Su beso en el bolsillo del mameluco
27 de Enero, 2012 12
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NinaconlaMunecadePalo

Desperté en el sueño, llevo mis ojos abiertos con la brisa de la mañana. No sé por qué mamá siempre va tan apresurada ¿en qué momento me colocó la ropa que traigo?, los pasadores están sueltos, parte de la muñeca de trapo cuelga en mi mochila, no quiero caminar, pero ella tira de mi mano y me exige andar a su velocidad.

Conozco su cotidianidad que más que suya es mía, viramos en la esquina de la panadería, largo dos cuadras, luego a la derecha, saludamos a Doña Rosita que sale a barrer el bordillo, veo desde lejos la casa de los abuelos, resisto a seguir y ella me carga.

Quiero volver a casa, mi cama aún debe estar tibia, Michelín ha de estar rasgando con su garras cualquier cosa, llamándome con su maullido, mamá: ¿debo decirle que te quedes a mi lado? No, quemo definitivamente la petición, abrázame fuerte que lo necesito.

La abuela ya había abierto la puerta, como siempre mamá me dejó en el mueble de la sala, me acarició el rostro, sus labios rojos de pintura aceitosa se imprimieron en mi mejilla, tomé con la mano su beso y lo guardé en el bolsillo del mameluco. Mientras mamá saludaba y se despedía, el silencio se apoderó de la voz, reteniendo todas las palabras, ¿regresará?.

En casa de la abuela existen muchas reglas: no decir mala palabras, no jugar con la electricidad, no dibujar en las paredes, también está prohibido subirse a los cojines del mueble pero en este momento ya no me importa, es la única forma de asomarse a la ventana y mirar a mi mami alejarse, convirtiéndose en un punto entre más puntos que van por la misma calle: lloré, no mucho, quizá nada, tal vez no lo hice, pero sentí llorar.

Tía, ¿te vas?, ¿el abuelo también? percibí al tiempo pretendiendo animarse, en lo alto un hechizo danza libre, explota y cae como una lluvia de burbujas. La muñeca comienza a moverse, intenta salir de la mochila, su rostro dibujado reía y suspiraba, todo al mismo tiempo, la tomé entre mis brazos, revisé su ropita, el vestido está limpio, los zapatos bien puestos, su cabello de lana con un par de trenzas quedarán listos, ahora vamos, tenemos mucho que hacer.

Se acerca la abuela, nos escondemos, hay que buscar los espacios llenos de sombras, con telas de araña, esos lugares macabros, fúnebres y llenos de frío, pero la abuela es muy inteligente, en todos esos intentos y en casi todos los lugares nos ha encontrado, ¡qué buena idea!, hoy hay que esconderse debajo de la mesa, escucho sus sandalias, se arrastran, las suelas van desgastándose por el rústico piso de la sala, sus pies tienen una piel escamosa y las uñas parecen tener ojos que observan por todos lados hasta encontrarme, cuando lo hacen se detienen frente a mí y después de eso simplemente me toca salir, quedándome a merced de las ideas, maldades y monstruosidades.

En el comedor hay un vaso de leche, hierve y arroja vapor que sale formando espirales, el pobre grita pidiendo un par de cubitos de hielo, la calentura lo ahoga, se siente mal, dice que conmigo no hay esperanzas, que bebo la leche a paso de tortuga y que no soportará, qué cobarde y embustero, rechazo con rigor este tipo de discursos, situación refutable, creerme amamantada por la vaca, con una leche que sale de la teta a la olla, de la olla al vaso, del vaso a la boca y pensar que si bebo toda, enseguida surgiría en mamá una profunda alegría y maravillosa sonrisa, seguido a esto una frase: “crecerá fuerte y sana”, a pesar de estas emotivas palabras pienso mantener mi gusto y cuidaré a futuro de no tener este tipo de apetito parecido al de un ternero. El vaso ya está vació y ha cerrado sus quejas.

La luz que viene de la puerta del patio entra a la cocina, su luminosidad es más profunda, sutil y tibia, me invade, me maravilla, voy hacia esos rayitos que vuelan y envuelven mi cuerpo, danzan, trasladándome hacia su máxima brillantez. Los pétalos se abren y el polen chispea en cada salto, doy vueltas y más vueltas al rededor del enorme árbol que vive en el patio, disminuyo la velocidad y comienzo a trepar, olvido la altura lograda, sólo el azul fuego se expande en el pequeño agujero de mi soledad, río y una gotera en mis ojos echa agua que desciende a la boca, una rara flor alcanza las nubes.

Miro el cielo y veo: ¡Un dinosaurio bailando como una bailarina!, ¡un monociclo!, ¡una pelota!, ¡allá un gato durmiendo panza arriba!, ¡un chico con cabello no muy domados!, ¿por qué se alejan?, ¿viajaran por este planeta que aún no conozco?, añoro conocerlo, irán cambiando sus formas, en ocasiones más pomposas, tal ves oscuras o más blancas, ¿pasarán por donde está mamá?.

El día madura, avanza hacia la serena hora de la tarde, el cielo estival vuelca dulces colores en los techados, es acogedor estar entre las ramas pero tengo que bajar, mañana prometo quedarme más tiempo, la barriga me suena, gime, ¿habrá comida?.

En el comedor los platos ya están servidos, ¡sopa de letras!, haber, aquí va un coooooocoooodriiiiilooooo, n, o, no, sí, arco iris, luz, azul, rojo, lila, se está acabando, ya no hay vocales, un contento etéreo de golosa saciada dibuja mis rostro, la barriga está llena, tengo sueño, voy a descansar en el cuarto de mi tía, es mi preferido, hay muchos peluches y un equipo de sonido y una suave cama.

El dormitorio se ve claro, alumbrado, pero a medida que el tiempo pasa se torna frío, desde la penumbra se repite una voz: ¿cuándo?, ¿cuándo?, ¿cuándo llega mi madre?, me agarro del beso que guardé en el bolsillo del mameluco, corro supersónica, salto a la reja de la ventana, y me agarro, pasa mucha gente, parece que es ella, no, no, no es, en ese bus suele venir, ¡adelante por favor!, ¡para!, ¡por favor!, nada, ¿mamá te has olvidado de mí?. Tengo un estremecimiento glacial que corre mi cuerpo, me quedaré sentada esperándote, abrázame muñequita, te cantaré así podrás dormir.

No sé en qué momento llegó mamá, voy colgada en el hombro, su voz, el perfume, sus cabellos: es ella, la siento agotada, ya vamos a llegar, la casa está esperándonos, canta cerca de mis oídos, ella sabe que volveremos a nacer en el día a día acompañadas del afecto y el amor, quiero dormir, se me cierran los párpados.

12 Comentarios
  1. Hay algunos pequeños errores que atribuyo a la distracción. Cuando yo era periodista nunca revisaba mis textos…siempre cambiaba con mi colega de trabajo a la hora de revisar, porque quién escribe conserva en la cabeza el texto ideal.
    Precioso este relato, zambullendo en la imaginación, siempre muy rica de una niña y que me llevó junto. Vuelvo a la superficie llena de recuerdos de mi propia niñez. Gracias por compartir.

    • Estimada Rosemarie, primero: qué gusto saber que me sigues, espero humildemente satisfacer a una buena lectora y escritora, sí es cierto, el texto tiene ciertos errores que estoy remediando, tiene su razón, el día que lo escribí lo hice muy rápido y violento, además porque lo hice en mi trabajo cuidando que no me pillen en cosas que no son propias de mis actividades, fue algo oculto, jajajaja, esa sensación me gustó.
      Por cierto gracias por tu comentario, y aquí entre nos me encanta Brasil, su música, su alegría en el carnaval, estoy programando irme a Sao Paulo.
      Natalia ooo xxxx

  2. Muy bonito. Gracias por compartir. Saludos

  3. Estimada y querida amiga Natalia Villalva (¡Ya me permito expresarte tales conceptos famlires… mira qué atravimiento!)
    así como la de esa pequeña niña es la vida de infinidad de ellas. Mientras sus madres (generalmente ” solteras”) deben ir a trabajar, sus hijos pasan el día con algún pariente… y amiga, esa bella expresión: “lloré, no mucho, tal vez no lo hice, pero sentí llorar” expresa todo, todo el sufrimiento de la separación.,.. el aburrimiento de pasar el día en otra casa… y ese esperar la llegada de la madre al terminar el día, es, digamos algo tan emotivo, que sólo los grandes escritores, tú, Guy de Maupassant, Antón Chejov, Alvaro de la Iglesia (tu paisano), Edgar Allan Poe, Oscar Wilde, y otro de tus paisanos, un clásico: José María de Pemán, la saben describrir magistralmente.
    ¡Lo que son los artistas de las bellas letras… de algo tan cotidiano logran elaborar una obra de arte!
    Otro éxito que seguramente nuestro mutuo amigo Nanky no tarda en comentar como sólo él lo sabe hacer, como un distinguido crítico literario.
    Hoy me felicito por ser el primero de tus admiradores que te expresa una enorme felicitación por otra obra literaria digna de ponerla en un marco dorado: (Yo, a falta de tal marco, la pongo en lo más profundo de mi alma).
    Atentamente
    Volivar Martínez (Jorge) Sahuayo, Michoacán, México
    Otra cosa, amiga: debemos felicitar al grupo organizador de Falsaria que nos ha permitido conocerte.

  4. Estimado y querido amigo Volivar, mira me ha gustado ser atrevida como tú (jajajaja), me pone muy feliz tus comentarios, en mi país y sobre todo en mi ciudad la gente no lee mucho, es como haber nacido en el lugar equivocado para las letras, mi ciudad Guayaquil es un puerto, el comercio es la actividad diaria y toda la vida de la población se basa en eso y claro en la política. He estado muy de cerca con escritores famoso de mi ciudad y es difícil pertenecer a esos grupos, en el 2005 me becaron para escritora en un programa de la Casa de la Cultura (Banco Central) y alegremente asistí dos años a los talleres pero el facilitador, un escritor famoso en mi ciudad y en el Ecuador me dijo que mis cuentos son pobres y cotidianos, que tiene un estilo social ya caduco, que me faltaba mucho para ser escritora, que soy muy melosa, que tengo que trabajar arduamente, y trabajé arduamente, luego tan solo esperé la publicación de mi libro, porque en eso consistía la beca (dos años de literatura y una publicación), y te cuento amigo que esperé y esperé, el proyecto terminó y nunca me publicaron, hasta otros que nunca vi en el taller publicaron sus libros y yo, no sé, el año pasado a este escritor lo premiaron con el mayor galardón en el país, este galardón se llama: PREMIO EUGENIO ESPEJO, este gobierno se lo dio.

    Te cuento todo esto, porque después que mis cuentos fueron leídos por varios escritores nunca, ninguno de ellos me dijo que eran buenos, solo una poeta me dijo que los publiqué pero al ser solo una sentí que no servía para eso que amo tanto que es escribir, desde el 2006 estuve con una depresión y pensé que no debí hacer literatura, cada vez que escribía lloraba, he sufrido y ni te cuento de mi familia que ve la literatura como una forma de distraerme y no una tarea de importancia como lo veo yo.

    En este momento sonrío y estoy tan feliz, tus palabras me han abierto una posibilidad de continuar, no creo ser digna de comparación con tan grades escritores más aún con mi amado Edgar Allan Poe y los demás monstruos de la literatura que has mencionado, pero si te agradezco Volivar me has devuelto algo que perdí en el 2006. Por eso firmemente agradezco a Falsaria que me ha permitido compartir mis cuentitos y de conocerlos a ustedes, todos los que leen y leemos nuestras creaciones. Gracias Volivar, Nanky, Rosemarie, todos y nuestra Falsaria que es muestra casa de las letras.

  5. Estimada Natalia, tu experiencia en la literatura tiene semejanza con la mía; aquí, en esta ciudad de Sahuayo,del estado Michoacano, en México, hay un grupo que se dice literario; se hace llamar “Cero al poniente”. En el año 2004 organizaron un concurso de cuentos. Recibieron participaciones de todo el mundo (unas ochocientas). Como eran escritos en papel, con plica en sobre distinto, eligieron el mío como el ganador. Pero, al abrir la plica y al ver quién era el autor, de inmediato lo eliminaron.
    Es increíble que haya gente que se apodere de los premios, y eso lo hacen para ganar dinero entre ellos.
    Yo, como tú, sufrí una gran decepción, pero, como tú, me recuperé, y seguí escribiendo; y gané algo en Los Angeles. Y he participado con éxito (lo expreso humildemente) en algunos otros eventos literarios.
    Qué crueles son los que se creen poseedores del arte de las letras; no admiten a nadie más, pero, afortunadamente no falta quién nos aliente y seguimos con entusiasmo escribiendo.
    Yo pensé que eras española. Ahora sé tu nacionalidad, y me alegra que una mujer de América tenga esas facultades enormes para expresarse bellamente, logrando que los lectores salgamos de nuestros aburrimientos y depreciones.
    Un saludo muy efusivo, y una enorme felicitación porque, a pesar de todo lo negativo que has sufrido, saliste ilesa y con entusiasmo para dedicarte a esto, tan lindo, como es la literatura.
    Atentamente
    Volivar (Jorge) Martínez Martínez Sahuayo, Michoacán, México.

  6. Tu cuento me gusto mucho porque marca los dos momentos mas intensos que nos toca vivir, la despedida y el reencuentro. Felicitaciones.

    • LORENZO UN POCO TARDE PERO POR CIERTAS CIRCUNSTANCIAS NO TE HE PODIDO AGRADECER, MUCHAS GRACIAS POR TU COMENTARIO, ESPERO PRONTO LEER TUS CUENTOS O CUALQUIERA QUE SEA TU ESTILO.
      UN ABRAZO.
      NATALIA

  7. Me has hecho rememorar esa sensación de la infancia, cuando a uno lo dejaban en casa de algún pariente. Todo era al mismo tiempo nuevo y atractivo, pero también desconocido y atemorizante.

    Me gustó mucho el trazo de la abuela, cuya presencia impone en sus puras referencias y por supuesto, la preciosa evocación de la madre.

    Un texto lleno de detalles y emotividad.

    Gracias!

    • jesusademir, una vez más saludos, qué bueno que te guste el cuento, este cuento tiene algo muy especial para mi, es algo que cada vez que lo tengo en mis manos me siento la niña de esa historia, en ocasiones tengo miedo de leerlo porque me quisiera quedar en esa edad y vivirla, vivirla una vez más-
      Un abrazo fuerte, caluroso y cariñoso.
      Natalia

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