Sales a la calle
22 de Septiembre, 2012 3
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Sales a la calle, sientes que alguien te observa. Es él. Lo sabes. Comienzas a caminar por la calle pero no hay nadie. De repente, sientes que alguien te sigue. Te paras. Tus ojos miran a los lados y después disimuladamente se desvían hacia atrás. Lo ves. Crees que es él, sin notarlo tus pies caminan rápido hasta que te das cuenta cuando ya lo has perdido de vista que estabas corriendo. Cansada y algo más segura te paras. Te apoyas en la pared y respiras hondo.

Cuando consigues calmarte, lo ves, allí a lo lejos. Miras por la calle pero no ves a nadie y no sabes que hacer. Tu corazón comienza a acelerarse y cada vez más y más. Quieres correr pero tienes miedo a que él vaya detrás. No sabes que hacer porque tampoco sabes lo que quiere. Solo deseas llorar y que este tormento se acabe rápido. Sabes que los días pasan y él cada vez se acerca más y más. Quieres llorar, sientes miedo. Cominezas a temblar. Y decides caminar como si nada. Tus oídos solo escuchan los latidos de tu corazón, tus ojos nerviosos buscan una salida, tus pies sólo piensan en correr. Cada vez caminas más rápido. En algún momento, tus pies echaran a correr pero crees que si lo haces él irá a por ti.

De repente, te acuerdas del móvil, lo buscas por todos lados hasta que lo encuentras, llamas a alguien. Lo notas cada vez más cerca. Oyes el sonido del teléfono. Y tu mente reza para que alguien conteste. Nadie lo hace. Tiemblas. Caminas aún más rápido. Lo sientes cerca. Quieres gritar pero no puedes. Deseas llorar pero no eres capaz. Y entonces, sin darte cuenta estás en un callejón sin salida. Sólo tienes dos opciones. O das vuelta y te cruzas con él o coges otro callejón. Eliges la segunda opción. Cuando entras en el callejón te das cuenta del error que has cometido pero ya es tarde. Él se acerca y corres, lo más rápido que puedes. Empiezas a quedar sin aire. El corazón corre a tu ritmo. Las piernas te duelen. Estás cansada. Miedo. Sientes miedo. Y sin querer tropiezas con alguien, crees que estás salvada pero te agarra tan fuerte por la cintura apretandote hacia él que te das cuenta de que era una trampa. Entonces lloras, intentas librarte con inútiles patadas, con simples puñetazos que no hacen nada y terminas gritando. El otro se acerca. Se ríen. Tiemblas. Sientes miedo. Tu corazón se para. Tu respiración se agita, sabes que es el final. Aún así te resistes. Se vuelven violentos. Un líquido rojo y pegajoso recorre tu cara, sientes frío por el cuerpo. Tu piel toca el suelo, cierras los ojos, lloras y gritas. Ellos se rien mientras te tocan y te hacen cosas que quizás en otra situación te gustarían pero ahora te dan asco y te dañan. Te resistes. Te amenzan. Tú les gritas que te da igual, tu vida la perdiste hace unos minutos. Pero ellos se excitan aún más con el juego del gato y el ratón. Se vuelven más violentos. Gritas del dolor. Te terminas dejando. Estás cansada, vencida y dolorida. Sabes que ya no te puedes salvar. Te maldices por decidir salir a comprar el pan. Lloras desconsolada.

Es el fin. Notas como terminan. ¿Cuánto tiempo fue? Quizás para ellos unos minutos, para ti, horas, días, meses, incluso años. Los ves allí vestidos como si no pasase nada. Ni te miran y se van. Y allí estás tú, tumbada en el suelo. Te vistes y caminas. Movimientos monótonos. Llegas al puente. Sabes que la gente te mira. Ropa desgarrada y ensangrentada. Sabes que lo saben. En sus ojos ves pena. Odias sus miradas. Te sientes sucia. Humillada. Tiemblas. Y miras al agua. Hoy jugaras a ser paracaídista. Subes a la barandilla. Pero no extiendes tus brazos hacia los lados, ni alzas tu cara para que el aire la golpee suavemente, no hueles el viento, ni cerraras lo ojos, no te soltaras despacio y no disfrutaras del placer de volar. Simplemente te dejarás caer, como si muerta estuvieses. Y dejarás que el agua te lleve con ella para que acabe con tu tormento.

3 Comentarios
  1. Un relato muy dramático, contado con buen ritmo. Saludos y mi voto.

  2. Muy intenso y dramático, transmite muy bien la angustia de la protagonista. Cuidado con las tildes. Enhorabuena y voto.

  3. ¡Menudo ritmo! No puedes quitar la vista hasta que no acabas de leerlo, brutal.
    ¡Mi voto y un saludo!

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