El niño intenta dormir. Mañana es día de fiesta, es su cumpleaños número nueve, debe aguardar para picar la torta y abrir los regalos, la ansiedad hace que su corazón lata aceleradamente. En su cuarto, con la puerta entreabierta divisa el cuarto de enfrente, la puerta como siempre permanece cerrada con llaves. Mientras tanto, los padres conversan en su habitación sobre temas cotidianos, hablan de lo que han vivido durante el día, sobre los problemas económicos del país y el cumpleaños de su pequeño hijo.
El reloj marca la once menos cuarto, la noche es joven aún para dormir, el día se ha pasado tan rápido para ellos, que no han tenido tiempo para charlar con su pequeño hijo; apenas el tiempo necesario para un beso de buenas noches y para cobijarlo con una manta confortable.
El niño sigue en su cuarto sin poder dormir, una brisa golpea con fuerza las ventanas, que batiendo sus alas, chocan contra las paredes, produciendo un ruido molesto que hace imposible el sueño del pequeño. A través de la puerta semi abierta, se desliza un haz de luz que proviene del cuarto de sus padres, las sombras que se proyectan de los arboles que dan a su ventana, dibujan extrañas siluetas en el techo de la habitación, el batir de las hojas de las ventanas llenan de temor al niño.
Es la combinación de toda esta atmósfera tan extraña, que le hace sentir las mismas sensaciones noche tras noche. El pequeño empieza a ser vencido por el sueño; pero sin dominarlo totalmente, el haz de luz que llegaba del cuarto de sus padres se extingue por completo; para dejar su habitación solo con la compañía de las sombras dibujadas en su techo, y por el chirrear de la ventanas, que como especie de lamento, se quejan de la acción del viento. Sigue sin dormir a pesar del sueño que quiere vencerlo, una luz para él desconocida se proyecta desde el cuarto de enfrente, el cuarto de la habitación que siempre permanece cerrada, el cuarto misterioso. Un murmullo de voces se escucha y parecen provenir de la habitación cerrada, su cuerpo empieza a tiritar con el frio que se cuela por la ventana, su cuerpo está cubierto por gotas de sudor que le cubren de pies a cabeza, su cuerpo se entumece poco a poco.
Amanece, los padres del niño buscan en el armario los juguetes y la ropa que han de regalarle por su cumpleaños, con amor, hacen una dedicatoria a la tarjeta que han comprado para ese momento tan especial. Discuten sobre quién es el que le va a entregar el regalo, después de una corta discusión llegan a un acuerdo y deciden que irán juntos los dos.
Adentro, en el cuarto cerrado con llaves, yace sobre una cama un niño que no podrá disfrutar de los regalos, ni comer de la torta del cumpleaños número nueve de su hermano.



Este cuento conduce el lector a diferentes sentimientos primero la curiosidad, después una cierta dosis de inquietud y por fin el desamparo por el destino del niño. Al final quedamos con la interrogativa sobre lo qué pasó y un deseo de leer más. Saludos desde Brasília.
Hegpz: he sabido que algunos padres de familia se avergüenzan de algún hijo con problemas de salud, de esas congénitas, incurables, y que los encierran en un cuarto.
Tú, en este bello cuento, nos haces pensar en ese error: ¿por qué las distinciones en las famlias? los hijos, sean como sean, estén como estén de salud, de apariencia física, son seres humanos, que trajimos al mundo, sin su consentimiento.
Bueno tu cuento, muy sensible…
Y aprovechando que mañana es el día del amor y de la amistad, te deseo lo mejor en todo. Aquí, en México, no se trabaja, porque la gente aprovecha cualquier celebración, o costumbre popular para dejar a un lado las actividades productivas.
Espero que en tu país no ocurra esto, que allí la gente trabaje, con fiestas populares y sin ellas.
(A propósito: ¿Cuál es tu país?)
-Qué te importa -podrás decirme, con franqueza… ya que en esta red se tratan temas literarios, nada más.
Atentamente
Volivar Martínez (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
Muy buen relato, con un final estremecedor. Gracias por compartir.
Excelente relato. El final es rotundo y sin concesiones. Me ha gustado, sobre todo, la construcción de un ambiente tenso, y la manera eficaz en la que se describe la vivencia nerviosa del niño.
Muchas gracias!
Atte
Ademir