Sé que me viste
23 de Diciembre, 2011 6
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Eterea

Cuento ilustrado por Graciela Marta Alfonso. Obra: Etérea

Sé que me viste lo mismo que yo te vi a ti. Sé perfectamente que me reconociste entre el tráfico. Tengo que admitir que a mí me costó un poco. Estás algo cambiada pero aún sigues teniendo el brillo de cien mil cometas en los ojos. Te has cortado el pelo y, la verdad, te favorece mucho. Ya no llevas esa melena que te caía en cascada sobre la espalda, ahora lo llevas casi como un chico y, tal vez sean tonterias mías, me parece que te endulza el rostro. Sigues llevando pintada tu sonrisa eterna en el rostro, sigues teniendo esos hoyuelos en las mejillas, sigues siendo tan tú que para mi fue como volver atrás en el tiempo. Entonces, mientras el semáforo seguía en rojo, te miré. Puede que esperara que tu también me miraras, pero no lo hiciste. Tú le echabas un vistazo al teléfono (quizás ojeabas tu twitter) y esperabas que llegara el autobús. A mi me pasaron miles de cosas por la cabeza. Recordé aquel tiempo en el que te nacían arco iris de la punta de los dedos que tu me regalabas después de cada tormenta. Recordé como si hubiera sido ayer el día que te esperaba en la puerta del Corte Inglés y llovía y tú caminabas hacia mi empapada por el aguacero. Nos fumamos todas las clases del día y nos fuimos a un bar para secarnos con la boca y pedimos dos cafés y jugamos a mirarnos sin reirnos y nos besamos como si no hubiera un mañana y el tráfico golpeaba las ventanas de la cafetería como queriendo jodernos los sueños y nos abrazábamos tan fuerte que se nos rompió el reloj y llegamos tarde a nuestras casas y yo me sentía como si fuera feliz. Recordé los viejos tiempos. Aquellos días de instituto, guitarra y canutos. Días de amarnos sin saber amarnos. Días que creíamos que nunca acabarían pero, claro, en esta perra vida todo se termina.

Tu seguías ajena al grito de mis ojos, bajo la marquesina de la parada del autobús. Guardaste tu teléfono en el bolso, miraste tu reloj y suspiraste. Parecías tener prisa. Por un segundo pensé en bajarme del coche, dejarlo ahí en el semáforo estorbando, sólo para saludarte y decirte que si quieres que te llevo a donde tengas que ir. Quería sentir el roce de tus mejillas al darte dos besos y verme reflejado en tus pupilas de nuevo. Me importaba un carajo si iba a formar un atasco. ¡Qué se jodan los repartidores de butano, los taxistas, los mensakas con sus putas motos y las marujas con sus monovolúmenes! ¡Qué se jodan todos! Necesitaba saber si seguías llevando el mismo perfume. Necesitaba volver a escuchar tu voz suave, dulce, casi tímida…

Un bocinazo me arrancó de mis pensamientos. El conductor de detrás mía me dió una ráfaga de luces indicándome que el semáforo había cambiado a verde. Pisé el pedal del embragué como el que aplasta una cucaracha. Con asco y con rabia. Metí primera y salí despacio. Iba a pasar justo delante tuya. Había soltado una mano del volante y me preparaba para saludarte. Llegué a tu altura…pero tú me diste la espalda. Te giraste, dejándome como un gilipollas saludando a nadie. La vieja que estaba a tu lado sí me devolvió el saludo. Supongo que me confundiría con alguien. Doblé Gran Vía en Colón y bajé por Reyes Católicos. Supongo que no me habrás perdonado aún por marcharme de tu lado casi sin avisar. Te entiendo y no te lo reprocho. Es normal. Hay días que ni yo mismo me saludo.

6 Comentarios
  1. Alvaro iranzo, yo, Volívar, tu servidor y admirador, he leído todo lo que has escrito, y, la verdad, amigo, como se dice en México: “me pongo de píe”, ante una pluma tan inspirada y tan agil, tan amena.
    Atentamente
    Volivar Martínez
    Sahuayo, Michoacán, México

    • Amigo Volívar, es un placer estar en contacto. Muchas gracias por tus halagos, has conseguido sonrojarme! Un abrazo desde la otra orilla. (Linda tierra la tuya, por cierto)

  2. Creo que lo mejor logrado es la imagen en la cafetería.
    “Tu seguías ajena al grito de mis ojos”
    Muy bueno, Álvaro.
    Un abrazo

  3. ES BUENO, PERO NO SE CUENTA MUCHO, ES DESCRIPTIVO Y ERES MUY BUENO EN ESO, CREO QUE CUANDO CUENTO ME PASA ALGO MUY SIMILAR, EN FIN ME GUSTA TU CUENTO, TE SEGUIRÉ LA PISTA.
    UN ABRAZO
    NATALIA- ECUADOR

  4. excelente, no tiene desperdicio. este es el segundo relato que leo tuyo, y en el primero pensé que era solo casual, pero me doy cuneta de tu facilidad que tenes para llevar al llevar al lector a donde “te salga de los cojones” desde argentina, manies y abrazos

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