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Punto de no retorno (2). El Café de las identidades perversas
Esa noche cerramos el local con nuestra charla interminable sobre el azar y sus casualidades. Al pisar la acera, con los camareros acechando desde dentro, tú parecías haber entendido algo y sin embargo mostrabas cierta preocupación, inseguridad más bien, en tu manera de caminar. El vértigo, intuí.
No era vacilación, porque siempre fuiste segura, era más bien una perplejidad, una fría agitación en tu cuerpo, una vibración humedecida por el convencimiento de haber penetrado en un saber desconocido a tus cincuenta y tantos años. Tú, que lo sabías todo, entonces pude sentir tu miedo a conocer lo desconocido. El maldito Turning Point que te quise explicar inútilmente.
Mientras andábamos solitarios, mirabas furtivamente hacia los árboles negros, enfurecidos por un aire fantasmal, mientras yo gesticulaba vehemente, inventando argumentos convincentes. Y así fue como salimos del Café de las Identidades Perversas, donde a pesar de todo volvemos una y otra vez, a pesar de ser objeto de afiladas miradas, que se cruzan de pared a pared envalentonadas por esos espejos barrocos que mandó poner el dueño del local, el Canalla.
Ese Canalla que no quiere bebedores lentos, de largos cafés que se enfrían delante de conversaciones intangibles, sobre asuntos interminables que no pueden ni siquiera cotillear los camareros, adiestrados por el jefe para aligerar las mesas pero no para entender murmullos de poetas, o de intelectuales solitarios. Solo quieren bebedores de espressos, de dos sorbos, a lo sumo tres, vividores y metálicos profetas de barra.
Ese Canalla oscuro, que se dedica a lo que todo el barrio sabe, que cuando caiga en su abismo, cuando se descuelgue por el vacío de su Punto de No Retorno, nos pedirá lloroso una explicación de nuestra teoría alternativa, porque ya es nuestra y no solo mía. Pero ya será tarde, para él, y nosotros nos daremos media vuelta intentando no sonreír, ni pisar por el borde de ese acantilado resbaladizo.
Ya rozaba la madrugada y una interminable nube negra se arrastraba por las últimas plantas de los edificios de la avenida, figuras esqueléticas de antenas de televisión agitaban sus brazos para llamar nuestra atención, y se inclinaban a nuestro paso intentando captar la lúgubre conversación, para radiarla al amanecer por las ondas gratis de alta definición digital, el mundo feliz de los desheredados.
Entonces el eco perdido de un claxon llegó a nosotros rebotado por los escaparates, un coche siniestro con amarillos cromados, un Toyota matrícula de Madrid, se nos paró justo delante. La conductora era esa vieja amiga tuya de mirada y melena amenazantes. Alzó una mano, un iphone tembloroso le iluminaba el rostro, y tú entendiste la señal. Ahora o nunca. Te abrió una amable puerta sugiriendo que con ella te salvabas, como siempre hacen las buenas amigas: que a donde ella te llevara no habría sorpresas, todo estaba controlado, todo en orden, el feliz y esperado Turning Point de tu vida, perdona que me ria.
Bon Voyage, te deseé con un gesto, una mueca de cinismo más bien, y sé que lo leíste en mis labios, temblabas cuando ella bajó el seguro de las puertas. Hasta mañana. En el Café de las Identidades Perversas.
13 Comentarios



José Maria: se la llevó la amiga, caramba. Un relato muy ameno, como todos los tuyos, ameno, por su estilo preciso, claro, pero con ese final nada agradable, digo si yo fuera el protagonista. Te felicito, como siempre,por tu hermoso trabajo literario.
(¿sabremos el motivo del cambio de seudónimo? claro, es asunto tuyo, pero, también tus amigos, al menos yo, que te conocí como Relato urbano, me tiene descontrolado. Pero, como dicen, cada quien, no?
Volivar Mi voto
Buen Amigo y fiel lector de mis relatos, Volivar cuando vengas por España te debo un buen café (en el Café de las Identidades Perversas), tú siempre animándome a escribir y contar historias, y siempre inspirándonos con tus relatos. Agradezco mucho tus comentarios.
Lo de Relato Urbano lo cambié porque me sentía como detrás de un parapeto, un nombre no era el mio propio se me convirtió en un parapeto, una trinchera detrás de la cual me resguardaba mientras lanzaba historias al mundo, pero ahora que he madurado un poco como escritor y me siento más valiente pues salgo de la trinchera a pecho descubierto, identificándome con mi nombre y enseñando mis relatos y poemas a quién quiera leerlos, de frente. No sé si te ha convencido esta explicación Volivar, un abrazo!
Sencillamente genial este segundo tramo de tu teoría. Me ha gustado el uso de discolos adjetivos en lugares extraños.
Gracias Fanathur, tus elogios me ponen la cara colorada, yo disfruto escribiendo estas cosas y si hago que los demás disfruten pues chapeau! un abrazo
Me gusta ese estilo sugerente, que no cuenta la realidad como se ve, que trasmite sensaciones en vez actos, mi voto.
muchas gracias, efectivamente pretendo que el lector imagine lo que ocurre y que sienta lo que sienten los personajes, si lo he conseguido me alegro mucho!
Un saludo, Jose María S Alfonso (ex relato urbano)
José María S. Alfonso :amigo, muchas gracias por explicarnos el cambio de seudónimo.
Creo que así debe de ser, sincero, tú, siempre… dando la cara al mundo.
Un saludo, y si, soy tu fiel seguidor, a mucha honra,aunque muchas veces por motivo de trabajo tengo que alejarme de la red, sin embargo al regresar intento ponerme al tanto de lo que se publica.
Volivar
Gracias Volivar! te tomo la palabra, te quedas como amigo! no sabes lo que agradezco tus comentarios , y los de Vimon, y Fanathur, y mas y mas, porque entre nosotros nos animamos a seguir creciendo como escritores.
No sé a donde llegaremos , todos, a donde iremos a anclar finalmente nuestros barcos, pero te digo una cosa: lo que importa es que navegamos, y lo hacemos en el rumbo que nosotros decidimos, y lo hacemos con el viento a nuestro favor, y que llegaremos a una playa blanca y cálida: la Playa de la Imaginación.
Gracias Volivar ! Jose María S Alfonso
Jose Maria, he leído este relato, y el anterior, varias veces, y creo que tienes grandes habilidades como narrador. La ambientación, la sutil pero convincente descripción de los personajes, la elección de los términos, todo me parece excelente. Este relato, pienso, da para mas; podría ser incluso el inicio de un relato largo o de una novela. Te felicito muy sinceramente y espero que continúes con ahínco. En literatura, tu lo sabes bien, el 10% es inspiración y el 90% es trabajo. Un fuerte abrazo, y por supuesto, mi voto.
Querido Vimon: soy muy sincero al decirte que casi, casi, me emocionas con tu comentario. Viniendo de ti ese comentario es un honor, es un elogio que no infla mi ego sino al contrario me anima muchísimo a seguir creciendo como escritor.
Un abrazo Vimon y gracias gracias por leerme!
Jose María S Alfonso
José María me tienes medio confundido con el cambio de identidades, sin embargo tus letras no paran de crecer, mis felicitaciones. Un gran saludo y voto desde Buenos Aires.
Nanky que sorpresa! me alegro de ver que vuelves por aquí, y te agradezco mucho tu comentario, intento crecer literariamente….un abrazo amigo!
Jose María
Una forma original de contar historias. Como dices, dejas mucho abierto a la imaginación, pero sin dejar que nos perdamos.
Muy logrado. Un saludo y mi voto.