Un personaje enfadado
23 de Octubre, 2012 12
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El escritor de novela negra Evaristo Terrado publicó en los años treinta una novela que tenía como protagonista a John Black, un carismático detective que convirtió en señas de identidad su atuendo siempre negro, guantes y gorro de lana incluidos, su complexión corpulenta y sus gafas de sol puestas de día y de noche. Efectivo e infalible, sus aventuras incluían notas de humor provocadas por sus imperdonables despistes y las consiguientes acciones necesarias que llevaba a cabo para que sus errores pasaran siempre desapercibidos. La novela tuvo enorme éxito y Terrado escribió una segunda parte tiempo después. Al cabo de dos décadas y diez novelas publicadas, John Black “Blackie” ya formaba parte de la cultura del país.
Una noche, Evaristo Terrado se sentó a escribir. Le faltaba un capítulo para terminar su undécima novela acerca de John Black. Algo ocurrió entonces: Terrado se sintió cansado, le faltaron las fuerzas, sintió que ya era tiempo de darse un descanso e hizo realidad una idea a la que llevaba cierto tiempo dando vueltas: en el último capítulo de su nueva novela, una vez que John Black hubiera descubierto a los culpables, uno de los criminales sacaba su revólver y disparaba a su rehén; pero Black se interponía entre víctima y verdugo, liquidando a este de un disparo pero cayendo también mortalmente herido. Una muerte heroica para un detective ejemplar. Terrado no pudo reprimir una lágrima de tristeza debida a la despedida de su compañero imaginario pero no cambió su manuscrito. Guardó los folios en el cajón de su escritorio, apagó la lámpara y se fue a dormir.
Un fuerte estruendo despertó a Evaristo Terrado aquella noche: alguien había forzado la puerta de su domicilio; después caminaba por el pasillo con paso apresurado, llegaba a su dormitorio, abría la puerta de un manotazo y gritaba: “¿Te crees muy listo, verdad?”. El intruso, en la oscuridad, avanzaba hacia Terrado y lo sacaba de su cama con violencia; lo arrastraba hasta su escritorio y lo empujaba hacia su silla. “¡Enséñame lo que has escrito!” dijo el bestia mientras encendía la lámpara. En ese momento Evaristo Terrado pudo ver a su interlocutor: era un hombre corpulento, vestido de negro riguroso, con guantes, gorro de lana y gafas de sol. “¡Que me enseñes lo que has escrito!” –volvió a gritar. Terrado abría su cajón y tendía el manuscrito al intruso. Este lo examinaba, cogía el último capítulo y lo rompía en pedazos gritando: “Te querías deshacer de mí, ¿verdad?”. Acto seguido le propinaba un fuerte puñetazo en la cara y abandonaba la casa.
Dos meses después, Evaristo Terrado y su editor presentaban ante la prensa la nueva novela de aventuras de John Black. La nueva entrega incluía más aventuras, más humor y un final brillante. El autor adelantó que ya estaba pensando en la siguiente novela. Todos los asistentes aplaudieron al novelista; ninguno reparó en la cicatriz de su barbilla.

12 Comentarios
  1. Uis, uis, hay que tener cuidado con los personales que creamos que luego pasa lo que pasa. Muy ingenioso, Antonio. Saludos..

  2. Muchas gracias mariav, espero que no te pase nada malo con tus personajes! :-)

  3. Cuidadoooo! Anda suelto! Muy explísito, pero nunca demasiado, mi voto. A pr más historias negras amigo!

    • No tengo mucha imaginación para historias negras pero pediré a John Black que me cuente alguna :-) Muchas gracias Pernardo.

  4. Me encantó, Antonio. Un cuento dentro de otro cuento… fantástico!! Te felicito. Mi voto

  5. Antoniosib: caramba,amigo, con estos personajes que los escritores meten como protagonistas de sus narraciones.
    Mucho ingenio para escribir esta narración. Mi felicitación.
    Y mi voto, por supuesto.
    Volivar

  6. Como siempre, estupendo. Me ha encantado. Un beso y mi voto, claro.

  7. Muy buen relato; tanto tiempo dando vida a un personaje, que acaba siendo real.
    Mi voto y un fuerte abrazo.

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