Hora de inicio de los acontecimientos, 21:02.
¿Qué ocurre? .- te pregunta ella. Te veo pensativo y cabizbajo.
Nada, no ocurre nada, no… solo pensaba .- Escupes tu respuesta intentando impregnarla de la mayor intrascendencia posible, como si sus observaciones fueran algo descabellado, cuando sabes que ellas tienen ese sexto sentido que les permite ver el estado de ánimo de los demás como si de un halo áureo de color se tratase (azul relajado, rojo enfurecido, gris triste)
A pesar de que intentas hacerte creer a ti mismo que no pasa nada, sabes que es el día, más concretamente el momento, ¿Qué momento?, el que intentas ordenar en tu cabeza todos los acontecimientos, si ese momento en el que recuerdas todo lo que ha pasado ya, que parte de tu juventud no volverá, que tienes una nueva responsabilidad, que el plan no ha salido como cabía de esperar.
Han pasado los años, los proyectos, los sueños y no… no es todo como pensabas cuando eras pequeño.
Te miras al espejo y si, ese eres tu ahora… se te hace un nudo en la garganta, solo de pensar como día tras día aumenta tu pesar, lamentándote de aquello que no hiciste, de aquello que hiciste y no debiste.
A mí no me engañas .- te dice iluminándote con una sonrisa.
Lo ha notado, como temías ese sexto sentido no le falla, sin embargo esa sonrisa provoca que afloren otros sentimientos más dulces dentro de ti, y es aquí cuando te das cuenta que no habrás hecho las cosas tan mal si a pesar de no ser esa persona triunfadora que habías soñado ser, la gente que te rodea te quiere, se preocupa por ti, te conocen como para identificar cuando las cosas no van del todo bien en tu cabeza.
Cada persona que hay en tu vida, es una parte de ti, no solo tus experiencias, tus objetivos, tu estatus o tu personalidad definen tu estancia en este mundo, lo que realmente define tu vida son las personas que te rodean, son las que hacen que todo tenga sentido, porque aunque digan que el ser humano es egoísta, ambicioso o codicioso por naturaleza, lo único que puedes afirmar con seguridad es que el ser humano es un ser que necesita socializarse.
Y sabes que socializándote no te has equivocado porque sabes que las personas de las que te rodean son verdaderas y hacen que tu vida tenga sentido, esa ha sido la conclusión que has llegado.
Te levantas y le das un apasionante beso lleno de gratitud y le respondes.- De veras, ahora todo está bien, gracias…
No seguiré contando el hecho que sucedió a aquel beso, ya que esto es un relato reflexivo y no quiero que torne a erótico.
Hora de finalización de los acontecimientos, 6:00.




Me encantó, tienes mi voto.
Muchas gracias!
Aesus: bonito relato… con un final, que, amigo (¿amiga?), es imposible no adivinarlo…
Felicidades
Aunque, una sola cosa: con un poco más de atención a las reglas gramaticales te saldría excelente. Po ejemplo: el sólo va a acentuado, cuando suple a “únicamente”. y no se acentúa cuando indica soledad, una cosa o persona, no dos, o más.
Volivar (Jorge Matínez. Sahuayo, Michoacán, México)
Mi voto
Muchas gracias, el corrector automático me hace perder las buenas costumbres
Muy buen relato
y gracias también al aporte y nota de volivar
Saludos! Por supuesto mi voto
Pues sí que te hace reflexionar. Sobre todo tal y como está el panorama, uno se ve en paro, sin terminar de hacer lo que quiere y sintiéndose un fracasado, pero la gente alrededor te sigue queriendo y apoyando. Es un claro reflejo de una situación mayoritaria. A mi me levantó la moral, sí señor. Mi voto.
Muchas gracias, es un sentimiento que creo que todos hemos sentido. Un saludo
UN PRECIOSO RELATO QUE ME HA CONMOVIDO PROFUNDAMENTE