Qué cagada!!
14 de Febrero, 2012 10
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Le tocó llegar a la gran Ciudad en medio de una crisis económica, de esas que son moneda corriente en países como Argentina.

Luis traía su pelo negro azabache, tajeado por el coiffeur de su pueblo natal, de quien había que cuidarse, para no ser víctima de alguno de esos tijeretazos envueltos en Parkinson que teñían de rojo los tranquilos atardeceres de Ballesteros, al sur de la provincia de Córdoba, único horario en que Don Jaime se dedicaba a su hobbie, la peluquería, el resto del día lo tenía ocupado en la cría de cabras.

Su hermana Gladis lo había mandado llamar, Cacho, su esposo, le había conseguido un trabajo como mecánico en la concesionaria de autos donde trabajaba y obtener un empleo en esos tiempos no era nada como para despreciar.

Luis consiguió que lo trajesen desde Córdoba, en un camión jaula, esos que transportan ganado, y tras nueve horas de charla con Pascual, su vecino camionero y compartir con este la horma de queso de cabra que Don Jaime le había obsequiado, en ocasión de pedirle disculpas, por casi convertirlo en imitador de Van Gogh, llegó a la pensión, donde lo recibió su hermana y tres sobrinos, que metían un batifondo impresionante.

Durmió esa noche en la habitación con los niños, en realidad la habitación también era la cocina comedor de la pieza, el colchón en el piso fue un arrumaco para sus huesos, los niños parecían más salvajes que los de su pueblo, como casi no los conocía se salvaron de recibir alguna buena nalgada, luego que pasaran largas horas, gastándole bromas, y sin dejarle pegar un ojo.

La ansiedad del nuevo empleo, lo despertó antes que su cuñado, su hermana se encargó de prepararle un buen desayuno, comió junto con sus sobrinos y Juan el mayor de ellos, le regaló unos chicles a modo de pedirle disculpas por las molestias que le habían propinado desde su llegada.

Luis y Cacho subieron al 85 que los llevaba hasta la concesionaria, alcanzaron a sentarse a tiempo, ya que luego de tres paradas el colectivo llevaba a la gente más apiñada que el camión de Pascual, no habían transcurrido quince minutos, cuando Luis comenzó a sentir, un sudor frío bajando desde su frente, tenía una cabra en el vientre, y ahí nomás en el pozo de la esquina de Rivadavia y Boyacá, el primer alumbramiento.

El rostro de Cacho se transformó, sus ojos se hicieron chinos y su boca luchaba por no dejar escapar los restos del desayuno, destrozó la humanidad de su cuñado con la mirada y le dijo

Fuiste vos? – exclamó Cacho, en voz baja, no para evitarle el oprobio a Luis, sino para no tener que exhalar mucho aire, que luego necesariamente debería incorporar a sus pulmones con todos los aditamentos en cuestión circundando.

No se que me pasó – respondió Luis en una especie de quejido interno.

Llegado el colectivo a la esquina, frenó ante el semáforo en rojo, y ahí, otra vez, para peor esta vez fueron mellizos.

Sos un cordobés, hijo de puta, te cagaste !!! dijo Cacho.

El rostro de Luis, simulaba un camaleón que no puede encontrar vegetal para mimetizarse, pasaba en ráfagas rojas y blancas, desde la vergüenza total, hasta la lipotimia que le causaba el esfuerzo por mantener sus desechos dentro del cuerpo.

Luis se levantó del asiento y fue a dar por tierra, con los postulados de Arquímedes y su mentirosa eureka, en el colectivo no cabía un alfiler pero ante el vaho y los movimientos torpes de Luis, se abrió un surco que le permitió llegar hasta la puerta trasera del colectivo, tocar timbre y bajar, no sin antes ser blanco de todas las miradas, insultos y chistes fáciles, fueron solo dos minutos, de esos que no se borrarán en toda su vida.

Llegó a casa de su hermana, con los ojos llenos de lágrimas, los pantalones y calzones también llenos, gracias al aporte de un tachero que se apiadó de su situación y colocó papel de diario en el asiento trasero del Peugeot 504 diciéndole ..

Si me manchás el tapizado, lo limpiás con la lengua, quedó claro!! – Un buen samaritano, quien a pesar de sus amenazas lo depositó en un lugar seguro.

Su hermana quién siempre lo trató como un hijo, lo ayudó a limpiarse y cambiarse, le preparó un té y le preguntó, lo mismo que su cuñado, Qué te pasó??

Nada, Gladis, no se que me pasó, jamás había sufrido nada igual, ni siquiera cuando le comíamos las ciruelas a escondidas a mamá – dijo Luis avergonzado

Es verdad, pobre viejita, y yo salí igual a ella, pero acá en la Ciudad venden unos chicles laxantes y con ellos se te acaban los problemas – dijo Gladis

En su rostro no se movió un músculo, pero su mente imaginó de mil maneras distintas como acogotaría a su sobrino, se dispuso a esperarlo llegar de la escuela.

Para su sorpresa el primero en llegar fue Cacho, quien le contó que la concesionaria estaba cerrada y clausurada, la policía no le permitió ingresar y el secretario del Juzgado les informó que los dueños se encontraban en Miami disfrutando del desfalco que habían causado.

Que cagada –dijo Luis.

Tenés razón, ahora estamos todos cagados.-respondió Cacho.

10 Comentarios
  1. Muy bueno me hicistes reir mucho, pobre Luis!!!

  2. Nanky, que pena con el personaje de tu cuento. Los medios de transporte colectivo no guardan gran diferencia con los de este país, México… y en los asuntos laborales, los patrones se portan como los que cuentas, les vale “madre” (con perdón) que sus empleados no tengan para comer, mientras ellos disfrutan de la vida, igual que los dueños de la concesionaria que nos relatas, a base de desfalcos,rotos y de apropiarse de los bienes de los demás.
    Atentamente
    Volivar

    • Gracias por leer y comentar. Desde aquí te mando un fuerte abrazo y el deseo ferviente que tu esposa se recupere pronto. Saludos

  3. Me he cagado (literalmente, claro) de la risa. Esta historia pudo haberte pasado a ti o a cualquiera de los que aqui escribimos. Ahora sabemos que la caca también es materia prima para una excelente historia. Saludos amigo

    • Gracias por leer y comentar, no exactamente igual, pero le pasó a un compañero de trabajo de la bendita concesionaria de autos en la que trabajé. Saludos

  4. Aparte de la chusca anécdota, destaco la riqueza expresiva con la que está narrada, que se mueve entre las formas del habla cotidiana de un país hermano y la prosa correcta y grata de la voz narrativa.

    Se antoja ver esta técnica literaria en otros temas.

    Interesante y divertido.

    Muchas gracias!

  5. Me he reído mucho, al mismo tiempo que sentía esa especie de pena o compasión hacia el pobre Luis!!
    Está muy bien escrito, Nanky. Felicitaciones!
    Un saludo!

    • Que bueno hayas pasado un buen momento, es muy gratificante. Gracias por comentar, un saludo y nos leemos.

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