Un cuento para tardes lluviosas de domingo: historia de una ingenua que no sabía que era un genio
17 de Junio, 2012 7
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Creció entre zarzales, se hizo mujer aun siendo niña y madre cuando sólo quería jugar con muñecas. Inventó un mundo de letras escasas, fue haciéndose mayor y las letras aun más, hasta sobrepasarla y tener vida propia. Las vocales corrían por la cocina al son de las consonantes y de pronto, aterrorizadas por el llanto de un bebé formaban frases. Ante un portazo, las frases se hacían párrafos y los párrafos sin poder aguantar más se unían formando páginas y páginas y más páginas. A través de sus lágrimas, nacían frases enteras, eran sus mejores amigas y sonreía pensando en ellas. Un día se quedó sola, todos los habitantes de aquella casa desaparecieron. Murieron, se fueron o la olvidaron. Ella seguía sonriendo pícara, lo sabía, era mentira. Ahora era libre, podía escribir ese mundo irreal sobre el cual basó su vida, coger de las manos a sus frases y jugar a unirlas, danzar con ellas hasta lograr los párrafos y en pleno frenesí inundar hojas tras hojas y otra hoja, invadiéndolas de tinta. Ese mundo irreal, su mejor compañero durante años. Tanto fue así que tomó la decisión de hacerlo propio y renegar del que la rodeaba, jamás logró el real, gracias a su mundo de imaginación y letras, hacer batirse en retirada a su sonrisa ni en los más tenebrosos momentos.
Pasó días escribiendo, tranquila, alegre, sin echar nada de menos, adorando al silencio, a las formas e imágenes infundadas por su imaginación, sin horarios o reproches. Sus escritos fueron creciendo al compás de su pelo, al que ahora podía mimar, nadie la llamaba o le recordaba esto o aquello. Un día recibió una visita y se pintó los labios para ella, la visita vio asombrada cuanto escribía aquella mujer y aunque no lo entendía todo le sonaba maravilloso. Pensó que era su deber compartirlo con la Asociación de Amas de Casa. Ella leyó su escrito para aquella asociación, después le pidieron otro para un periódico, y otro más. Sonriente los daba sin pedir nada, mientras todos se asombraban de aquel talento nacido de pronto; callada, ella sonreía, era todo lo acumulado a lo largo de su vida, no era algo reciente, era muy antiguo, estuvo elaborándose en su cabeza. Allí dentro se escribió, luego sólo lo pasó a sencillas letras. Siguió contando su mundo y le propusieron hacer un libro, resulto ser literatura fantásticas lo suyo, ella pensó:”¿Fantástica? Sí, fantástica para el espíritu, jajaj”
Con lo que le dio su libro alcanzó algunas cosas materiales, a este libro le siguió otro y otro, ya era persona, ya era algo, alguien, la llamaban, ante su asombro, escritora. Pero eso realmente no tenía importancia, porque ya era persona, había empezado a existir y bailaba al compás de sus letras el val de los recién nacidos.
P.D.-Para aquellos/as que crean en este cuento, recordar que el ángel de la guarda de los ingenuos trabaja poco. Nunca piensen en llegar sin un esfuerzo, los hados de la creación se cotizan a la alza y el mercado está a la baja y que nada ni nadie merece que perdamos nuestra identidad como personas. THE END
Nuria González (Dama Del Sur)(Derechos reservados)
7 Comentarios
  1. Un cuento que solo tiene una parte de cuento;)

  2. Dama del sur: un cuento muy bonito. Te felicito. y te envío mi voto. Tienes cualidades para esto, buen manejo de los recursos literarios, y excelente ortografía.
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  3. Me hacen feliz tus palabras, mil gracia de parte de una Contadora de Historias.

  4. Me siento cercano a esa forma de escribir, me gusta.

  5. Hola Dama del Sur.
    Encuentro mucha belleza y poesía en el relato.
    Magnífico.
    Muchas gracias

  6. Es una de las composiciones más líricas que he escrito, gracias Richrd. :)

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