Antoinette,Fue una niña consentida, superficial, caprichosa que además no había quien la aguantara por ese carácter endiablado con el que había nacido.Y así como :”la música amansa a las fieras”, o eso dicen, cuando escuchaba la de Mozart su carácter se suavizaba como un corderillo, pero claro, como no había CD, ni “YouTube”, ni “pepe eses”, con los que adormecer a la fierecilla, pues la adormidera duraba lo que un recital del pequeño Genio. Y Nació para ser reina, viviendo desde el momento en que abrió los ojos al mundo, y soltó su primer llanto a la vida, conforme a la máxima de: ¡Deja que los otros hagan la guerra,tú, feliz Austria- en este caso Antoinette- ¡casate!Y así fue, se casó la niña de los Habsburgo, todo un puro nervio, con el delfín de los Borbones Luis XVI, un joven afable, honrado y bonachón,cuyo aspecto,algo desaliñado, y sin “tabletas de chocolate” ni “ángulos que llevarse a los ojos”, repelía, más que atraía el corazón de la adolescente. No hay que ser muy lumbreras para comprender que ante esta diferencia tan abismal de caracteres y tras comprobar que al pobre Luis, le costaba sangre, sudor y lágrimas: copular, echar un casquete, hacer el amor, aparearse, o como queráis llamarlo, a causa de un problema de piel “poco elástica”. Antoinette, se debía aburrir muchísimo, e intentó por otros medios, como interferir en los asuntos de Estado, tratar a la corte con la misma sutileza de Aldonza escuchando los requiebros de Don Quijote; pasar olimpicamente del populacho, y jugarse hasta la última moneda de las arcas reales en las Quinielas, Lotería, Primitiva, Euromillón, y algún que otro numerito de la ONCE, pasárselo pipa, aunque cuentan que sus mayores distracciónes eran los bailes de máscaras y los escarceos amorosos,bajo el techo del Petit Trianon.No sabemos si esa vida loca de su consorte hizo que el bueno de Luis fuera a por todas, y tras ocho años de indecisiones, olvidó su problema de “elasticidad”y entró a matar,y lo hizo limpiamente ganando las dos orejas y el rabo, pues nacieron en un tiempo prudencial, sus dos retoños a los que Antoinette, se dedicó en cuerpo y alma, dejando a un lado la vida disoluta, cosa que yo, una modesta “cotorra” de la historia, pone en duda ¡En fin! que tras varios escándalos como la trampa que le tendieron con el famoso collar de diamantes, en el que se vieron envueltos, un joyero, un cardenal, la mismisima Antoinette, y un par de aventureros desalmados. la popularidad de la monarquía, la cual estaba de capa caída desde hacia años por el derroche de los estamentos privilegiados, acabó por derrumbarse. Cuando les propusieron que dejaran sus privilegios. Estos dijeron:
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡NO!!!!!!!!! Sin lacayos nos vamos a quedar ¡ja!
- Sin fiestorras nos vamos a quedar ¡ja!
- Sin pasteles nos vamos a quedar ¡ja! ¡ja, ja, ja!
Y hasta aquí quería yo llegar, pues se dice, se chismorrea, que iba Antoinette dando un paseito por las calles de Paris adormecida por el suave traqueteo del carruaje, que de eso ya se encargaba el cochero por la cuenta que le traía, cuando observó desde la ventanilla a la gente de rostros demacrados y mirada triste:
- Por qué se ve a la gente tan triste…
- No hay pan para comer, señora…La cosecha ha sido nula…
A lo que ella contestó:
- “”S´ils n´ont pas de pain,quíls mangent de la brioche””-si no tienen pan, que coman pasteles-.
Esta frase cínica y desalmada,aparece en el libro de “las Confessions” del filósofo Rousseau, el cual escribió cuando Antoinette era una niña y vivía en Austria, por lo que parece difícil que la autora de tan desafortunada frasecita, fuera ella pero ¡en fin!
Al final, un 14 de julio de 1789, el populacho, cansado, y sin pan ni paz, se arrojó a las calles de París, tomando la cárcel de La Bastilla, símbolo del poder de Luis XVI,”El Rey Sol”, en donde este tenía una batería de cañones apuntando a los barrios obreros de de la ciudad, Y después de un tiempo de confinamiento, y tras ser derrocado, el regio cuello del “ciudadano Louis Capet”,fue cercenado por un voto:361 a favor de su muerte, frente a los 360 en contra. Su consorte Maria Antonieta: Antoinette, para los amigos, “la austriaca”, para sus enemigos. Corrió igual suerte el 16 de octubre,nueve meses después, de la desaparición de ese marido afable, bonachón, y falto de carácter para las graves decisiones de Estado, al que ella llamó alguna vez:”pobre diablo”.
La reina Maria Antonieta, fue una mujer de armas tomar, de eso no hay duda, pero supo morir con dignidad, sin mostrar el más mínimo signo de cobardía. Subida a la carreta que la llevaría al cadalso,con los pies descalzos, vestida de blanco, y sin el pelo hondeando al viento, puesto que se lo habían cortado, y las manos atadas a la espalda. Atravesó las calles de París, bajo la mirada de la gente que en un tiempo la sintieron como su reina. Arriba, ya en el cadalso, no mostró ni un ápice de debilidad, y por eso es una mujer que yo admiro, a pesar de sus muchos errores: se tragó su miedo,y “tiró palante”.
Moraleja: “Crea fama y echate a dormir”. Con toda esa trayectoria moral, y ética que marcó su vida, la despiadada frase de :”Que coman pan y pasteles”. se la adjudicaron a ella, por el odio que se había ganado a pulso.Hoy en día nada, o poco ha cambiado, pues:
“Al perro flaco todo son pulgas”
“Por un perro que maté”
“Hacer leña del Árbol caído”
Es algo que sigue estando de moda ¡si es que no cambiaremos nunca!




Buen recuento, y muy simpatico, Gudea, de ese capitulo de la historia de Francia. Se te paso mencionar los peinado y las pelucas que tan bien caracterizaron esa epoca. Un saludo y mi voto y !Allez la France!
Querido Vimón,tienes toda la razón…a una se le olvidó darle una pincelada a esas pelucas llenitas de piojos, porque el agua y el jabón debían usarse con mucha moderación,según los galenos de la época.Vamos a ver si en el próximo relato me acuerdo y pongo algo.
Un abrazo en la distancia.
Gudea
Me gusta mucho el relato histórico, sobre todo cuando está bien escrito como es el caso. Enhorabuena y voto.
A mi también.La historia novelada es mi favorita.
Un abrazo en la distancia y gracias por ese voto.
Gudea