Pequeña dama I - El descubrimiento
12 de Enero, 2012 4
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La dulce pequeña dama, de ojos cálidos y sonrisa triste. Esperaba en una ventana, que una brisa fresca invadiera su cuerpo y la llevará lejos de allí. Despertando en un mundo lleno de soles y grandes prados donde correr, pero ese día nunca llegó, porque sus palabras emitidas por el viento se olvidaron.
Un día paseaba por mi habitación, un ave se posó en mi hombro, y yo me quedé observando su belleza: Las plumas de sus alas eran de colores vivos; rojos, azules y amarillos que brillaban con la luz del sol, y en su pequeña cabeza tenía una cresta con dos plumas; una roja y una negra, que sobresalían en el centro como si una flecha de indio guerrero se tratara.
Acerque la mano para tocarla y cuando iba a rozar sus plumas, una voz estridente me asusto diciendo:
¡Oh dulce Esmeralda!
yo miré hacia atrás y hacia delante, pero no vi nada.
- ¿Dónde estás? - dije confundida, y mi voz sonó como un eco en la habitación.
- Aquí mi dulce princesita olvidada, en tu hombro.
Luego me miró con sus grandes ojos cristalinos, como si me comiera con la mirada, y al mismo tiempo acercó su cabeza para observar mejor mi rostro, donde vi reflejada mi cara pálida y mi sonrisa forzada, y mis ojos marrones perplejos, se difuminaban con los ojos azules del pájaro.
Por último, el ave como si fuera su último discurso dijo:
-soy un ave mensajera, que vengo desde muy lejos buscando el rastro de una niña llamada, Esmeralda. En cuyo brazo derecho tiene el sello real del reino, Nuevo Arcón, de donde fue robada hace 13 años, después de ser derrotado el reino.
-Se equivoca yo soy Celina -Dije aturdida, mirándome el brazo donde no había nada.
El ave sin mediar palabra, depositó en mi mano una lágrima que cayó de su ojo derecho, convirtiéndose en cristal al tocar mi piel. Se fue volando por la ventana, y desapareció sin yo poder preguntarle nada más.

Miré la lágrima era dura como el acero, y trasparente como el cristal y tenía escrito unas palabras en otro idioma “chaler irun”. Las cuales se veían con claridad, cuando el sol se refleja en ella.

-¿ Qué podría significar ?- me dije a mí misma.

Me quedé pensativa durante días, no sabía que hacer, era como que si estuviera viviendo una mentira. ¿Quién era en realidad? y ¿Porqué estaba encerrada?, ya no sabía que pensar.

¿Quién era Esmelida?, estaba confundida.

 

4 Comentarios
  1. Muy bien, has logrado impacientarme, esperando saber como sigue la historia.
    Gracias por compartir

  2. Perdón, es haz y no has.

  3. Muchas gracias por tu comentario, me alegro que te guste.

  4. Hola Nalleba al ver que ya publicaste el segundo capítulo, me dio ganas de volver a leer la primera parte…muy deleitable la narrativa y con Esmelida guiando mis ojos seguiré la lectura…

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