Tocándote
13 de Noviembre, 2011 2
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soledad1

Hundo mis dedos en el cemento y espero ser preso. No quiero un sólo movimiento sin tus ecos. Tu sombra aún ciega mis ojos. Ausente, sigo tocándote. Duele la soledad de mis nalgas desnudas. Duelen las piernas, los brazos y el pecho en este constante sosiego, pero siempre, recordando tu deseo, me sostengo. A veces pulso las teclas y no me creo. Devora la duda invencible en el blanco desierto. A veces caigo en tus besos, y hoy, los echo de menos, imposibles tan lejos. Me pides quietud en ese instante en el que olvidamos el suelo y aúllan coléricos nuestros pechos. Con el sexo siempre desaparecemos. Te quiero, y saboreo este silencio cuando susurro para mí que eres lo más bello que duerme en mis sueños. Y lloro sin lágrimas tu felicidad. Te tengo, aún ausente. Voces me sonríen. Ficticias voces corren incansables. Bajo tus faltas vacías de ti, entre el cepillo que aún enreda tu pelo, en el trazo que cuelga de la pared e hiciste para mí, en el suspiro que nos miró congelados; desnudos, sabiendo que jamás pudimos estar tan cerca del cielo; y tan cómodos en aquel infierno.

Cuánto más difícil es el amor, más sencillo cae sobre mí al cogerme de tus dedos. Cuanto más lejos, más te deseo; y a mi lado, te amo.

El ascensor escala perezoso al quinto piso. Lo detiene el final. Desciende y vuelve a ascender. La ebriedad recorre sin miedo el cerebro; engrandece la sonrisa y desata el deseo. Tus ojos inolvidables. Tus dedos imborrables en los enredos de mi cabello. Tus besos un silencio perfecto. Afuera, el mundo espera impaciente mientras pregunta por nuestra ausencia. El ascensor cae, y vuelve a escalar hacia el quinto piso.

La ciudad amanece enorme en aquella ventana; junto a la almohada. La inmensidad del cielo azul no lo rompe una nube. La cama es una orquesta inevitable en las noches de insomnio. El frío seca la piel, y nuestras cobardes miradas, avergonzadas por el desnudo, me embriagan sin una gota de alcohol. “¿Dónde vas? Necesito que regreses para esconderte conmigo bajo las sábanas”.

La noche camina inolvidable en aquella primera habitación. El mar ahoga desde cualquier punto cardinal; y aunque las olas sobre la orilla caen en la lejanía, todo es mar alrededor. Grumetes sin experiencia, navegamos en la quietud de esta isla. Todo es paz al desayunar, en este perfecto amanecer, el relieve desnudo de tu piel bajo las sábanas.

El futuro es una niebla densa. La limpian tus suspiros. El futuro es un camino largo sin letras, ni palabras ni mensaje. Lo escribe el lento paso del tiempo. El futuro me aterra cuando te toco y caigo en el vacío. Sujetos, siempre hay maneras de romper el vértigo. El futuro se impacienta si despierta mañana contigo. Hoy me empuja a sentir que, bajo estas sábanas, aún duermes a mi lado.


2 Comentarios
  1. Siempre consigues despertarme algún sentimiento pasado con tu prosa.

  2. Gracias, Taiku por leerme y emociona saber que despierto sentimientos!!
    Un saludo!!

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