Anoche volví tarde a pesar del aburrimiento, de pisar líquidos viscosos que antes fueron refrescantes, de que la multitud pringosa abarrotara la Gran vía, de los policías que estaban al acecho de la muchedumbre con una copa de plástico en la mano. Mis amigos y yo nos miramos sin saber que decir, la conversación estaba agotada por el cansancio mutuo o era al revés, daba igual. Mis bostezos se empezaron a contagiar a los desconocidos que nos rodeaban. Fue como la campanada de medianoche, todos nos estábamos convirtiendo en calabazas bajo el disfraz de jóvenes que se divierten un sábado por la noche. El aire azotó mi autoestima, un latigazo helado como un cubito de hielo resbaló por mi espalda. Marta pasó por mi lado, pero ni me vio. ¿Dos años habían quedado en eso o me habían vuelto invisible? No quise pensar en ella, pero el recuerdo del lunar en su pubis volvió a mi entre la densa neblina que lo encerraba todo. La nostalgia se fue apoderando de mi. Transité entre zapatos pegados al pavimento, mis pies tropezaron con los vasos que rugían con un crarrr ensordecedor al romperse contra el suelo, salté con desgana un charco amarillento, al pasar entre un grupo de chicas, las hebras de una melena negra me rasparon la cara. Me volví, pero no era ella, aunque mi nariz rememoró su olor, aquel sucedáneo de azahar. Traspasado el cordón del enjambre humano, crucé el Paseo del Prado regado con la rabia contenida de los operarios municipales, el tráfico apenas se había restablecido, los autobuses iban repletos de noctámbulos borrachos con cubatas comprados en las tiendas de chinos. En sus bocas aún respiraban el sabor de los besos hastiados con olor a whisky barato. Añoré la suavidad de su piel que entre las sábanas cobijaran mi desaliento. Sentí en el paladar el amargor de sus besos gastados, lubricados con el alcohol pestilente de la noche, que caerían en el olvido de la resaca de un sábado de botellón en cualquier plaza de la ciudad mugrienta como mi corazón abarrotado de besos olvidados.
Me duele la cabeza, será el vacío familiar de domingo mañanero en el corazón. Anoche tampoco me enamoré. Otra noche de sábado sin amor.



Buenos recuerdos de una joven atrapada por la soledad. Muy bien contado, un abrazo y mi voto
Muchas gracias Paul ,por leerlo y tus comentarios. Un beso. Bea
Que buen relato Beatríz, te haz metido en la piel de quien va contando la historia, donde la soledad es la protagonista.
Un abrazo amiga
Muchas gracias por tus comentarios, Moli. Un beso. Bea
Muy buen relato, Bea. Un abrazo y mi voto.
Gracias Vimon, Besos. Bea
Me ha gustado mucho, Bea. Mi voto.
Muchas gracias,Lu. Un beso. Bea
Muy buena ambientación que ayuda a conocer a la protagonista. Me ha gustado también la fluidez de tu narrativa. Felicidades.
Muchas gracias David por tus palabras, me animan mucho. Un beso. Bea
Bea: tu narración es maravillosa; qué hermoso estilo el tuyo para atraparnos. Te felicito.
Mi voto, por supuesto
Volivar
Muchas gracias Volívar por tus generosas palabras. Besos. Bea
Hola Bea, Madrid es lo que tiene… Si no encuentras allí, siempre podrás viajar y descubrir… Un beso de un conquense, que estudió 5 años en Valencia y ahora para por Riga. Y mi +1, por supuesto. ¡Seguimos en contacto!
Hola bersajunior, eso te puede pasar en cualquier sitio. Siempre es bueno viajar y descubrir gente nueva. Gracias por tu comentario y por leerme. Un beso. Bea
Este relato corto tan bien trenzado y realista resulta sugestivo en toda su extensión, y cerrado hábilmente con ese sentimiento de frustración. Un beso. T.H.Merino
Muchas gracias Merino por tus palabras. Un beso. Bea
Hola, Bea. Buenas reflexiones para un sábado de fiesta. Soledad pese a la “muchedumbre”, frustración por no encontrar ese amor.
Atención a las frases cliché (helado como un cubito de hielo), y la ausencia de alguna tilde. ( “sin saber qué decir,”).
Un besazo.
Hola Julieta, gracias por tus apreciaciones, siempre hay algo que se cuela. Un beso. Bea
Hola Bea.
Es bueno estar de vuelta.
Y es bueno tu relato, intenso.
Muchas sensaciones y sentimientos de manifiesto.
Un beso grande y el voto.
Hola Richard,
Espero que hayas descansado y lo hayas pasado bien en tus vacaciones. Me alegra que esté de vuelta. Muchas gracias por tus palabras. Un beso. Bea
Muy bueno, excelente narración e historia, te doy mi voto
Muchas gracias Rubén por leerlo y votar. Un beso. Bea
Al leerlo me has contagiado el hastío.
Muy bien logrado.
Te felicito!
SALUDOS
Úrsula
Muchas gracias Ursula por tus palabras. Un beso. Bea
La soledad del protagonista baña al lector. Maravillosamente bien narrado. Lo que si te aconsejaría sería agrupar el texto en párrafos y darles separación para que sea más bonito y cómo para el lector a la hora de leerlo. Mi voto, un abrazo
Muchas gracias por tus palabras, me animan mucho. Tendré en cuenta el tema de los párrafos para facilitar la lectura.Me alegro que te haya gustado. Un beso. Bea
Estupenda descripción del hastío y la soledad de un sábado cualquiera en la vida
del protagonista.
Un saludo y mi voto.
Hola halize, muchas gracias por leerlo y votar. Me alegro que te haya gustado. Un beso. Bea