Serendipia
13 de Junio, 2012 2
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Escribo con lápiz HB, punta fiel y áspera. Nada de goma para borrar, lo que se escribe, queda. El primer pensamiento que se me viene a la cabeza es la preocupación por no saber usar correctamente toda esa sarta de palabras complicadas que usar tantos escritores para embellecer sus líneas y volverlas de un nivel de comprensión honestamente, complicado. Así que escribo palabra tras palabra sin mucha vuelta, sin mucho razonar. Una vez pensaba y pienso ahora cuando escribo que uno no escribe lo que piensa cuando realmente escribe, sino que escribe lo que siente y el pensamiento es medio para expresar el sentimiento. Si! No es mucha ciencia, pero bueno, cuesta poner en palabras unas cuantas ideas que parecen tan sencillas.

Ahora bien, ya sin darme cuenta pienso más de lo que escribo. Vayamos a esto segundo…. y su por qué. Una vida, una familia, muchas personas, más personas , incluso más, para volver en el papel a una persona. De eso se trata, aunque no… también está lo que no es persona pero que es Todo. Ahora sí, de eso se trata esto, de que escribo porque en una noche como cualquiera, freno, miro hacia atrás, y como formando constelaciones comienzo a unir los puntos.

Puntos de personas, sentimientos, creencia, fe, fracasos. Puntitos que se pierden en las dimensiones tan tramposas del tiempo. Vamos! Nuevamente redacto pensando… sigamos. Esta noche entiendo que nacer es morir, que crecer es dejar crecer también, y que nada vale si no quedan los frutos que protegiste.

La punta del lápiz se rompe, vuelvo a sacarle una mejor, más fina, más sedienta. No, no voy a extenderme mucho más, porque en realidad cuando uno siente que debe ir cerrando cabos, no sirve complejizar. Tiene que ser firme, concreto y simple. Cierro la carta con un: ” Sicut Pridie”, vive como si fuese el último día. Cierro el sobre… nunca fui muy bueno para esto, entre la saliva y la estampilla y no se qué mas termino mareado. Pero no importa, termino y llevo la carta a donde debe ir.

Las calles hablan, y mi corazón observa como todo transcurre sin tiempo, en una eternidad. Dejo la carta, en un cartero tan especial que puede hacerla llegar a todos. Si, dije bien, a todos, sin demora ni problemas. Dejo la carta en manos de otro en el final y comienzo.

Nada de raro tiene todo esto, nada en absoluto. El corazón late fuerte. Porque hoy, en una noche como cualquiera, entiendo que puedo vivir al saber que al morir todos sabrán lo que tienen que saber, y sentirán lo que tienen que sentir. Me dicen humano, me dicen loco, me dicen tarado. Me dicen animal, me dicen incrédulo. Me dicen… pero yo digo, que puedo ser yo, mis hermanos, el que camina perdido, y sí, puedo ser Vos.

 

2 Comentarios
  1. Fossa: te felicito; esta publicación es algo especial, algo distinto, un estilo novedoso, muy bien redactado. Mi voto.
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México

  2. muchas gracias!

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