Toño, la garantía
16 de Mayo, 2012 13
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Toño era un joven de unos veinte años de edad.

En estas tierras michoacanas, expresamente en donde vivo, la ciudad de Sahuayo, está muy arraigada la costumbre de salir los fines de semana de paseo a las rancherías cercanas; unos prefieren el Rincón de San Andrés, otros la Barranca del Añil.

A las familias, a los amigos, les gusta irse a comer y disfrutar el ambiente de esos lugares, y según la temporada del año, llenarse el estómago con los frutos ”criollos”.

Toño era muy popular, especialmente entre sus conocidos y amigos.

El calor arrecia en este mes de mayo; sin embargo, no disminuye la afluencia a los lugares descritos, pues está en su punto la temporada de las ciruelas rojas, de los guamúchiles, y, sobretodo, de las frescas y sabrosas pitahayas.

Un sábado, temprano, un nutrido grupo de amigos había tomado el camino del Rincón; casi todos estaban dedicados a la industria del huarache tejido a mano. Se habían puesto de acuerdo para ajuaratarse con comestibles y bebestibles, y contentos caminaron entre el riscal del río rumbo a su destino: una huerta en donde pensaban pasar el día bajo la sombra que proyectaban los enormes ubalanos, camichines, mangos y huamúchiles.

El día soleado, el aire puro, el arrullo de las aguas serpenteantes propiciaron un paseo encantador donde disfrutaron todos por igual, y ya por la tarde se dispusieron a regresar a la ciudad para que la noche no los sorprendiera en el camino.

A la misma hora, más o menos, regresaba de Sahuayo a la Barranca del Añil Celedonio Buenavista, después de pasar el día por las calles ofreciendo sus pitahayas de las que sólo había logrado vender la mitad.

Montado en su caballo, se balanceaba al ritmo de su paso.

Malhumorado, pensaba qué hacer con la fruta que le había sobrado, ya que al otro día menos se la iban a comprar; estaba sumido en esos deprimentes pensamientos, cuando se dio cuenta de que por e otro lado del camino regresaba un aguerrido grupo de muchachos.

Unos se habían adelantado a sus compañeros; entre los retrasados, muy contento caminaba Toño, la Garantía.

Allá, a lo lejos, vio cómo sus amigos rodeaban a un señor montado en su caballo, que les repartía pitahayas afanosamente.

Es que Celedonio se vio rodeado por los muchachos que le pedían que les vendiera la fruta, pero como no tenían dinero para pagarla, la solicitaban fiada, que, al fin y al cabo se la pagarán el lunes, cuando regresara a Sahuayo.

Desconfiado, pensaba el ranchero:

-Si se las fío, arriesgo mi dinero; si no, perderé la fruta.

Y por todos lados le iba mal, así que decidió jugar su suerte, y les dijo:

-Está bien, se las fío; pero quiero que alguno sea responsable, que me garantice que me la va a pagar.

Entonces, señalando hacia donde venía Toño, le dijo uno de ellos: ése que viene atrás es nuestra garantía. Si no lo cree, pregúntele usted mismo.

Celedonio le gritó a Toño:

-¡Ey, amigo! ¿Usted es la garantía?

Y el aludido contestó que sí, también a gritos.

Muy ajeno a lo que había ocurrido el sábado anterior, se encontraba nuestro personaje en casa, preparándose para empezar a trabajar, cuando tocaron a la puerta. Era don Celedonio, que le dijo, al verlo:

-Vengo a que me pagues las pitahayas.

Sorprendido, le contestó nuestro amigo:

-¿Cuáles pitahayas?

-¿Ya se le olvidó que el sábado fue usted mi garantía?

Toño recordó la pregunta-grito del jinete del sábado, y no tuvo más remedio que hacer de tripas corazón y cubrir el adeudo que había contraído de forma tan inusitada.

13 Comentarios
  1. Amigo Volivar, has vuelta a hacer de las tuyas. Muy buen relato y muy ilustrativo de las costumbres de Michoacan. Felicitaciones y mi voto.

  2. Un gran saludo desde Buenos Aires y mi voto.

  3. Muy divertido el relato. Me gusta conocer cosas de otros lugares. Un saludo y voto ^^

  4. Me encanta el lenguaje que utilizas, es muy rico, aunque he de reconocer que hay términos que no entiendo… Un beso

  5. Saludos. De vuelta, aprovechando un momento para leerte..felicidades.

  6. Revelaciónvital: te agradezco tu comentario, tan entusiasta.
    Saludos
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  7. Angeles del Castilo Aguas. Disculpa que hasta ahora, demasiado tarde, te agradezca tu amable comentario; pero, los ajetreos de la cotidianidad no lo dejan a uno en paz, disfrutando con los amigos de Falsaria.
    Un saludo
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  8. Zusions: revisando mi narrativa, como un ejercicio de nostalgia, me encontré con estos comentarios y el tuyo me parece muy importante, por venir de donde viene: de una pluma maestra en este arte literario.
    Saludos
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México

  9. Nanky: amigo del alma, cuánto tiempo sin saber de ti; yo, aquí, en mis tareas terriblemente absorventes; si no me eliminan el comentario, te diré que al parecer ya no estaré en esta red, pues algún malintencionado compañero se puso a puntearme mi narrativa, ilegalmente, lo que ha ocasionado que esté en un hilo tan delgado que en cualquier momento puede roperse. Me pueden expulsar de esta red que tantas satisfacciones produce en los escritores y lectores.
    Se te extraña, Nanky… tus bien estruxturas narraciones ¿cuándo las leeremos nuevamente? No se puede echar al olvido esas cualidades que posees, amigo.
    Animo, la vida es linda, y lindas las compañeras escritoras, los amigos de la red.
    Volivar, que te extraña

  10. Vimon: una disculpa enorme; ¿hasta ahora agradecerte tu amable comentario? No tengo perdón. Sin embargo, a mi favor está la tremenda tarea cotidiana que debo realizar… además de estar al frente de un periódico, en donde tengo que corregir y redactar reportajes, columnas, de noticias, opiniones, ahora doy clases de pintura al oleo en diversos municipios cercanos a Sahuayo.
    Pero, a lo nuestro: sí, es tarde para agradecerte, pero sería peor si no lo hiciera, y más ahora cuando peligra mi permanencia en esta hermosa red, ya que un maladado compañero (seguramente) me ha dañado de la forma más vil, a puntear mi narrativa, por lo que estoy en peligro de salir de esto que tanto me gusta y que me divierte (¡Cómo nos ha hecho reír la linda españolita esa que dice que se llama Territorio sin dueño! ¿Recuerdas): dice que ya la tenemos hasta el gorro con nuestra ironía, que tú empezaste ¿recuerdas?… yo sólo te seguí la corriente en esto que se armó con la preciosa y guapa mujer de la que te cuento. Y todo por escribir tan lindo, con tanta gracia.
    Volivar

    • Amigo Volivar, yo respeto mucho tu desicion de abandonar esta Red si ese es tu deseo. Lo que no entiendo bien son las razones. Aparentemente alguien te acusa de ponerte tu mismo los “me gusta”. Sin embargo, hasta donde se, eso no es tecnicamente posible. Todos podemos votar cualquier entrada una vez PERO SOLO UNA VEZ y tu tienes cuando menos siete entredas con mas de 50 votos. No es posible ponerse tantos votos uno mismo, a menos que seas un hacker o algo asi. Yo pienso que tus votos te los has ganado a pulso porque eres buen escritor y ademas una persona agradable que solo tiene elogios y buenos consejos para los demas. Yo te pediria que cambies tu desicion porque me daria mucha pena tener que prescindir de tus escritos, tus comentarios y tus bromas, Pero, decidas lo que decidas, estoy contigo. Un abrazo fraternal.

  11. Me encanta tu manera de describir los paisajes y todos los nombres de los frutos, árboles y lugares de por allá :) Muchas gracias Volivar

    Besos, NoëlleC

  12. NoëlleC: lo mismo me ocurre; admiro los localismos de tu patria. y es admirable, pues la lengua española se enriquece, lo que es motivo de orgullo.
    Gracias, por tu tiempo al leerme.
    Volivar

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