Tal vez, ahora, lo hagamos…
11 de Diciembre, 2011 9
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Tal vez no lo hagamos esta noche. Ahora es imposible. La inmediatez con vaqueros todo lo complica. En las rodillas viejas, un pantalón prieto e incómodo, follar implicará tropiezos. Muerto por tu falda atrevida. Sin un beso, el vacío entre los dos es un cero infinito dibujado con los dedos. Suspenso evidente en nuestros intentos sin hechos. Amagos, copas de vino, palabras repletas de aliento. Suspiros como aire quieto que día a día ignoramos. El deseo es un ciclón sin pensamiento. Arde en nuestros pechos. Pequeños los dos. Enorme el sentimiento. Quizá yo no quiero. Tal vez tú no te atreves. No quiero una casa. La oportunidad dice sin razonar entre dos coches, en el parque; en el baño de señoras. No lo digo, lo pienso. Sueños imposibles en una mesa repleta de migas sin camarero a la espera. Sólo tú y yo. Y con la puñetera duda, pregunto. ¿De qué hablamos? De follar. No me gusta. ¡No jodas! Me aprietan tus dedos del pie las pelotas. Vamos a hacernos el amor. ¿Cuándo? Ahora, joder, ahora. Tengo miedo.

El salto hacia tu cuerpo desnudo me empequeñece. Demasiado tiempo. Siento ser como un cuchillo desafilado que ni siquiera araña la piel.

Me atrae lo desconocido, aunque aterre. Le intimidan los ojos grandes. Sus oídos son inútiles en la última elección. Un baile, por favor… Esta noche quiso ser adolescente, pero nuestros cuerpos aquí son como un zapato de distinto color. No bailo. Ella contonea. La copa fría se me pega a la nariz. El hielo flota y la música busca el ritmo en los focos de colores. Imita un baile. La rodilla en la entrepierna incomoda. No me gusta. Quizá tampoco a ella. Miradas completas sin un solo pestañeo. Mis ojos son el hueco perfecto para la pieza de los suyos. Empuja y el cristal de mi vaso sigue siendo el escudo de la batalla.

Tal vez es la edad. Tal vez nos evadimos para no asumirnos. Una cucharada suave de la juventud que olvidamos. Amanece en el reloj de agujas. El sol ciega, y el silencio de la calle, tras el ruido, ensordece. La realidad del sol en sus ojos sigue siendo perfecta. Su lengua es ebria. La mía imita y también desgasta las palabras. Nos atan los dedos, nos queman los ojos, y sin embargo, nos ahoga el miedo. ¿Entonces? ¿Qué? ¡Hagámoslo!

¿Te desnudo? Desabotonar siempre resultó un temblor en mis dedos. Como un niño que araña un papel de regalo; veloz, ansioso, sin cuidado. Su suavidad es como una pluma que, con sólo rozarme, deshace mi ropa. Dos montones y un sólo paso. Dos adolescentes con demasiado pasado; mirándose; y nada más. Un paso. Un abrazo. Fría la piel. Su corazón late, el mío corre. Tal vez, ahora, lo hagamos…

9 Comentarios
  1. Supongo que llegará un día, en que todos tengamos esa misma duda….o no…
    De momento, vivamos el presente, sintiendo y deseando sin dudas ni miedos… que el temblor de nuestros dedos sea de impaciencia…
    Una buena lectura para empezar el domingo.
    Un abrazo!

  2. felicidades… lo sentí en cada pliegue de la piel!

  3. Gracias a todos por vuestra pequeña lectura de domingo…

  4. Y sí, seguramente llegue un futuro, en el que tal vez, aún, lo hagamos.

    Un abrazo enorme y un placer fabuloso que sigáis viniendo por aquí.

  5. La duda, la incertidumbre, la vejez, el miedo al fracaso, y pese a todo, el deseo.
    Consigues sumergir al lector en el monólogo interior del protagonista.
    El relato está plagado de frases muy hermosas, como por ejemplo esta:

    Sin un beso, el vacío entre los dos es un cero infinito dibujado con los dedos.

    He disfrutado leyéndote. ¡Enhorabuena!
    Un saludo

  6. Me has hecho reflexionar sobre el futuro, pero aún más en el presente. Tal vez ahora lo haga.

  7. Gracias por caer aquí a leer. Disculpar la tardanza en responder, pero no he estado por aquí días…
    Y sí, tal vez, sea necesario hacerlo ahora…
    ¡Feliz año!

  8. Maravilloso. Para comienzar el año, un buen relato, que atrae por la inseguridad que veo impropia en alguien mayor. Un pequeño regalo.
    “Dos adolescentes con demasiado pasado”
    Un abrazo, Danniel.
    Luna

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