Paramnesia
10 de Mayo, 2012 4
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En plena madrugada, cuando la mayoría de seres humanos duermen, a mi me reconforta el suave sonido de mi computador y el constante ruido del tecleo producido por el chocar de mis dedos contra el plástico. Por alguna razón, desconozco cual, pero muy en mi interior siento como si esto ya lo hubiese vivido, se trata de una sutil sensación de que todo el tiempo he estado destinado a plasmar de alguna forma las historias que por mi cerebro vagan, y justo ahora el mejor medio para hacerlo es con mi viejo y confiable computador. Pero esto ya lo he vivido, así lo siento, sólo si pudiera recordar de que se trata, empero, no puedo, así que vuelvo a leer lo que he escrito, como si en esas líneas digitales estuviera la respuesta, no obstante no hay nada, sólo historias, historias que parecen viejas, mas no lo son, y las vuelvo a leer, siento que ya había escrito eso antes y de nuevo esa sensación…

… Como si una fuerza invisible me poseyese y llenara mi cabeza de tantas ideas, es entonces cuando, sin importar la hora, me encierro en mi estudio, enciendo alguna tenue luz y coloco una hoja de papel en la máquina de escribir, de inmediato mis dedos comienzan a transmitir a ese mecanismo lo que mi cerebro dicta. Letra a letra, línea a línea, el papel inerte se convierte en un mundo lleno de vida, de éxitos y tragedias, de conquista, esclavitud, revolución, liberación, y me embriago de lo que he escrito, lo hice para mi, pero deseo que otros también lo lean y vivan esa real fantasía que el papel almacena, y después de vivir en la imaginación una vez más esa historia, siento como si eso ya lo hubiese escrito antes, aunque a la vez, estoy seguro de que no es así. Es como si todo esto ya lo hubiese vivido, pero de alguna triste forma lo he olvidado y lucho por encontrar en las páginas eso que no puedo recordar; quizá otros podrían, si supieran quien soy y que aflige mi existencia. Mi mente divaga, no recuerda, y miro esa vieja pluma que he tenido desde que mi memoria almacena recuerdos…

… Entonces el papel está fijo, ansioso, esperando a que llene la pluma de tinta y plasme con mi puño en su superficie el arte caligráfico de las palabras, para contar esas historias que nadie sabe y que yo he sido el primero en imaginar, ¿o recordar?, es que cada historia me es tan familiar, como si yo mismo lo hubiese vivido, aunque nunca he estado en ninguno de los lugares que narro, ni he conocido ni hablado con los personajes a los que mi tinta voz brinda y lleva a la vida, ¿será un don?. ¡Siento que algo me falta!. ¿Lo habré olvidado?. No sé, pero cada noche, a la luz de las velas, sólo tengo la misma misión, y sólo me acompaña papel, pluma y tinta. De nuevo, mi mano trata con firme delicadeza a esta mágica compañera, que bebe tinta la cual luego se convierte en el trazo de otra historia que en algún lugar cobrará vida y narrará esta fantasía. ¿Y si no es fantasía?, porque letra a letra siento que todo esto lo he vivido, pero que por mucho tiempo estuve excluido del único arte en el que he sobresalido, ¿qué hice antes de escribir?. Mi conciencia únicamente puede obtener recuerdos de escritor, y aun así siento que por mucho tiempo no fui más que un esclavo que añoraba tomar la pluma para plasmar historias y relatos que estremezcan los sentimientos del lector, aunque eso carece de sentido pues siempre he escrito o al menos eso es lo que he creído…

… ¡Y aunque queméis mis obras, no podréis destruir lo que mis ancestros han construido!. Y estoy seguro que temeréis de mis dioses y de lo que en piedra está grabado, profanos que han traicionado el buen recibimiento que os habíamos dado, pero despreciasteis nuestras obras, me han vuelto prisionero y me queréis obligar a que acepte lo escrito en vuestro libro mientras veo como las llamas extinguen los míos. De alguna forma lo que aquí por fuerza se ha hecho olvidar, yo lo recordaré y volveré para hacer saber al mundo lo que aquí ha pasado. Podréis esclavizarme, torturarme, y luego asesinarme, pero mi mente nunca morirá, y aunque por fuerza luego me hagáis olvidar, juro que recordaré todo, aunque los siglos y el fin del mundo os consuma antes que mis recuerdos vuelvan a revivir para cobrar lo que aquí hoy se nos arrebata…

… Porque somos los verdaderos dueños de esta tierra, porque fuimos los primeros en construir ciudades en ella, los primero en cultivar y cosechar los campos de maíz, los primeros en observar y entender las estrellas, porque la gloria que hoy alcanza nuestro Ahau debe perdurar en la memoria de las generaciones venideras. La alegría hoy invade mi ser, al ver terminada esta estela que cuenta la historia de mi pueblo, nuestros dioses y nuestros gobernantes. Ahora que el cincel y la piedra pueden descansar, juro ante esta estela y ante Kukulkán que he de proteger este tesoro memorable durante lo que me quede de vida terrenal, y una vez muerto volveré como fuere, a plasmar lo aquí escrito en cualquier medio para revivir en la mente de la humanidad el recuerdo de la gran historia que en esta estela he grabado con mis propias manos.

4 Comentarios
  1. ahhhh me llega hummmm pero no se que es Ahau

    • ¡Gracias! Me alegra que te guste.
      «Ahau» fue una de las distintas formas de llamar a un gobernante en la civilización Maya. Sería algo equivalente a «Cacique», «Emperador» o «Rey». :)

  2. Excelente texto y bello homenaje a la cultura maya. Saludos y mi voto,.

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