Piano inesperado
17 de Octubre, 2011 11
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piano

Desenvaina un plátano, sonríe, dientes sin final, y baila veloz trece pasos repetidos a su alrededor. Carcajea a coro en afonía y afina un estribillo, sujeto a su falso micrófono como una estrella. Ella pulsa la última nota y cae el silencio. Desaparece. Era lo acordado. Taconean sus zapatos rojos como eco de la melodía. Él retira la piel y come. Mira el reloj. Es la hora de volar. Caerá. Y cae. Pesado e inesperado. Luz, sombra y negro. Brilla la madera del piano en el cielo. Alguien le debió pasar un trapo. Sobrevive una mota de polvo. Lento, veloz, borroso y final. Explota y acuchillan las astillas. Hieren sin exclusión. Mujeres y niños, ancianos y perros. El dulce gatito y el joven atleta. La dulce dama y el cura intachable. Hiere y duelen las teclas. Cortan y ahorcan las cuerdas. No hay orden en las notas. No habrá más partituras sobre la tapa. No es un descuido en la mudanza. Tampoco el cielo tomó las riendas y castigó en la tierra. Nadie fue terrorista. Cae. Inesperado. Y mata. Mil pedazos, infinitas navajas de madera, diecisiete víctimas y un cadáver. Todavía no hay sirenas, solo miradas y gritos, y gemidos.

El pedal afina, la tecla aun fría, ella entona, sus dedos aceleran, la melodía en el vacío de la casa, perfecta.

“Te odio”. Musita la frase y ríe. Nadie le oye. Nadie le escucha. Nadie le quiere. Sonríe de cuclillas. Le asfixian los calcetines deportivos, se cuela atrevido el aire en los calzones, e imagina coser el rompecabezas de su camiseta. Alza las pestañas, asoma la cabeza, y el cielo es paz. La guerra en el suelo. Repite el mismo estribillo que sonó hace un minuto en su cabeza. Matar requiere valor y ella huyó al terminar la canción.

Al fin todo es olvido. Tres ventanas sin cortinas, dos puertas cerradas, ningún mueble, mucha luz y él. Al fin, adiós. Al fin, nunca más. Ni una prenda. Olor a pintura mojada en las paredes; blanca. Un cubo con asas de metal hecho taburete y un rodillo seco. Nada. Perfecto.

La luna de miel fueron penetraciones constantes. Inesperadas. Violentas. Desnudez prohibida. Tocamientos distantes. El dedo en el ojo, el ojo llorando. Planes matando planes, sonrisas opuestas frente a frente. Un coño cerrado y una polla inútil. Imperfecto.

Llovió el sofá. Machacó la lavadora. Mató el televisor. Sorprendió la nevera. Hirieron tres sillas y una mesa. Asustaron cien libros. Quemó las estanterías. Acuchillaron los cubiertos, acariciaron las toallas y acertó el piano. Aquellos zapatos rojos siempre le hicieron unos pies bonitos.

 

CxF

11 Comentarios
  1. ¡Fantástico! Como siempre.

  2. Excelentemente narrado!!

  3. Ups!!!, pobre piano!!
    Qué lindo relato!!!

  4. Cuando llegue al final tuve que volver a leer. Es increible como de un recurso grafico tan usado en dibujos animados y anuncios, se convierta en una narracion tan buena.

  5. Mil gracias a todos por vuestros comentarios.
    Un placer escribir y saber que hay un lector al otro lado!!

    Un abrazo!!

  6. Muy bueno!!
    Felicidades.

  7. No sé si habéis llegado a leerlo entero, el relato, pero si alguno no, lo tiene aquí: http://lacomunidad.elpais.com/danieldiez/2011/10/15/inesperado-piano

  8. ¡Gracias! A mí también me gusta mucho lo que leo aquí.

    Saludos

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