Era una noche negra, sin luz que iluminase aquella esquina, en una calle completamente desierta y desoladora. Su frÃa y blanca presencia no era detectada por los pocos transeúntes que vagaban por la zona, hablando por sus móviles, sin prestar atención a lo que allà sucedÃa.
Ella se encontraba sola, aturdida, tirada en el suelo. Su color blanquecino la hacÃa parecer más triste de lo que estaba, sus tonos grisáceos la hacÃan parecer insensible, sin vida. Estaba aparentemente inerte, pero ella sà que sentÃa. TenÃa frÃo, sentÃa soledad, tenÃa ganas de chillar, de llorar; era incapaz de moverse. Hizo otro esfuerzo por hablar, pero no obtuvo resultados. TenÃa miedo, nadie prestaba atención a su situación, nadie la tomaba en cuenta, ni ahora ni nunca, esta solo era otra noche más de las muchas que ya habÃa vivido, en la misma calle, o incluso en otras. Se acordó de una vez en una carretera, donde le habÃa ocurrido lo mismo. Aquella noche estaba en el suelo tirada, como siempre. Los coches pasaban, los ciclistas, las personas en sus motos, pero nadie la hacÃa caso. Aquel dÃa habÃa nevado y, como consecuencia, habÃa estado mas helada, su tacto habÃa sido mucho más frÃo, como el de un muerto, pero a nadie le habÃa importado.
Salió de sus recuerdos e hizo un intento de rodar, pues no podÃa hacer otra cosa, pero estaba inmóvil. Hizo un esfuerzo por pensar en como habÃa llegado a aquella situación, pero no se acordaba de nada más allá de su actual vida. QuerÃa suspirar, pero tampoco podÃa hacerlo, estaba completamente paralizada. ”¿Que iba a hacer? ¿Como iba a salir de aquella vida tan atroz?” Pensó. ”¿Alguien la harÃa caso alguna vez?” Cuando este pensamiento rozó su grisácea mente, notó como alguien la golpeaba y salió volando contra una pared. La risa de los niños habrÃa inundado sus oÃdos, si es que los hubiese tenido.
––Vamos a jugar con esta piedra, ya que no tenemos balón––HabrÃa escuchado, si hubiese podido, el desprecio que sentÃa el niño hacÃa ella.
¿Las demás piedras serÃan igual? ¿EstarÃan vivas y sufriendo lo mismo que ella, sin que nadie fuese consciente de aquel duro hecho? Nunca lo sabrÃa, pues no podÃa hacer nada mas que estar quieta, pues era una frÃa, gris y simple piedra.



¡Bienvenido a Falsaria!
Gracias por publicar en la red social literaria.
Un saludo,
El equipo de Falsaria.
Interesante, me gusta el giro que das al hacernos pensar que es una persona cuando en realidad es una piedra en el camino.
Saludos.
Gracias
muy bueno tu cuento! linda sorpresa!
Saludos.
Muchas gracias
Me ha gustado. Lo he releÃdo, pues lo merecÃa. Dar alma a una piedra requiere estilo, y tú lo has aportado.
Impactante(principalmente el final) y creativo. Muy bien escrito. Congratulaciones.
Muy bien hecho. se puede ver a simple vista que tiene una sensebilidad incleible, algo que no se aprende. tienes talento . Para hacer esa metáfora se requiere talento y tú lo tiene. sigue asÃ
Muchas gracias, me alegro de que te guste. La verdad es que me costó un poco que me quedase como querÃa. Nos vemos por aquÃ, un saludo.
Yarek: ya habÃa leido tu “Soledad”; pero no tuve habÃa tenido el tiempo necesario para comunicarte mi opinión.
Ahora, 29 de enero, lo he vuelto a leer , y te expreso que sólo alguien con estilo, con imaginación, con cualidades literarias, podrÃa hacer una hermosa narrativa con un objeto tan ordinario como es una piedra.
Te felicito, Yarek. Y deseo que sigan tus éxitos.
Atentamente Volivar (Jorge) MartÃnez. Sahuayo, Michoacán,México