Un suicidio literario
16 de Septiembre, 2011 47
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Es un suicidio literario escribir acerca de Marta. Hay que estar mal de la cabeza para interesarse por su historia, por muy bien contada que esté y por muy moderno que parezca su lenguaje. De hecho, hará usted bien en interrumpir aquí su lectura, casi antes de empezar, porque en este relato, muy probablemente, no encontrará lo que busca.

Marta no vivió la guerra civil. Ni siquiera es una niña de posguerra recurrente y manoseada. No tuvo que emigrar ni ha sufrido represión a causa de sus ideas políticas, salvo en su casa. Nunca ha pasado hambre, ni ha sido maltratada físicamente. Tampoco perdió la virginidad llena de remordimientos, embargada por la culpabilidad, coartada por la intransigencia moral de la dictadura, ni estuvo nunca obsesionada con los penes (ni las vulvas) de sus compañeros de aula.

Marta no ha trabajado en una mina, no creció en un mundo rural y salvaje de personajes tragicómicos, no tiene ni idea de dónde está Macondo y no se acuerda de cómo se vivía con Franco. Marta es una pobre niña urbanita a la que no dejaban ir a jugar al parque, por miedo a que la atropellase un coche al cruzar la calle; a la que no permitían ir a la biblioteca porque ya tenía una enciclopedia en el salón y que hasta los catorce años subió siempre acompañada en el ascensor a su casa, en un décimo piso. Ha crecido viendo la televisión e imaginando vidas mejores para sus muñecos de plástico. De jugar a las maquinitas el alma se le hizo microchip. Internet es su segunda casa. O su primera, según se mire.

No conoce de primera mano el lado más sórdido del mundo, la cara decadente de la civilización. Nunca ha probado las drogas, aparte del tabaco, del alcohol y de la marihuana, pero, ¿y quién no?

Marta nunca ha tenido líos con la policía, ni ha conocido a ninguna puta, aparte de alguna compañera de clase de virtud dudosa y costumbres ligeras. No está familiarizada con los entresijos de las mafias, ni con los mecanismos de la corrupción. No habla cheli, ni pertenece a una minoría social. Ni siquiera es capaz de decir tacos sin pedir después perdón.

Marta tuvo la desgracia kármica de nacer en la transición. Es hija, en este orden, del baby-boom, del fin del régimen, de la Constitución y del pop mediocre e irreverente de los ochenta, cuyo vómito más atroz y prolífico fue la movida madrileña. Marta es uno de esos especímenes tan abundantes en nuestra sociedad que ni tienen suerte, ni voz, ni derecho a quejarse porque, como dicen los que nacieron antes que ella, «tú lo has tenido todo». Marta es el prototipo de la generación del hormigón y del ladrillo, una colectividad aturdida, demócrata y boba (de tan pacífica) a la que el mundo explota y ningunea con constancia recurrente y alevosa. Porque la vida es así: hay gente que se tira un pedo y le dan un premio; y hay gente como Marta.

Marta es (digámoslo sin ambigüedades) insignificante en su nimiedad, una minúscula minucia de menudencia (y perdonen ustedes la aliteración). Su única contribución a la sociedad es ser buena persona, pagar impuestos indirectos y engrosar las listas del paro desde hace casi seis años. ¿Qué puede animar a este escritor a hablar acerca de un ser tan ínfimo, tan alejado de los clichés literarios de moda, tan en las antípodas de la filosofía del alambicamiento y el chirimbolismo retórico?

Por el bien de la carrera literaria de este osado escritor, esperamos que solo se trate de una locura transitoria debida a su natural masoquista, rebelde y amargado, disfrazada de metafísica amateur o, a lo peor, de puro rollismo socio-pedagógico. Porque ningún editor serio creería que la vida mediocre, insulsa, actual y normalizada de Marta es un buen tema para una novela (ni para una canción, ni para un verso, ni siquiera para un chiste). Por eso creemos que este autor no está en sus cabales, ni le importa un pijo su carrera literaria.

De otro modo no se entiende que haya escrito acerca de Marta.

 

47 Comentarios
  1. ¡Bienvenido a Falsaria!

    Gracias por colaborar con un cuento tan original y bien escrito.

    Un saludo,

    El equipo de Falsaria

  2. Qué buen relato!

    Me ha encantado. Me parece que posees un don a fuerza de haberlo trabajado, y por ello, mucho más preciado. Toda una generación enmarcada en tu texto.

  3. Jajajaj muy bueno. No se si Marta pensará lo mismo. Bienvenido!!

  4. Alguien me ha dicho “leete el del Suicidio Literario, que no tiene desperdicio” y yo voy y me lo leo y digo: es de las mejores cosas que he leido últimamente…. Me parece el prologo de algo o el final de todo, equilibrado, perfecto. Perfecto porque YO SOY Marta.
    Maravilloso!

  5. Tambien soy Marta…
    Muy bueno, felicidades….

  6. “De jugar a las maquinitas, el alma se le hizo microchip”. Un buen término. ” Marta es el prototipo de la generación del hormigón y del ladrillo, una colectividad aturdida, demócrata y boba (de tan pacífica) a la que el mundo explota y ningunea con constancia recurrente y alevosa”. Buena sincronización de palabras. De cuento no hay mucho, salvo que se acerca a la intención del escrito, como el autor nos lo hizo saber en su última línea. Para quienes busquen una estructura formal en este escrito, quedarán alelados, porque no la hay. Y tal actitud es intencional. Es atrevido juntar tecnicismos tan próximos en frases vecinas, pero cada mano tiene su escritura. Hay que leerle otro texto. Este cumple con su propósito, para los que sepan leer entre líneas.

    • Gracias por tus palabras. Efectivamente, no es un “cuento”, no tiene la estructura clásica “introducción-nudo-desenlace”. Yo usaría el término “relato breve”, que es más ambiguo y, por tanto, más flexible. Un saludo.

  7. Debería ser de lectura obligatoria en todos los colegios de España, con título: “Historia moderna y contemporanea…”, porque ciertamente lo es. Es un decálogo de esta generación pedida que somos quienes poblamos Sol y no nos creemos nada de nada y estamos hasta lo huevos de todo, quienes queremos dejar de ser “insignificante en su nimiedad, una minúscula minucia de menudencia…·.
    Esto es vitamina….

    • Jajaja, gracias, Bruno. Escribí este relato antes de los acontecimientos de Sol, pero sigue de rabiosa actualidad, por desgracia. Un saludo y gracias por leerme.

  8. Muy bueno me gusto de principio a fin.
    Un abrazo.
    Christian

  9. Brindo por todas las Marta y los Sergio que nos vemos reflejados de algún modo en este cuento. Mis felicitaciones y un saludo.

    Sergio Cossa

  10. Gracias, Christian y Sergio, saludos también para vosotros.

  11. buenisisisimo, genial desarrollo,mmmmmmm, me parece que me gustaría leerte haciendo una columna :D

  12. No soy de la generacion de Marta, pero me siento identificado. Todos somos Marta.

  13. Genial y sensible de cojones. De la sensibleria de la buena, digo.

  14. Ya podían llegarnos materiales de esta guisa a la Editorial. Publicarlos ya sería otra cosa pero, al menos, refrescaría a los pobres correctores y contribuiría a su salud mental. No podéis imaginaros el aberrante material que nos viene. En nuestro pupitre de trabajo se amontonan originales soporíferos que han de ser contrarrestados con la lectura intermitente de nuestras obras de cabecera. En ocasiones, sin embargo, asoman, tímidas, por nuestra web auténicas joyas; no es muy frecuente, la verdad. Se agradece el frescor narrativo de Frago.

    • Gracias, Pluma Roja, por tu comentario y por tus elogiosas palabras. Y creo que has encontrado la piedra de toque del tema: desgraciadamente una cosa es que una obra sea buena y otra cosa es que se publique. Es la pescadilla que se muerde la cola. Si las editoriales deciden no publicar “lo bueno” porque creen que no es “comercial”, al final el nivel, irremediablemente, baja en todos los sentidos. Este sería un debate realmente interesante… :) Seguiré los pasos de tu editorial. Un abrazo y gracias, de nuevo, por tus palabras.

  15. Sí, señor, enhorabuena, fiel retrato de la generación “nimia”. Porque lo de perdida se queda corto. Por cierto, le vi en Culturamas.

    • Gracias, Sara. Y sí, me animé a enviarlo después de ver la buena acogida que tuvo aquí, en Falsaria. Ha sido una alegría doble, jajaja.

  16. Leer este relato ha sido como echarme agua en la cara un día de calor. Me quedo con ganas de conocer qué se esconde detrás de la insignificancia de Marta, sabiendo sin embargo que una historia completa estropearía el relato. Adoro los finales abiertos que dejan espacio a la imaginación del lector…

  17. Simplemente genial. No digo más, los anteriores comentarios lo abarcan casi todo, y lo que no, no pude ser dicho sólo con palabras. ¡Enhorabuena!

  18. He disfrutado de la lectura. Conciso y preñado de imágenes que explotan en la cabeza del lector aún no siendo descritas.
    Un “me gusta” para tu texto, Ricardo y no dejes de publicar, por favor.

  19. Tenía pendiente esta lectura, y sinceramente, ha sido un placer cada letra. Exquisita escritura, crítica y sincera.
    Por cierto, me quedo con esta frase: “Porque la vida es así: hay gente que se tira un pedo y le dan un premio”. ¿Por qué? Aún no lo sé. Así es la vida de hija de puta.
    Un saludo.

  20. ¡Que excelente! De verdad está genial éste relato, me gusta como hace crear una reflexión en el autor donde ve que vivimos una vida lineal( la mayoría), tenemos problemas mínimos pero delante de nuestro pasado tenemos muchas facilidades y así nos quejamos. Otro punto interesante es como en lo cotidiano y cliché se puede encontrar una historia, algo digno de leer. Bien hecho
    De nuevo: ¡Está genial!
    Saludos Yoh.

    • Hacía mucho que no venía por aquí y me encuentro comentarios tan fantásticos como este (que levantan la moral). ¡¡Muchas gracias por tus palabras!! Estoy de acuerdo contigo: el análisis de lo cotidiano da para mucho, pero pasamos por encima de ello de puntillas, como si la vida no fuese digna de la gran literatura… Hay que trabajar el día a día, mimar las pequeñas cosas y esforzarse en buscarles el punto de vista adecuado :) Un saludo.

  21. Me uno a todo lo dicho. Muy bueno

  22. Excelente relato, como dicen las Martas de mi país ” Es RE GROSOOO!!!!

  23. Qué estilo el tuyo T. Ricardo Frago… qué tema… qué buen escritor eres.
    Te felicito.
    Volivar Martínez (Sahuayo, Michoacán, México)

    • Gracias, Volivar. De vez en cuando la pluma se nos muestra generosa y nos regala agradables satisfacciones, como tu amable comentario. Un saludo.

  24. No veo como sea esto un suicidio literario ;D

  25. Muy bueno, una definición clara y concisa de cómo está el mundo y lo que nos toca vivir. Como bien dices: la vida es así.

    Saludos y enhorabuena.

  26. Muy buen cuento, realmente, y bien escrito también, felicidades.
    Alberto

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