Soledad
6 de Noviembre, 2011 11
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Soledad

Era una noche negra, sin luz que iluminase aquella esquina, en una calle completamente desierta y desoladora. Su fría y blanca presencia no era detectada por los pocos transeúntes que vagaban por la zona, hablando por sus móviles, sin prestar atención a lo que allí sucedía.
Ella se encontraba sola, aturdida, tirada en el suelo. Su color blanquecino la hacía parecer más triste de lo que estaba, sus tonos grisáceos la hacían parecer insensible, sin vida. Estaba aparentemente inerte, pero ella sí que sentía. Tenía frío, sentía soledad, tenía ganas de chillar, de llorar; era incapaz de moverse. Hizo otro esfuerzo por hablar, pero no obtuvo resultados. Tenía miedo, nadie prestaba atención a su situación, nadie la tomaba en cuenta, ni ahora ni nunca, esta solo era otra noche más de las muchas que ya había vivido, en la misma calle, o incluso en otras. Se acordó de una vez en una carretera, donde le había ocurrido lo mismo. Aquella noche estaba en el suelo tirada, como siempre. Los coches pasaban, los ciclistas, las personas en sus motos, pero nadie la hacía caso. Aquel día había nevado y, como consecuencia, había estado mas helada, su tacto había sido mucho más frío, como el de un muerto, pero a nadie le había importado.
Salió de sus recuerdos e hizo un intento de rodar, pues no podía hacer otra cosa, pero estaba inmóvil. Hizo un esfuerzo por pensar en como había llegado a aquella situación, pero no se acordaba de nada más allá de su actual vida. Quería suspirar, pero tampoco podía hacerlo, estaba completamente paralizada. ”¿Que iba a hacer? ¿Como iba a salir de aquella vida tan atroz?” Pensó. ”¿Alguien la haría caso alguna vez?” Cuando este pensamiento rozó su grisácea mente, notó como alguien la golpeaba y salió volando contra una pared. La risa de los niños habría inundado sus oídos, si es que los hubiese tenido.
––Vamos a jugar con esta piedra, ya que no tenemos balón––Habría escuchado, si hubiese podido, el desprecio que sentía el niño hacía ella.
¿Las demás piedras serían igual? ¿Estarían vivas y sufriendo lo mismo que ella, sin que nadie fuese consciente de aquel duro hecho? Nunca lo sabría, pues no podía hacer nada mas que estar quieta, pues era una fría, gris y simple piedra.

11 Comentarios
  1. ¡Bienvenido a Falsaria!

    Gracias por publicar en la red social literaria.

    Un saludo,

    El equipo de Falsaria.

  2. Interesante, me gusta el giro que das al hacernos pensar que es una persona cuando en realidad es una piedra en el camino.
    Saludos.

  3. muy bueno tu cuento! linda sorpresa!
    Saludos.

  4. Me ha gustado. Lo he releído, pues lo merecía. Dar alma a una piedra requiere estilo, y tú lo has aportado.

  5. Impactante(principalmente el final) y creativo. Muy bien escrito. Congratulaciones.

  6. Muy bien hecho. se puede ver a simple vista que tiene una sensebilidad incleible, algo que no se aprende. tienes talento . Para hacer esa metáfora se requiere talento y tú lo tiene. sigue así

    • Muchas gracias, me alegro de que te guste. La verdad es que me costó un poco que me quedase como quería. Nos vemos por aquí, un saludo.

  7. Yarek: ya había leido tu “Soledad”; pero no tuve había tenido el tiempo necesario para comunicarte mi opinión.
    Ahora, 29 de enero, lo he vuelto a leer , y te expreso que sólo alguien con estilo, con imaginación, con cualidades literarias, podría hacer una hermosa narrativa con un objeto tan ordinario como es una piedra.
    Te felicito, Yarek. Y deseo que sigan tus éxitos.
    Atentamente Volivar (Jorge) Martínez. Sahuayo, Michoacán,México

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