Sudoroso, temblándole las manos, como siempre, como todos los días, sabiendo que no hay más opción que la que se debe tomar, la misma hora, distinto el día, preocupado, a la defensiva, alterado para evitar cualquier agresión y sin embargo, indefenso en el caso de que ocurriera. Durante 15 años la misma rutina, del trabajo a la casa, pasando por el mismo callejón oscuro, con paredes que rugen y él aire que acosa, buscando la mirada de alguien, a toda prisa para estar alerta, veinte metros, treinta metros, nunca supo cuanto tendría de largo, pero a él, le parecían kilómetros. Su problema, le decía su esposa es que eres paranoico, tienes una obsesión por estar siempre alerta. ¿Pero qué podía hacer él? Su largo abrigo café, para esconder su débil figura, su portafolio marrón apretujado al pecho y nuevamente la paranoia ¿Le seguían? ¿Lo observaban?
La doctora te espera a las siete, no faltes, no creo que te sigan hasta allá, le dijo su esposa en su acostumbrado tono burlón, mientras sus hijos le observaban despedirse a través de las cortinas. Tal vez, si tenía un problema mental y los haría asustadizos a ellos también; pero él sabía que lo hacía para estar alerta, para poder reaccionar, mejor eso a que te agarren frío, se decía.
El consultorio, impropio como el de cualquier psicólogo, todo fuera de lugar y dispuestos a juzgar el caos, soy paranoico, siento que me atacarán si no estoy alerta, que me observan si no volteo buscando sus miradas, tranquilo, es un trauma originado tal vez en la infancia, aquí lo arreglaremos, pero siempre estoy asustado, cálmese, debemos encontrar el detonante oculto de su paranoia.
Una semana completa, el momento de la verdad, señor, hoy deberá probarse a sí mismo que ha vencido su temor, que es capaz de afrontar la vida con valentía y aplomo, pasará por el callejón a la misma hora, con tranquilidad, sin mostrar un solo miedo, el portafolios tómelo por el asa, abroche su abrigo, caminará despacio hasta el fin de la calle, se dará cuenta que nada sucede, que todo era una creación de su propio inconsciente, le deseo éxito. Lo espero mañana a las nueve para evaluar lo sucedido, son trescientos pesos.
-Martita: ¿No ha llegado mi paciente de las nueve? – preguntó la Psicóloga.
-No doctora: ¿Quiere que le lleve el periódico?
-Si gracias ¿Qué es esto? Dios mío, que tragedia: “Hombre desconocido asesinado en callejón del centro, llevaba abrigo café y portafolios marrón”



Muy buen relato Jesus, conserva el ritmo. Moraleja, hay que prestarle más atención a nuestros instintos o mejor decho a nuestro inconciente. Saludos.
Gracias por tu comentario y pues si, hay que hacerle caso a nuestro inconsciente aun y cuando todos nos digan lo contrario, de esa manera no nos llevamos sorpresas como este pobre tipo, gracias por tu tiempo y tus comentarios, un saludo
Jesús Antonio Torres Díaz: te felicito por tu relato, atractivo, bien escrito, aunque, con algunos pequeños arreglos de sintasis (especialmente en los diálogos), en una escala del 1 al 10, yo lo pondría en el 9, ¿o en el 10?… Sí, creo que estaría muy bien en el 10.
Atentamente
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
Gracias mi buen Volivar, gracias por la calificación tambien y bueno pues ahi vamos en esto, podrías compartir tus puntos de vista, como crees que hubiese quedado mejor, puedes apoyarme en eso, espero tu respuesta, gracias.
Jesús, podría quedar bien en cuanto a la sintasis si se corrigieran algunos detalles.
mejor eso a que te agarren frío, se decía. (no se entiende la idea: podría ser: es mejor estar siempre alerta, asustadizo, a que te agarren frío –se decía.)
Paranoia Jesus Antonio Torres Diaz
Sudoroso, temblándole las manos, como siempre, como todos los días, sabiendo que no hay (¿había?) más opción que la que se (debía) debe tomar, (a) la misma hora, distinto (¿?) (¿día a día?) el día, preocupado, a la defensiva(,) para evitar cualquier agresión(,) y sin embargo, indefenso en el caso de que ocurriera.
Durante 15 años(,) la misma rutina: del trabajo a la casa, pasando por el mismo callejón oscuro, con paredes que rugen (rugían) y él aire que acosa (acosaba), buscando la mirada de alguien, a toda prisa para estar alerta, veinte metros, treinta metros, nunca supo cuanto (cuánto) tendría de largo, pero a él le parecían kilómetros (¿qué era lo que no sabía cúanto tendría de largo? ¿el camino?).
- Su (Tu) problema, -le decía su esposa-, es que eres paranoico, tienes (una) obsesión por (de) estar siempre alerta.
¿Pero(,) qué podía hacer él? Su largo abrigo (color) café, para esconder su débil figura, su portafolio marrón apretujado al pecho y nuevamente la paranoia ¿Le (Lo) seguían? ¿Lo observaban?
-La doctora te espera a las siete, no faltes, no creo que te sigan hasta allá -le dijo su esposa(,) en su acostumbrado tono burlón, mientras sus hijos le (lo) observaban despedirse a través de las cortinas (mientras sus hijos, a través de las cortinas, observaban que se despedía de ella).
Tal vez (sí) tenía un problema mental y los haría asustadizos a ellos también; pero él sabía que lo hacía para estar alerta, para poder reaccionar(,
(en )El consultorio, impropio (,) como el de cualquier psicólogo, todo (estaba) fuera de lugar y dispuestos (dispuesto) a juzgar el caos (.),
-Soy paranoico (le decía a la psicóloga), siento que me atacarán (atacan) si no estoy alerta, que me observan. (Debo voltear, buscando sus miradas) si no volteo buscando sus miradas, (.)
(Pero, debe estar) tranquilo( –le decía la psicóloga), (porque esto) es un trauma originado, tal vez, en la infancia. (No se preocupe) aquí lo arreglaremos.
(-Pero siempre estoy asustado, doctora),
- Cálmese (amigo), debemos (de) encontrar el detonante oculto de su paranoia.
(-Ha venido a verme durante )Una semana completa, (y ha llegado) el momento de la verdad, señor (le informó la psicóloga), hoy deberá probarse a sí mismo que ha vencido su temor, que es capaz de afrontar la vida con valentía y aplomo, pasará por el callejón a la misma hora, con tranquilidad, sin mostrar un solo miedo, el portafolios tómelo por el asa, abroche su abrigo, caminará despacio hasta el fin (final) de la calle, se dará cuenta (de) que nada sucede, que todo era (es) una creación de su propio inconsciente, le deseo éxito. Lo espero mañana a las nueve para evaluar lo sucedido(.) son trescientos pesos.
-Martita: ¿No ha llegado mi paciente de las nueve? – preguntó la Psicóloga.
-No, doctora: ¿Quiere que le lleve el periódico?
-Si (Sí,) gracias ¿Qué es esto? ¡Dios mío, que tragedia! “Hombre desconocido asesinado en callejón del centro, llevaba abrigo café y portafolios marrón” (leyó la espeluznante noticia la psicóloga).
Volivar
Es verdad amigo si cambia la intensidad, muchísimas gracias por tu atención, un abrazo