Después de algunos años de sacrificios formando una familia, al quedarse solos, habiéndose ido del hogar los hijos, Ramón y Mariana habían planeado viajar a su pueblo natal para disfrutar de unas vacaciones, las primeras después de muchos años.
Ramón había llegado esa mañana muy feliz a casa, informándole a su mujer que por la tarde dejarían el ruido de la ciudad y que se irían a su pueblo de origen.
Después de escuchar a su marido, Mariana se concentró en empacar lo que necesitarían lejos de su hogar, mientras Ramón se había ido al taller mecánico para que le realizaran una revisión general a su camioneta.
Su preferido, lo atendía uno de esos mecánicos a los que, cuando el sol subía a lo más alto del firmamento, lo atosigaba tan tremenda sed que sólo se le desprendía de la garganta con unos gruesos tragos de cerveza, de las grandes, de las llamadas “caguamas”.
Cuando regresó, se alarmó al encontrar a su mujer inquieta y cejijunta; le preguntó por la causa de tal preocupación, y le respondió que a los pocos minutos de que se había ido al taller, le había tocado a la puerta una mujer delgada y pálida, como los cirios pascuales de los templos; que con insistencia inusitada le había recomendado que suspendieran el viaje, que lo hicieran en otra ocasión.
Que de pronto había juzgado a la mujer de “luria”, pero que luego se había acongojado.
-Y tú que le haces caso. Ha de haber sido una de esas viejas “deschavetadas” que pronostican el fin del mundo –le dijo, cínico, Ramón.
Iniciaron el viaje con el sol ya queriéndose ir a dormir, por lo que el hombre tendría que manejar de noche durante un buen trecho del camino.
En la carretera, mientras el viento lanzaba horribles silbidos que se metían por las ventanas semi abiertas, Mariana no dejaba de pensar en la visita de la mujer extraña, en tanto que Ramón notaba cierta falla en el motor, acordándose de la progenitora del mecánico.
Y, bajando un cerro, cerca de una gasolinera, de pronto la camioneta se paró en seco, sin responder a las maniobras violentas que hacía Ramón en el volante, en los pedales, en la palanca de las velocidades.
-¿Qué pasa? –Preguntó Mariana, nerviosa en sumo grado.
-No sé; parece una falla eléctrica.
-Pero si hoy mismo fuiste al taller mecánico…
-Así es, pero el “maistro” tomaba cerveza mientras trabajaba, y quién sabe qué le haría a los cables.
-¿Y ahora qué hacemos? Aquí no podemos dejar la camioneta.
-No, ni lo mande Dios; estamos a un kilómetro de la gasolinera de Valle de Juárez.
Después de un rato de cavilaciones, decidieron bajarse y empujarla.
Cuando llevaban unos metros recorridos, una luz que avanzaba hacia ellos, les hizo pensar que recibirían ayuda, por lo que Ramón se paró a media carretera, pidiendo auxilio con grandes aspavientos.
Pero pasó un auto a gran velocidad, arrojándolo contra el pavimento, donde quedó tendido, sin meter aire a sus pulmones.
Mariana se acercó, muy espantada; se arrodilló ante el cadáver y empezó a llorar horriblemente.
Un viento helado, chiflando su aterradora melodía, le enrojeció la cara.
Y de pronto, frente a ella, mirándola atentamente, vio a la extraña mujer que le había aconsejado posponer el viaje para otra ocasión.
Luego, también se arrodilló, y le dijo a Mariana:
-Récele, señora, récele, antes de que me lo lleve a rendirle cuentas al Creador.



Enhorabuena volivar, escribes de forma nueva y clara el clásico tema de la muerte anunciada. Mis saludos y mi voto.
Me parece un relato realmente maduro
Muy bueno, amigo Volivar, como siempre. Tan solo me pregunto si nuestros amigos de otros paises comprenderan los terminos, para nosotros muy comunes de “luria” y “deschavetada”. Un abrazo y mi voto.
Sigue así con esas leyendas de pueblos que ya nadie rescata. Me encantan leerlas. Buen relato. Abrazo y saludos.
Buen relato Volivar. Tú sí que sabes narrar bien las historias. Una muerte anunciada con un final trágicamente anunciado. Felicidades, te dejo mi voto!!
Muy bonito, Volivar. Los amigos de otros países sí entendemos los términos aunque no los utilicemos normalmente. Enhorabuena. Te dejo mi voto.
Aurorafrancia: así es, mi estimada amiga; y eso mismo ocurre con los escritores de Europa y de América, tanto central como el sur. No usamos sus términos, pero sí sabemos a lo que se refieren cuando los usan.
Mil gracias por tu comentario.
Un saludo.
Volivar
Soraya: mi amiga, muchas gracias por haberme leído. Tu voto es muy valioso, y no tanto para ir a Portada, sino porque ese voto, es de alquien muy especial, de una linda mujer que sabe literatura.
Volivar
Walter Gasparetti: amigo, primeramente mi saludo afectuoso. Por otro lado, te diré que lo de las leyendas populares, es algo a lo que me he dedicado, y pues, ni modo, no puedo más que seguir en esto. Ah, y porque a los lectores de un periódico que dirigo en mi tierra, les gusta este estilo narrativo. Gracias, amigo. A mí me gusta mucho lo que tú pones en la red.
Atentamente
Volivar
Vimon, estimado y querido amigo; qué bueno que tratas el tema de los localismos; algunos compañeros, especialmente españoles, me comentan que navegan mucho por saber el significado de algún término nuestro; yo había pensado quitarlos, pero muchos otros me han expresado que aunque no usen nuestros términos, sí los entienden.
Y debe de ser así, porque nuestro idioma es muy rico al haberse nutrido con las expresiones de cada lugar.
Por acá, en las rancherías, aún escuchamos términos que nos dejaron los conquistadores: como “trujites” (de traer), “vites” (de ver), jondo (de hondo), ansina (así). ¿”Qué creibas”? (por: ¿Qué creías?) Y otras, muchas. Tales expresiones las comprendemos muy bien.
Qué bueno que pones esto a discusión, porque la mayoría nos preguntamos que por qué en algunos países aún usan términos como “vos”, y esos otros, muy especiales de Argentina, y no sé de cuántas otras naciones.
Atentamente
Volivar
Eloy: me alegro mucho al saber que me has leido. Muchas Gracias.
Volivar
antoniosib: cuando me entero que escritores de tu talla se ocupan de mi narrativa, me entusiasmo y, pues, a seguir en esto, porque, tú sabes, recibir un halago, aunque sea inmerecido, es algo muy especial, que impulsa nuestro quehacer.
Como siempre, una joya. Un gran saludo desde Buenos Aires.
Estimado Volívar, me gusta tu cuento y creo que esos “localismos” le dan chispa a tu texto. Un abrazo
Como siempre, fantástico.
Como siempre, es un placer leer tus escritos, y de los últimos me ha gustado especialmente este de Ramón y Mariana. Por otro lado decirte que cuando me encuentro con palabras que desconozco suelo buscar su significado. En este caso ha sido “luria”, loca, algo que por la frase intuía que era así. Lo bueno de esto es que aprendes palabras que entran a formar parte de nuestro vocabulario cotidiano.
Un bico, mi estimado Volivar.
Felicidades volivar mi voto 10!!!
Me encanta tu relato y de la forma que está escrito.
Un saludo compañero.
Amerika: uf, amiga… me ayudaste a pasar a portada… de panzado (como se dice por acá); gracias por tu foto, que fue determinante.
Muchas gracias por ocuparte en leerme
Volivar
Esta clase de historias, aunque son típicas en todas las regiones de planeta no dejan de poner los pelos de punta.¡Gran relato!
ZusioOns, Te agradezco tu comentario y que me hayas dedicado algo de tu valioso tiempo.
Un saludo desde Michoacán, México
Volivar
Tardé en llegar pero llegué y leí tu cuento, una delicia.
Shu: muchas gracias.
Un saludo muy afectuoso.
Volivar
Estupendo y sobrecojedor relato volivar me recuerdas a Rulfo desde hoy te sigo y mi voto
Zerachiel: gracias, por mi parte deseo conocer lo que tú has publicado. Te agradecería que me enviaras tu perfíl, para encontrar tus narraciones.
Atentamente
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michocán, México
Yo estoy de acuerdo en que dejes los regionalismos… Los grandes tienen trucos para que los lectores puedan deducir el significado de alguna palabra compleja o desconocida sin ir al diccionario, valiéndose solo del contexto donde se usa dicho vocablo.
Además, los regionalismos le dan en mi opinión, mas vida a un relato.
Lof Alkef: amigo, disculpa, pero no entiendo tu comentario sobre los regionalimos; Leo lo que me comentaste: “yo estoy de acuerdo en que dejes los regionalismos”….
Por otro lado me doy cuenta de que estás de acuerdo en que los lectores debemos deducir -por el contexto- el significado de alguna palabra que no se usa en nuestro entorno.
¿Te imaginas si,los grandes, como Guy de Maupassant, hubiera escrito quitando los regionalismos en sus cuentos? O los rusos, o los españoles, como aquel, no sé si has leido algo de él: José María de Pereda. Este autor español me gusta mucho; he leído creo que todas sus novelas (Peñas Arriba, especialmente) ¿Te imaginas? Esa forma de hablar del norte de España, tan tremendamente difícil de comprenderla? pero uno como lector debe deducir el significado.
Volivar
Estimado Jorge: es este un excelente relato, podría suscribir todos los comentarios que ensalzan la publicación. El tema elegido, el desarrollo, la descripción de los personajes…Muy bueno. Y es interesantísima la cuestión de los regionalismos. Yo vivo en Uruguay, un país pequeño, que no posee tanta división en regiones, pero igualmente se dan diferencias en el uso del idioma. Ni que decir con el resto de América, o con Europa. Quizá haya que tomar una decisión para cada texto en particular.
Te agradezco muchísimo los comentarios que has dejado en mis publicaciones. Es un halago que alguien se tome el tiempo para leer todos los textos de una vez, y comentarlos uno por uno.
Te envío un abrazo, y nos seguimos leyendo.
Hugojota: ah, eres de Uruguay…. por ahí dicen que es un país maravilloso.
Aquí en México los españoles nos dejaron su idioma. Ya te imaginarás, en el siglo XVI.
En infinidad de regiones (lo digo por mi estado, Michoacán), se habla tal y como les enseñaron los monjes que trajeron los conquistadores, por ejemplo:
para decir: hondo -dicen: Jondo.
” fuiste ! fuites.
” No le encontraba, dicen : no le jayaba.
“. Creías: créibas.
” Dijiste: dijites.
” No ves: no vides.
En fin amigo. todo un diccionario de la región.
En cuanto a que me leí tus escritos, efectivamente; así fue; resulta que cuando me enteré de tu calidad literaria, no pude parar hasta “echármelos todos” (leerlos todos), pues admiro tu gran acervo cultural, y los temas que eliges, fuera de lo que se acostumbra, lejos de lo vulgar; tus temas son atrayentes, muy interesantes en su desarrolllo y escritos en excelente ortografía, lo que muchos de nuestros compañeros descuidan, logrando lo que se dice “perfeccionar errores”.
Ojalá sigas publicando, para hacernos pasar momentos felices.
Un saludo desde México, concretamente del Estado de Michoacán, y en especial de la pequeña ciudad de Sahuayo.
Volivar
Jorge: gracias de nuevo por tus palabras. Te diré que el primer texto tuyo que me atrajo, es el que tienes como presentación en tu perfil. Comparto plenamente lo que allí dices. Y me refiero a ti como Jorge, porque “volivar” me choca un poco, acostumbrado a corregir a los niños que denominan así al libertador… ¿me explicas tu seudónimo? Un abrazo!
Hugojota: en relación a tu último comentario referente a mi seudónimo, resuta que Volivar es mi verdadero nombre. Así como lo lees, amigo.
Te explicaré: nací en una pequeña población del estado de Michoacán; mi padre, opuesto a las religiones, al saber que mi madre me había bautizado con el nombre de Jorge, me tomó y me llevó al registro civil; dio los datos generales:
-¿Cómo le va a poner al niño? -le preguntó una secretaria bruta, muy bruta del registro civil. (Era tan pequeño el pueblo que no había de otras más que elegir a analfabetas como empleados del municipio).
-M’hijo se llama Bolívar (era letrado mi noble padre).
-Y la pendeja (perdonando) secretaria anotó: Volivar (así con dos V y sin acento.
Cuando mi progenitor leyó el acta, se encabronó (con perdón), por las faltas de ortografía, pero ya nada se pudo hacer, pues en el libro del registro civil no se podían hacer borrones.
Y ahí tienes, amigo, que me llamo Jorge, ante la sociedad, pero Volivar, para efectos legales.
Qué de líos con mi nombre…
Hace poco promoví un juicio legal en el que consta que Volivar y Jorge es el mismo mono.
Pero mientras, amigo, cuántos problemas con los dos nombrecitos; con decirte que me casaron con el de Jorge (o sea, legalmente soy solterito y sin compromisos), pero en la práctica es todo lo contrario, y ni modo de negar la realidad, la de los hijos. Tengo uno que dirige la contabilidad de una empresa mundial de nombre Agrana Fruit, con oficinas en Viena, y 115 filiales en el mundo. (Bueno, esto es ya echándomelas -vanagloriándome, no que es una gran debiliad de nosotros los humanos).
Perdón d. comentario que nada tiene que ver con literatura, tema prinipal de esta red.
Volivar (o Jorge)
Gracias por tu respuesta. De verdad, es una historia muy pintoresca… ya tienes ahí material para un cuento!
Y no te disculpes por estar orgulloso de tus hijos, eso demuestra que eres normal…
Un abrazo.
Hugojota: me has dado una buena idea… ¡un cuento narrando el rejalo que armaron mis padres con mis dos nombrecitos, de la patada -con perdón de San Jorge!.
Un saludo; yo siempre leo lo que escribes; a pesar del trabajo diario (la dirección de un medio de comunicación en papel), me doy mi tiempo para distraerme e instruirme con lo que ponen nuestros compañeros en la red falsaria. A mí me gustan especialmente tus naraciones (no es guayabazo -término popular mexicano, para significar un halago).
Nos leemos por aquí, amigo.
Me han llenado de ternura los abuelitos. Y a partir de la mitad del relato ya se presentía la tragedia…
Besos, NoëlleC
NoëlleC. te agradezco tu hermoso comentario.
Un saludo amistodo
Volivar