San Judas
10 de Octubre, 2012 16
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Un llanto ahogado o un grito callado lo despertaron de su desnutrido sueño. No quería escuchar ni abrir los ojos, apretó todos los músculos de su cuerpo, su rostro demacrado se endureció, como el bolillo que cada día desayunaba. Sabía que se estaban cogiendo al pendejo que acababan de meter a su celda. Con él, ya eran veintitrés en un cubículo hecho para cuatro.

En su puño apretaba su San Juditas, que se colgaba en una cuerda tejida con su propio cabello. Ya casi se había olvidado por qué estaba ahí, apretujado entre la desgracia ajena y la propia. Un domingo cualquiera de un año añejo, pidió con tanta fe, el consentimiento de aquel que traía al cuello durante la misa, para tomar prestado su ropaje bordado con hilos de oro y venderlo; para poder comprar de nuevo unos sacos de maíz, por qué su cosecha se había perdido. La sequía se alargo tanto, como se estiraba su esperanza por unas gotas de lluvia. Y también para comprar algo de comida; para que su mujer y sus hijos no se murieran de hambre. Y clarito vio como el Santo había inclinado su cabecita dando su aprobación. Se quedó horas después de misa dando gracias.

Cuando estaba regresando al santo desnudo a su urna, un aprendiz de acólito lo descubrió y dio la alarma tocando las campanas de la iglesia gritando ¡¡ladrón!! ¡¡ladrón!! Mientras lo golpeaban como una piñata en la fiesta del pueblo, todos se reían porque él decía le había dado permiso el mismo San Judas. Estuvieron a punto de quemarlo vivo, sino es que llega la policía antes, para salvarlo de sus conocidos y hasta de su compadre.

—¡¡Hijo de la chingada, no tienes madre!!—Le dijo antes de rociarlo con alcohol puro de caña para prenderle fuego, y no dejara de arder y cayera ardiendo al mismísimo infierno.

No había llegado en llamas, pero si al infierno. Desde que pisó por primera vez el atrio de ese castillo gris lo supo. Todos los reclusos eran ángeles caídos con antifaz, con sus almas escondidas en lo más hondo de su pecho, para no ser vulnerables de sentimientos que no tenían cabida ahora en sus vidas. Nadie se intereso en quitarle sus zapatos por que llevaba huaraches y su pantalón estaba lleno de tierra seca y agrietada como su corazón marchito. La imagen de su San Juditas la traía bajo la lengua. Su celda era un pequeño cuarto con las paredes pintadas y machadas de sangre, periódicos tiesos tendidos en el suelo, dos planchas de cemento, un agujero miserable en una esquina tapado con un cartón, pero el olor a mierda golpeaba su dignidad humana, haciéndola trastabillar queriendo tumbarla de rodillas en el altar de la ignominia. Quince rostros voltearon a verlo por un segundo, y después volvieron sus miradas a un punto intermedio de la realidad y el silencio.

Esa noche se había defendido como un perro por primera vez, para que no le metieran la verga tanto cabrón, pero el cansancio de tirar putasos y los que recibía lo dejaron inconsciente hasta el otro día; que no se pudo ni levantar del rincón donde se acorazó como un tanque de plastilina. No quería abrir los ojos los apretaba, sabía perfectamente lo que pasaba por la mente de ese que suplicaba, como él lo había hecho rabioso. A tientas se llevo las manos frente a su cara, entre abrió los ojos con la huesuda esperanza de que su San Juditas asintiera de nuevo a su petición de ser libre de su infierno.

Osorio…….

16 Comentarios
  1. Un relato muy dramático, Osorio, que salvo algunos errores gramaticales y/o de dedo, es un texto excelente. Saludos y mi voto.

  2. EL MAGNIFICO ROSTRO DE LA DESESPERANZA.
    FELICIDADES Y MI VOTO
    SALAMANDRA

  3. En el pináculo de la escritura negra nos brindas un desgarrante relato que amargo sabor crea en la conciencia de quien al leerle lo siente y que nos obliga a pensar que todo evento contiene en su verdad dos o mas versiones. ¿Donde debería estar la razón, el juicio, el veredicto o la condena? Para impartir justicia antes de actuar se debe saber escuchar todas las voces. Estimado Osorio exelente texto mis felicitaciones y mi voto.
    Alma Lorena Patricia Gonzalez Jacome.

  4. Cada vez te luces más con tus historias, es siempre un placer leerte. Como bien lo indica Vimon, sólo algunos detallitos de ortografía los cuales omito para adentrarme en la trama, por demás cautivadoramente cruel por reflejar la bajeza del ser humano.
    Un abrazo y mi voto amigo mio.
    Rafael Baralt

  5. Vimon gracias por tu visita,tu voto y tus observaciones, estoy tratando de mejorar pero aún me falta un poco más…..gracias….

  6. Salamandra la desesperanza que encarna el miedo de estar mas solo que nadie, a pesar de estar entre tanta gente….gracias….saludos….

  7. Anael gracias pro tan bello comentario, que las cuestiones que plantea me hacen recordar un fragmento de una canción de Silvio Rodriguez: Si alguien roba comida y después de la vida que hacer?. Quien decide? Quien juzga? De verdad es tan malo?….Gracias……saludos….

    • Estimado Osorio solo Dios sabe las respuestas correctas aunque un cachito de el contenemos en nuestros corazones y en nuestras conciencias para poder resolver.

  8. Amigo Rafael un lujo para mi recibir tu comentario, prometo mejorar. Gracias por seguir leyendo a pesar de las faltas…..saludos…..

  9. Una historia desgarradora , que duele porque la realidad que se vive en las càrceles mexicanas es màs cabrona. Bordaste con finos hilos, un relato que se desprende del alma de quienes maldicen haber nacido. Besos tqm.

  10. Musa Peregrina, la realidad que se estruja mezclada con sudor, lagrimas y sangre en las manos; que se juntan en una plegaria elevada que nadie escucha, a un cielo sin luz……gracias por tu bello comentario….TQM…..

  11. Excelente y dura historia amigo… Saludos!!!

  12. Gracias amigo Robert, que tengas una excelente fin de semana….saludos….

  13. Gracias Eugenio, disculpa por no agradecer antes pero apenas hoy salio tu comentario el cual te agradezco mucho, es verdad los caminos de Dios son misteriosos pero siempre tienen un propósito, llegar al fondo de uno mismo….saludos….

  14. Conmovedor relato; crudo, triste y posiblemente real; ¡Cuanta soledad sentimos en numerosas ocasiones!
    Mi voto y un abrazo.

  15. La soledad nos arrincona muchas veces sin darnos cuenta…..gracias Cenicienta un gusto para mi recibir tus comentarios…..saludos….

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