Un ángel llamado Pilar
26 de Julio, 2012 8
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Dedicado a mi compañera y amiga Pilar Rabasa

 

 

Érase una vez un ángel que decidió encarnarse en el planeta Tierra para transmutar la oscuridad en radiante luz. Tomó forma humana, nació bajo el signo de Piscis y eligió ser mujer; de nombre, Pilar.

Dotada de personalidad, imaginativa e intuitiva, combinaba a la perfección lo terrenal y lo espiritual; sensitiva, le fascinaba lo miserioso; positiva y vital, sabía sacarle provecho a todas las situaciones; sensible por naturaleza, se entregaba con pasión a todos sus quehaceres; altruista y generosa, anteponía los intereses ajenos a los propios; divertida e ingeniosa, gustaba disfrazarse en las fiestas del carnaval, deleitar a los suyos y elaborar exquisitos manjares. Además, poseía el encomiable don de ponerle música a las palabras, creando hermosas poesías.

Puso todo su saber y entender a contribución del prójimo, escogiendo para tal fin el Servicio de Rayos Centrales del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Allí ha demostrado discreción, saber estar y elegancia en el quehacer.

Cierto día observó que iba perdiendo agudeza visual. Triste y abatida por la desolación, daba rienda suelta a sus emociones, liberando el contenido llanto.

De pronto, escuchó una dulce voz.

- ¿Está lloviendo? ¿Acaso, hay goteras en el hogar?

- ¡Oh, no!, son lágrimas de Pilar.

Acercó las diminutas gotas de llanto hasta sus delicados labios. Las paladeó, una y otra vez, en busca de su origen.

- Son lágrimas de dolor. ¿Qué te ocurre?

Pilar enjugó el llanto, buscando de donde provenían las palabras. Divisó una diminuta hada, de aspecto dulce, que la miraba fijamente. El batir de sus alas, de color azul, embriagaba el ambiente con exquisito aroma de jazmín y sándalo.

- ¿Quién eres? - preguntó Pilar.

- Soy el hada encargada de guiarte en tu peregrinar por la vida.

- ¿Un hada?- preguntó, sorprendida.

- Me consta que conoces mi existencia - replicó la ninfa -. Hasta ahora no habíamos hablado personalmente; pero, desde siempre, hemos coincidido en sueños. Tú tienes especial habilidad para conectar con seres mágicos.

Pilar sonrió, asintiendo a las palabras de la ninfa, la cual preguntó:

- Ahora, que me he presentado formalmente, cuéntame el porqué de tu sufrimiento.

- Estoy perdiendo la visión - con tristeza y resignación a la vez.

- Es cierto lo que dices, pero eso no debe de ser problema para ti.

- ¿Cómo no va a ser problema? - interrogó, casi indignada -. La vista es uno de los dones más importantes que posee el ser humano.

Sin perder la dulzura del semblante, el hada prosiguió hablando:

- Has perdido la visión en gran parte, mas no debes alarmarte. La luz de tus ojos no desaparecerá por completo. Nada ocurre por casualidad, sino que todo obedece a una causalidad. En ocasiones, hay que perder para poder ganar. Me explico - prosiguió el hada, ante la expresión estupefacta de Pilar -: En la misma proporción que la visión de tus pupilas físicas aminore, acrecentará la percepción de los ojos que posee el corazón. Verás con menos nitidez las arrugas, las canas y todas las peculiaridades que los humanos denomináis defectos. En cambio, percibirás los verdaderos atributos del alma de las personas que te rodean.

El hada, que sostenía en las cuencas de sus manos, a modo de mágica copa, las lágrimas vertidas de los ojos de Pilar, continuó revelando:

- Querida Pilar, sufres porque has olvidado quién eres en realidad: un ángel.

- Un ángel - preguntó, sorprendida -. Acaso tengo alas, comentó, en tono de broma.

- Claro que las posees. ¿Recuerdas esas molestias, que en ocasiones sientes en ambos lados de la parte superior de la espalda?

- Pensé que era reuma - respondió, a la par que esbozaba una sonrisa.

- Al encarnarte, las abandonaste; pero siguen ahí, dispuestas a renacer.

El hada ofreció a Pilar, el llanto previamente derramado.

- Acerca las lágrimas a tu pecho, y enjuga con ellas tu corazón.

Pilar cerró los ojos, visualizando el mágico ritual. Sorprendida, comprobó cómo el triste llanto, al contacto con su corazón, fue transformado en lágrimas de emoción.

- Ahora, abre tus ojos - ordenó - ¿Qué ves?

- ¡Están todos aquí! - exclamó.

- ¿A quienes te refieres? - interrogó el hada.

- A mis compañeras de Rayos: Marián Muñoz, Fe, Tony, Marián Merino, Gema, Maria Luz, Manoli, Marian Madrazo, José Ramón, Isabel, Esperanza, Cruz Moreno, María José, Mari Cruz, Sara, María Jesús, Julio, María Eugenia, María Luisa, Consuelo, Sari, Marián Bustamante y… la “1514”. Perdón - exclamó de inmediato, colocando la mano derecha sobre sus labios -, quiero decir Mari Mar.

- ¿Por qué denominas a tu compañera “la 1514”? - preguntó el hada, intrigada.

- No seas curiosa - respondió Pilar -. Es una divertida anécdota, que te contaré otro día.

Pilar prosiguió hablando:

- También están todos los demás: los de la bata blanca y el pijama azul; pero son tantos, que no voy a enumerarlos. ¡Qué bellos son! - exclamó, sorprendida por la mágica visión -. Cada uno brilla con luz diferente, pero todos son igualmente hermosos.

- En verdad son sublimes, pero ellos no lo saben - afirmó la bella ninfa -. Se entretienen en banalidades, observando en sus semejantes lo que la vista humana les permite ver y obviando la grandeza de su verdadero ser. Cada uno está viviendo su sueño, e irán despertando en el momento adecuado.

Pilar sintió que su pecho se expandía, apreciando una dicha y gratitud desconocida por ella hasta entonces.

El hada prosiguió:

- Pilar, ha llegado el momento de ponerte a trabajar.

- ¿A trabajar? - preguntó, sorprendida -. Tú, que pareces saberlo todo, ¿aún no te has enterado de que me han jubilado?

- Has sido liberada del trabajo mundano que venías realizando. Ahora que tus ojos se han abierto a la verdadera realidad, comienza tu auténtico cometido. ¿Ves toda esa gente? - preguntó el hada señalando una larguísima fila de personas que, ansiosa, esperaba su turno para ser atendida -. Esa multitud vienen buscando una cita contigo.

- ¿Conmigo? ¡Hay!, me doy un tiro de mermelada! - divertida.

Ambas rieron con complicidad. El hada prosiguió hablando:

- Con cada sonrisa, abrazo y beso que des potenciarás la llama de amor que habita en sus corazones; ellos, a su vez, harán lo mismo con los que encuentren en su camino. De ese modo el planeta Tierra será sanado y protegido por la mágica luz del amor incondicional.

Un nuevo destello de luz asomó a las pupilas de Pilar. Sentíase dichosa al comprender su privilegio: a pesar de su dolor, podía percibir el mundo en una doble dimensión: la que poseía el resto de los seres humanos, más la que gozan los limpios de corazón.

*

 

8 Comentarios
  1. Mi voto, me ha gustado, sobretodo el ppio.

  2. Estimada Cenicienta.
    Bellisima fábula.
    Siempre la realidad narrada en forma de cuento, con mucha creatividad y fantasía, para finalizar la misma con un hermoso mensaje.
    Besos, abrazos, votos.

  3. Muchas gracias, Richard; ¿ existe un cuento mejor que la propia realidad ? Cada uno escribimos el cuento de nuestra vida; pongamos muchos capítulos de amor.
    Un beso.

  4. Ceniciena literaria: obra gran obra, amiga. esa Pilar debe de estar muy feliz porque tú, la gran escritora, le ha dedicado uno de sus mejores cuentos.
    Porque es un cuanto maravilloso. Si pudiéramos hacer lo que el Hada le ordenó a Pilar, de darles una sonrisa a nuestros semejantes, como dices, todo sería tan bonito, sin pleitos, sin envidias, ah, y sin balas disparadas con odio.
    Un saludo a Pilar. ¿ Fueron compañeras de empleo en un hospital? Seguramente, y grandes amigas, estoy seguro.
    Un saludo cariñoso.
    Mi voto
    Volivar

    • Querido amigo, Volivar, me siento muy feliz al leer tu opinión sobre mis cuentos; en efecto, Pilar ha sido, hasta el momento de su jubilacióin, compañera de faena; ambas trabajamos como auxiliares administrativas en Valdecilla, hospital de Santander.
      Mi jefa, me pidió que hiciera algo especial en una comida-despedida para ella. Asi surgió el cuento; no se me ocurrió hacer un homenaje mejor para ella, que dedicarla uno de mis cuentos. Tanto ella, como el resto de mis compañeras, se emocionaron mucho.
      Pilar es un verdadero ángel, con el que he tenido la suerte de compartir largas jornadas laborales; gran ser humano, siempre tiene una sonrisa en los labios.
      El cuento es un reflejo de la belleza y cualidades de su persona.
      La saludaré de tu parte.
      Muchas gracias, de nuevo, querido amigo.
      Un fuerte abrazo

  5. No tengo el placer de conocer a Pilar, pero la supongo orgullosa de tu amistad y del hermoso cuento que le has dedicado. Ambas regaláis sonrisas a la vida. Gracias.

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