Emily observaba a Augusto entre el vapor de su taza de té. Augusto sentado frente a ella, se acariciaba las yemas de los dedos, estiraba su mano pero no lograba asir la cucharilla de la azúcar. Con su mano izquierda se rascaba la cabeza, con la mirada perdida entre la luz que se filtraba y un elegante platito de talavera. Emily se incorporo de su lugar y puso dos cucharaditas de azúcar en el té, las disolvió un poco y le puso la taza entre las manos. Él la miro, quiso decir algo pero las palabras se ahogaron en sus labios. El aroma del té lo hizo mirar el líquido rojo quemado, el aroma era delicioso pero no podía recordar el nombre de ese olor que parecía flotar en el polvo y adherirse a cada rincón de la tarde. Emily le sonrió—No recuerdas como te gustaba que la casa oliera a canela?—Canela?—Repitió por impulso Augusto—Si canela…recuerdas como nos conocimos?—Augusto la miraba, meneo levemente la cabeza hacia los lados—Hay mi amor…-Unas lagrimas cristalizadas cayeron en sus piernas—Como te extraño…Nos conocimos—Sonrió Emily—En la marcha del silencio el trece de septiembre de 1968. Ese día me tomaste de la mano, sin conocernos caminamos todo el recorrido hasta el Zócalo, fuimos de los primeros en llegar. Fue tan impresionante ver a toda esa gente, sin decir una sola palabra, parecía un enorme ciempiés lleno de verdad, un gigante silencioso raptando las calles de la ciudad. O como un dragón chino de carnaval, pero sin fuegos artificiales, ni gritos, ni ruido. Después me arrastraste a un café en la calle de Donceles. Ahí nos perdimos toda la tarde defendiendo los ideales del movimiento, del pliego petitorio, de las marchas, de que hacías en tu facultad de comunicación y yo te platique lo que estábamos haciendo en filosofía y letras. Me dijiste con vergüenza tu nombre, no te gustaba que mejor te dijera Gus como todos. Pero si me chuleaste mi nombre, que te encantaba, que me iba muy bien, con mi cara, con mis ojos de avellana….hay Gus eras un adulador, pero a mi me encantaba que me dijeras cosas, nadie antes lo había echo nunca. El dos de octubre quizá me salvaste la vida, sin saber. Yo quería ir al mitin pero tú no dejabas de morderme los labios y de abrazarme con todas tus fuerzas. Y me convenciste a puras mordiditas para entrar al hotel Regis. Ahí esa tarde mientras asesinaban a tantos compañeros, me hiciste tu mujer por primera vez, me hiciste volar entre nubes de papel, me recitaste un poema de Huerta:
Sólo cuando el pecado es la guirnalda
y la atadura, la cadena infinita
y el profundo latido;
sólo cuando
la hora ha llegado, y tú,
joven de rosas y jazmines,
miras al horizonte del deseo
y dejas que el tesoro de seda y maravilla
sea la noche en mis manos,
y te ame… nos amamos como náufragos que nunca han visto la tierra, como flores sedientas de roció al alba. Recorriste mi cuerpo con el hambre de tus manos y araste surcos en mi pelo con tus dedos y sembraste mil te quiero y los regaste con tus besos, te me calcaste hasta los huesos, tu sabor, tu risa, tu pasión, todo se quedo guardado en esa habitación. Ese día, todos estaban locos buscándonos, pensaban que éramos de los muertos que quedaron en la plaza. Ese día hasta mi papa me pego de puro miedo y no me dejaba salir ni a la tienda. Y después de graduarnos nos fuimos a Paris, con lo que llevábamos pudimos sobrevivir siete meses, que nos sirvieron para conocer gente que después se hicieron nuestros amigos, que me ayudaron a publicarme mis textos en revistas francesas, antes que entraras a trabajar en el periódico. Escribíamos tanto, casi todo no lo censuraban o ni siquiera lo publicaban pero igual escribíamos. Después cuando nos cansamos de la fiesta quede embarazada de Dante, al año siguiente llego Citlaly—Emily se puso de pie y descolgó un marco de la pared lo coloco en las piernas de Gus—Quienes son, estos de la fotografía?—Gus veía los rostros detenidamente, enfocaba uno y luego otro abría la boca como si estuviera a punto de decir el nombre de aquellos rostros tan extrañamente conocidos—Son tus hijos!!. En el departamento que compraste en Tlatelolco. Es fin de año en 1984. También esta mi mamá junto a la tuya y mis hermanos, Hortensia tu hermana es la embarazada, si la ves—Gus se esforzaba tratando de saber quienes eran todas esas personas que se veían muy felices en la fotografía, pero no lograba tener un recuerdo que le dibujara una disimulada sonrisa. Emily lo miraba con sus ojitos llenos de ternura—En septiembre hubo un temblor terrible, un terremoto dijeron después. Muchos edificios de aquí se cayeron completos, yo estaba sola en la casa tu te acababas de ir a la oficina los niños a la escuela. El edificio trono horrible y se movía como si fuera de cartón. Pensé que no te volvería a ver pero unos minutos después llegaste, todo entierrado y cuando me viste corriste y me abrazaste tan fuerte, yo estaba muy feliz de verte otra vez y me sacaste de casa y fuimos por Citlaly a la secundaria y vimos como todo Tlatelolco parecía zona de guerra y como mucha gente empezó a quitar escombros buscando gente que pudiera estar viva y los tres nos unimos a la búsqueda, hasta se nos olvido saber de Dante, que nos encontró llorando ya en la tarde. Tu ni dormiste no se cuantos días querías seguir buscando gente atrapada aun después de que habían determinado que ya no había nada mas que hacer, te fuiste a buscar donde mas hacia falta ayuda. Pero gracias a Dios nosotros seguíamos juntos los cuatro. Ya después supimos que muchos de nuestros conocidos habían muerto, los compadres, Julieta, Chava y su familia. Fue muy triste esa época. Después de eso compramos esta casa, frente a la plaza de Santo Domingo que tanto te gustaba caminar. Aquí se casaron los niños…bueno ya no eran unos niños, primero Citlaly con ese muchachito que te caía muy bien por que también estudiaba comunicación como tú y te decía que le gustaban los Beatles, pero sabes, eso solo te lo decía para ganarte a mi no me engaña le gustaba más Led zeppelín. Después se caso Dante y se fue a vivir a Paris y ahora viven en Londres. —Emily había descolgado otros dos cuadros de la pared se sentó junto a su esposo—Mira estos son tus nietas Fernanda y Lulú y esta es Citlaly, su marido—Gus acariciaba los rostros como si quisiera que le transmitieran un poquito de vida a sus ojos tristes—y estos son los de Dante, Joshua, Magda y Emily, su mamá Mónica, y el Big Ben. Antes de que enfermaras fuimos con ellos de vacaciones y una tarde me robaste y nos fuimos en el Eurostar a Paris y visitamos nuestros recuerdos de hacia tanto, en un mundo que ya no era el mismo, caminamos por los campos elíseos una tarde de verano, buscamos a nuestro amigos de antaño pero ya nadie vivía en el mismo lugar. Caminamos otra ves atreves de la universidad Sorbonne. Cuando llegamos de nuevo a Londres Dante estaba de verdad preocupado buscándonos, parecíamos sus hijos y no al revés….me divertí tanto, fue como nuestra segunda Luna de Miel. Hay mi vida éramos tan felices, bueno yo todavía lo soy….soy muy feliz, pero me da rabia que no recuerdes nada, ni siquiera mi nombre. Hoy es nuestro aniversario sabes, hoy cumplimos cuarenta y tres años que nos conocimos y te sigo amando como aquel día que me tomaste de la mano y me arrastraste contigo a esta vertiginosa forma que tienes de amar…te amo Augusto, aunque no me recuerdes, ni a tus hijos, ni lo que eres en mi vida—Te amo!!—Dijo Gus. Los ojos de Emily se iluminaron—Que dices mi amor?—Pero Augusto, la miraba con una frase que se le acababa de olvidar, se le había perdido en sus labios. Una lagrima resbalo por su mejilla. Emily se la bebió en un beso—Te amo cariño…te amare por siempre….
Osorio.



Excelente relato. Muy evocativo y nostalgico. Felicitaciones y mi voto.
Osorio, una narración con gran mezcla de la historia negra del México del 68.
Una cosa sería necesaria: que le pusieras más cuidado a la ortografía, en especial a los acentos para los verbos en tiempos pasados; no sé si ya sepas, pero aquí nos superamos escuchando, digo, leyendo, los comentarios de los demás, que siempre van en auxilio del compañero.
-Un sólo ejemplo: una lagrima resbalo por su mejilla.
Si acentuaras, quedaría muy bien: Una lágrima resbaló por su mejilla.
Atentamente
Volivar (mi voto)
Gracias a ambos por visitar mis letras seguiré su consejo y gracias por hacérmelo notar….saludos….
Gracias a ambos por visitar mis letras, seguiré su consejo y le agradezco hacérmelo notar….saludos….
El relato me pareció maravilloso, lástima que se vio empañada por algo que me confundió en más de una oportunidad: la continuidad del texto. ¿Qué quiero decir eso? Pues que debes hacer varios párrafos, separando comentarios, pensamientos, anécdotas… Dale un descanso al lector, que sepa cuando un personaje interviene y cuando otro deja de hablar.
Me perdonas el atrevimiento, pero te daré un ejemplo de una parte del texto ya corregido, es sólo para que entiendas a lo que me refiero. (Hice algunos ligeros cambios).
“Emily se puso de pie y descolgó un marco de la pared, colocándolo en las piernas de Gus.
—¿Quiénes son éstos de la fotografía?—preguntó él, viendo los rostros detenidamente; enfocaba uno y luego otro, abría la boca como si estuviera a punto de decir el nombre de aquellos rostros tan extrañamente conocidos.
—¡Son tus hijos! —Exclamó Emily—. En el departamento que compraste en Tlatelolco. Es fin de año en 1984. También está mi mamá junto a la tuya y mis hermanos; Hortensia, tu hermana, es la embarazada; si la ves…
Gus se esforzaba tratando de saber quiénes eran todas esas personas que se veían tan felices en la fotografía, pero no lograba tener un recuerdo que le dibujara una disimulada sonrisa.
Emily lo miraba con sus ojitos llenos de ternura, y le dijo:
—En septiembre hubo un temblor terrible. Un terremoto dijeron después…”
A pesar de las correcciones te dejo mi voto.
No me odies, pero para mejorar, hay que pasar por la crítica. Y todos, sin excepción, no escapamos a ella.
Un saludo.
Las piezas del universo mental se mueven en direcciones diversas,al llegar la edad en que vaciamos la memoria ,plena de leyendas maravillosas para recordar…Un gran relato,gracias por escribir pensando en aquellos que ya no recuerdan el tiempo de la felicidad. Tienes mi voto.