Que no te engañen tus amigas
27 de Febrero, 2012 11
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Que no te engañen tus amigas ni te engañes tú sola: no hacéis buena pareja. Y lo sabes. Él tiene pinta de niño bueno y es casi guapo. Seguramente sea de esos que no dicen tacos, hace deporte y no soporta el tabaco. Apenas se ríe y, míralo, viste como un cachorro del PP: polo azul clarito con el cuello alzado, pantalón vaquero con cinturón trenzado, zapatos náuticos y una pulsera con la bandera de España en la muñeca derecha. Y su pelo. Joder, se peina con la raya a un lado y el flequillo, largo y así, como de forma casual, le cae sobre el ojo derecho como una mala copia ibérica del Justin Bieber de los cojones. Una monería. Estoy seguro de que es un buen chico. Posiblemente, te lleve de viaje a sitios exóticos y viviréis en la mejor zona de la ciudad porque tiene un buen curro en la empresa de papá. A cualquier mujer le gusta eso, como es normal.
Pero yo te conozco mejor que él. A ti no te gusta que te lleve a desayunar al club de campo, donde va a jugar al pádel con sus amigos. Tú eres más de desayunar en pijama en la mesa de la cocina, mientras empiezas a leer el periódico por detrás y te comes una tostada con mermelada de fresa. A ti no te gusta ni él, ni sus amigos, cuando hablan, sin tener ni puta idea, de política. Me dirás que tiene otras muchas cosas que sí que te gustan de él. Claro, no te lo discuto. Pero es en los pequeños detalles, es en las distancias cortas, donde reside la magia de una persona. Y tú sabes, como yo lo sé, que él nunca te va a aportar nada.
A mi no me engaña esa fotografía que he visto en tu facebook. Sabes perfectamente que con él no vas a recorrer de madrugada las calles de Malasaña, feliz y borracha, sin importarte una mierda que mañana haya que ir a trabajar y que la resaca te joda, aún más, todo el lunes. Sabes igual que yo, que con él jamás verás amanecer en las playas de Barbate mientras te fumas un doble cero y bebes vino directamente de la botella. Puede ser que con él la vida te sea más fácil, no te lo niego, pero te estás engañando. Te vas a aburrir. Cuando vayáis de viaje en su nuevo BMW, el pondrá en la radio su CD de El Canto del Loco mientras tú observas con cara de circunstancias el paisaje. Porque tú eres más de Nacho Vegas o de Jorge Drexler o de Extremoduro. Será en ese momento cuando echarás la vista atrás y recordarás con nostalgia otros tiempos en los que en lugar de pintarte como una puerta y emperifollarte para salir a cenar, te ponías unos vaqueros, un jersey y te cogías una coleta y bajabas al Kebap de la esquina, pasabas por el videoclub y alquilabas una de Woody Allen para pasar la noche del sábado. Y lo echarás de menos.
Tampoco te voy a decir que yo sea mejor que él. Te mentiría si lo hiciera. Yo tengo muy poco que ofrecer. Si acaso, una botella de ron medio vacía, un paquete de Chester, una cena recalentada, una canción que lleve tu nombre o la última calada de un canuto. Sólo podría darte una tarde en un mirador, con una botella de vino mangada de un mercadona o el recuento de estrellas que hice en cada noche que te soñé. Únicamente te puedo ofrecer el hueco de mis brazos para los días de invierno o para las noches de soledad. Podría darte un chiste, una tontería, una mueca para que te rías cuando estés de bajón. Puedo ofrecerte una huida a las playas de Huelva o de Cádiz (ya sé que no es lo mismo que ir a La Habana o a Nueva York o a Cancún, pero es lo poco que puedo ofrecer) También te podría ofrecer un cuento triste, que hable de noches, de derrotas y de sueños por cumplir donde tú seas la protagonista. Puedo ofrecerte un disco de Janis Joplin, un poema de Javier Egea y una película de Lynch. Puedo y te ofrezco mis labios cuarteados por el frío y mis manos, cansadas, aburridas y hartas de bajar cremalleras de vestidos que nunca son los tuyos, pero que si tú quieres no volverán a bajar más cremalleras. Puedo darte las yemas de mis dedos con las que sin que lo sepas, he recorrido en tus fotografías todos y cada uno de lo lunares de tu cara.
En fin, puede que me equivoque y en realidad él sea la hostia en verso. Que sea un tío genial y yo tan solo un payaso que escribe y canta y le pone tu nombre a todas las olas del mar. Pero entiéndeme, sólo me queda esto. Esta última bala para decirte que aún estás a tiempo de echarte atrás y huir conmigo. Todavía puedes escapar de tu rutina, de la Universidad, de tu trabajo y de ese tipo que, créeme, no te pega nada por mucho que se empeñen en decírtelo tus amigas. O sí, no sé.

11 Comentarios
  1. Qué buena lectura para el primer café de la semana!
    Esta forma que tienes de mezclar con las palabras lo cotidiano con frases que suenan a poesía de la buena, me hacen quitarme el sombrero.
    Simplemente genial!
    Un abrazo!!

  2. Seguro que a mí también me ha pasado y a quien no? Muy bien escrito, gracias por compartirlo.

  3. Quien no ha vivido esa situación?? , sobre todo en la juventud, cuando los sentimientos son en general mas puros y menos “acomodados”. Enhorabuena, muy bien escrito.

  4. Pero que bueno! la carta de amor más chula que he leído nunca.

    Mi opinión: el primer tipo puajjjj! me meto los dedos en la boca con amago de vomitar.
    El segundo….si alguien a mí me ofreciera cosas así…en fin, mejor que no, no vaya a ser que me vuelva loca, lo deje todo y no mire atrás…

    En el fondo soy una puta romántica

    • En realidad esto es lo de siempre: al tipo bueno del BMW y que escucha al Canto del Loco se le quiere para una relación duradera; al segundo tipo, el que roba botellas de vino en el Mercadona y fuma Chester, se le quiere para algo corto e intenso. Me dirás que no, pero creéme, de los chicos malos y con poco futuro os aburrís pronto…

      • Hummmm! No, no es que nos aburramos ni muchísimo menos, el aburrido es el primero, pero trae aparejada seguridad y tranquilidad, y después de un tiempo muy intenso pero en la cuerda floja entra el acojone y replantearse que haces al lado de un tipo con el que no ves futuro de ningún tipo, tienes que tener un espíritu muy aventurero para quedarte con el segundo y sacrificas emociones por seguridad, y más si encima resulta que El Canto del Loco también te gusta.
        Pero juro que de vez en cuando cogerías el hatillo y volverías a largarte con el chico “malo”

        • Por cierto, si el del BMW lo que pone es Julio Iglesias o Bisbal, entonces ni seguridad ni nada, más vale salir corriendo, porque tu vida será comparable a la de una seta, y en todos los aspectos, incluida la cama, un tío con esos gustos no es de fíar

  5. Joder! he ido ha votarte y no había ni un voto? No me lo puedo creer. Lo flipo!

  6. LA cuestión es que una mujer con esas características, con esa personalidad NO SE ENGAÑE, porque si se engaña a la larga se va a aburrir del tipo, de esa vida de mentira, de esa mierda. SE va a dar cuenta y se va a ir. La cosa es que el otro chico quizás ya esté poniendo el nombre de otra a las olas. En fin, es muy bueno este relato. Como siempre me encanta como escribis y lo que escribis. Mi voto, por supuesto!!!

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