Se veía venir
7 de Abril, 2012 4
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Es para lo que sirven los libros de historia y los documentales de “la dos”. Siempre, al terminar de revisar un pasaje de nuestro pasado, escapamos el mismo pensamiento: “se veía venir”, si el libro o documental de turno son de calidad, por supuesto, y analiza no solo los hechos que han marcado nuestra historia sino las circunstancias que llevaron a ellos.

 

La revolución francesa no fue, a secas, producto de una charla de bistrot entre cuatro amiguetes a los que Louis XVI les parecía un calzonazos manejado por la archiduquesa y su camarilla de cortesanos. Una economía arruinada, un tercer estado - la burguesía - harto de pagar todos los impuestos y carecer de derechos, y un pueblo empachado de manzanas podridas y pan robado a las ratas en las alcantarillas de Paris, terminaron generando el cambio político-social más importante de la historia de Europa. Se veía venir.

 

Posteriormente, Gavrilo Princip, el 28 de junio de 1914 en Sarajevo, tan solo prendió la mecha de una bomba de nombre Europa, sumida en los conflictos derivados de la rivalidad económica y política, infestada por los muy diversos e intensos espíritus nacionalistas, y cuyo máximo objetivo era dar salida a la vertiginosa carrera armamentística en donde los prohombres de la época obtenían exuberantes beneficios. Hoy todos conocemos las consecuencias: 12 millones de muertos y un tratado, el de Versailles, que no satisfizo a nadie, y que termino poniendo a los pies del “cabo iluminado” la alfombra roja para justificar una de las mayores atrocidades conocidas en los últimos siglos. Se veía venir.

 

Está claro lo que dirán los ciudadanos del siglo XXII, los supervivientes al calendario de la abeja Maya, cuando en su pantalla de televisión, generada holográficamente en un espacio tridimensional, vean un retrodocumental en 6D, uno de los buenos, de los que sacarán viejas imágenes de los Berlusconi, Merkel, Sarkozy, Zapatero, o Rajoy. Se darán cuenta de como sus antepasados asistimos impertérritos a la supresión lenta de todas nuestras libertades y derechos sociales con la excusa de cumplir con los requisitos que nos marcan las agencias de calificación. Seguramente se llevarán las manos a la cabeza viendo, o leyendo - si es que para entonces se sigue leyendo -, como los bancos y sus camaradas del capital nos fueron estrangulando con una estrategia maquiavélica hasta que, ya casi sin aire para respirar, conseguimos levantar el puño. Y entonces dirán: Se veía venir.

 

Pero realmente siempre las hemos visto venir. Nuestros antepasados, los que dejaron la camisa ensangrentada de Louis XVI, aquellos que se echaron a las armas en el catorce, y sin duda alguna nosotros mismos. Y como ha ocurrido en toda la historia nos decidiremos a quitarles lo bailao, e intentar poner las cosas en su sitio, hasta la siguiente.

 

Oscar da Cunha

 

http://oscardacunha.blogspot.com

4 Comentarios
  1. Muy optimista, te veo.
    Hasta el siglo XX la inversión en tecnología buscaba el abaratamiento y sustitución de la fuerza del trabajo por máquinas; automatizadas las máquinas el siguiente paso fue la automatización de las personas. Así, las Tecnologías de la Comunicación son la floreciente industria de los siglos XX y XXI y sus objetivos están a punto de culminar:
    * Masificación con despersonalización, pérdida de referencias (Gustave Le Bon y
    su teoría sobre la Masa, como fuente del saber para la manipulación de los
    individuos, en España Ortega y Gasset) .
    * Carga de desprestigio contra las minorías.
    * Aislamiento del individuo en si mismo con visión del otro como enemigo.
    * Globalización y su ficticio acceso de todos a la información, en tanto que lo que
    se globaliza es la toma de decisiones político económicas.
    * Activación de la autodefensa de la Naturaleza…
    * Etc… que tampoco voy a exponer un ensayo.
    En mi opinión, esta vez, nadie tomará La Bastilla. De aquí se sale a Mad Max. Hay que verse, de nuevo, esa peli mientras reflexionamos en las analogías que ofrece.
    ¡Ojalá lleves razón!

    • Tenebroso futuro ese de Mad Max, aunque quizás lleves razón.
      Yo me aferro al idealismo, sigo creyendo en el ser humano y su capacidad de reacción. Los dos últimos siglos no han sido efectivamente un buen ejemplo de ello, nos hemos aferrado a la colchoneta de falsa comodidad que nos han endiñado, pero cuando el estómago nos haga ruidos y nos duelan los pies de tanto caminar sin suelas, ¡veremos!
      Este es el imperio más poderoso de la historia, el poder del capital, vencerlo es el gran reto al que se tiene que enfrentar la humanidad. Yo apuesto, las pocas monedas que me quedan, por la libertad.
      Un saludo Shu.

  2. Vaya, que futuro tan prometedor has visualizado.

    Gran relato.

  3. Solo hace falta echar una mirada al pasado y comparar. Como no reaccionemos…
    Gracias por tu compañía Lot

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