¡Qué fácil llueve en París! Mohamed arrastra sus coloridas ropas por los charcos que cubren las calles de su barrio. A pesar de lo que pudiera sugerir el color de su piel, él no está acostumbrado a este tipo de ropajes y la lluvia los hace extraordinariamente pesados. Camina lentamente. Mohamed nació en París y asistió pacientemente a una escuela francesa. No aprendió nada pero oyó hablar de muchos hombres importantes de ese gran país, Voltaire, Charles de Gaulle, Jean Moulin. Nunca fue un buen estudiante y todos esos nombres le parecían pertenecientes al mismo hombre indefinido de piel blanca, vestimenta gris y fotos en blanco y negro que llenaban los libros de texto. Recordaba haber visitado con el colegio museos con blancas paredes de las que colgaban centenares de cuadros. Tal vez después de quitarse el traje gris, esos grandes hombres se pusieran una camisa y una boina, cogiesen una paleta de pintor y empezasen a elaborar esas pinturas de colores pasteles y raras escenas antiguas. ¿Sería cierto que los franceses antiguos vivían así?
Cuando su abuelo enfermó sus padres le enviaron a Burkina Faso. Allí comenzó a fabricar algunas artesanías sin más pretensión que pasar un rato mientras cuidaba del anciano. No parecía haber tantos grandes hombres en Burkina Faso como en Francia. Era sorprendente las pocas líneas escritas que había sobre las vidas de sus antepasados comparado con los gruesos libros de texto que hablaban de las hazañas y hallazgos de los hombres franceses. Tampoco había museos de pintura ni grandes obras de arte. Sólo colores, sonidos y olores que le hacían sentirse integrado en un orden mayor. Aprendió nuevas canciones, se familiarizó con su religión y recibió el amor de su pueblo que le hizo sentirse alguien especial, lleno de vida.
A la muerte del abuelo, Mohamed volvió a Paris sin una idea clara de lo que iba a hacer con su vida. Era un artesano bastante malo pero a nadie parecía importarle eso allí. Los turistas que visitan París no buscan calidad artística cuando compran un souvenir africano, simplemente exotismo. Vestido con las largas ropas africanas, tan falsas como pesadas en los numerosos días de lluvia, Mohamed toma el tren para llegar al mercadillo donde venderá sus manufacturas. Al volver a casa entrará en un “Mc Donald” y comprará unos menús para sus hermanos. Luego cenarán todos juntos viendo un partido de fútbol mientras se seca la túnica colgada en el picaporte de la ventana. ¡Qué triste llueve en París!




Muy buen relato, aurofrancia, felicitaciones y mi voto.
Gracias, Vimón.
Aurora: yo he estado en París, y como a ti, me han llamado la atención los emigrantes africanos, y me di cuenta de que, algunos hacen odiosa tal ciudad, pecisamente por su condición sucia, de pordioseros, dejando a un lado su dignidad de seres humanos. ¿Conoces Los Angeles,en California? No digo que se parezcan esas ciudad, pero de que los pordioseos les quitan su encanto, ni dudarlo.
Por otro, lado, y disculpando este pequeño desvío, te diré que sigues en el gusto general de los lectores (leo los cometarios a tus narraciones), y especialmente en el mío, pues me gusta tu estillo, limpio, fino, bello. Felicidades. Mi voto
Volivar
buen relato , me gusto mucho
saludos
Gracias, Pablo.
Muy chulo Aurora, muy bien escrito. Voto!
Ah! y tu Blog muy interesante
Gracias, el tuyo, también.
No, Volívar, nunca he estado en Los Angeles. Pero imagino que siempre que haya una población empobrecida y desarraigada aparecen los mismos problemas. Me gusta Paris, pero siempre me ha parecido una ciudad triste.
En este relato intentaba investigar cómo nos ven ellos a nosotros. Cómo se sienten yendo a una escuela en la que aprenden una historia, arte, .., que no tiene nada que ver con la suya ni de lejos. Protagonizada por personas que no tienen ningún parecido ni cultural ni físico con sus antepasados. Creo que en Europa, culturalmente, es aún más duro ser inmigrante que en Estados Unidos. EEUU es un país más joven, más abierto a cosas nuevas y formado por inmigrantes.
Claro, que yo apenas conozco Estados Unidos, salvo por las películas, y puedo estar muy equivocada.
En todo caso, es otra visión de Paris, ésa que no sale en los folletos turísticos.
Muchas gracias otra vez por tus comentarios y tu voto. Los agradezco sinceramente.