Toca sin venda en los ojos. O palpa. Juegos de niños para adultos. Adultos vestidos de niños. Así empezó todo. Un día chilló el aburrimiento y sobresalté en la rutina. Diversión sin movimiento. Lo mismo. Tú otra vez. Sin previo aviso, por la espalda, con tus largas manos. Disfrazado, con la misma barba. Idénticos ojos. Preciosos. Ideas a la pata coja, con prisa. Nuevo intento. Sin mimo. Siempre desabotonar rompiendo, corriendo, sin mirar. Él duerme. Escondite inglés en esta oscuridad, donde siempre ganas. Adivinanzas que saben a restos de tus labios. Ya no los deseo. Recuerdos rotos sin tu rostro. El fondo del armario nunca tuvo un beso, y al final repetir el mismo juego. Cierra la puerta por fuera. Recoge las maletas. Tú ya no juegas. Corre, corre que te pillo en el mismo bar donde siempre pusimos tragos largos, un silencio y la luz del sol. Deseo contar las palabras que dijiste y desordenarlas una y otra vez hasta encontrarle un sentido. Deseo decidir si el latido ajeno que esconde mi piel debe crecer un día más. Deseo un vestido de princesa, una cara pintada; una ‘tximeleta’ de verano, un mordisco al bocadillo y vuelta al juego mientras mamá vigila. Deseo desaparecer y ser la niña que nunca te conoció. Detente. No lo haces. Fue en el instante que todo late y nada piensa. No lo haces. Aprietas, escupes, muerdes, y todo en mí se rompe. Todo en mi es distinto. Todo en ti es miedo. Desapareces. Huyes. Fin del juego. Te pierdo. Yo gano. Y en la soledad el dolor pone gesto eterno, y al final, nace el brillo de tus ojos en su perfecta miniatura. Y al año, exacto, ya no hay lágrimas. Tampoco insomnio. Hay sonrisas, risas, un chiste y nuevos recuerdos; otra vez dos. Pero de pronto, un timbre. El regalo llega sin tarta. Faltan velas. Hay que enseñarle a soplar. Mengua mi sonrisa, que la borraste con tus ojos, preciosos, sobre el felpudo que compraste. Tú barba. Y tú. Tu aroma. Y tú. El juego, el tuyo. El retorno. Tus mismas reglas, mismos jugadores. No quiero. Intentas, y ruegas. Demasiadas palabras que no encajan. Muchas piezas. Al colocarlas ni una sola imagen. Continúa el sinsentido. Te fuiste. Perdiste. Sin venda, te veo y ya no hay tacto entre nosotros. Adiós. Fin del juego.
CxF



me encantaaaa
Gracias, Elena!!
Qué alegría volver a leerte por aquí!!
genial tu cuento. no pares!!!!!!
Ahora me es más difícil parar que seguir! Seguiremos escribiendo!
Gracias Silvia por leer por aquí!
Un saludo!
¡Genial, como siempre!