  21. Muy cierto, Marciano, nada mas que ahora habrá que checarles a esas damas el carnet, el aceite y el nivel freático. Cordiales saludos para ti.

  22. Hermoso y divertido relato, Vimon. No desconfíes de todas nosotras por una experiencia. Buenísimo!!!. Mi voto

    • No, mi querida Lidy, yo no desconfío de las todas las mujeres; solamente de las que visten de rojo y adoran las billeteras ajenas…Gracias por tus comentarios y tu voto.

  23. Esta vez tu imaginación te costó un pico, y a nosotros nos ha regalado un divertido relato.
    Gracias Vimon, un abrazo.

  24. Así es, Oscar, espero que te hayas divertido tanto como yo. Un abrazo.

  25. jajajaja, muy buena experiencia amigo , me gusto tu relato, un abrazo y mi voto

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