Cuento ilustrado por Joan Salvadó
La conocí una noche que tocaba la guitarra en un garito perdido de mi ciudad.Se llamaba Lucía:alta,delgada,rubia,ojos azules,carita dulce…nada de peculiar.Yo era por aquel entonces un tipo grande y moreno con la melena hasta los hombros y tenía unos amigos con los que los sábados hacía un poco de ruído.Ella venía a escucharnos tocar,se sentaba en primera fila con una amiga pelirroja,pero a mi las tias pelirrojas nunca me gustaron nada.Un día las invitamos a tomar unas copas después del concierto y así nos fuimos conociendo.Me gustaba de verdad,era muy tímida cada vez que la miraba se sonrojaba y bajaba la cabeza.La primera vez que intenté besarla me torció la cara,pero eso no hizo más que incentivar mi interés.Me costó bastante trabajo llevármela a la cama pero al final conseguí persuadirla de que viniera conmigo al cuarto dónde vivía,el último piso de un edificio viejo que se caía a cachos.Se resistió a que la desvistiera,yo opté por subirle la falda rapidamente hasta la cintura y lo hicimos allí mismo,al lado de la puerta, contra la pared.Un rato después de que se marchara me di cuenta de que me había enamorado,así de golpe.Al día siguiente la esperé después del concierto pero no vino,ni al otro,ni al otro.Pasó un mes entonces conseguí su número a través de su amiga la pelirroja,la llamé,me dijo donde vivía y al día siguiente fui a buscarla.Durante esa semana la llevé a cenar,al cine,a la playa,todo resultaba estupendo.La única cosa que no entendía era que se negaba totalmente a quitarse el sujetador cada vez que hacíamos el amor.Pensé que se sentiría acomplejada por sus pechos,pero no lograba entender,a mi se me insinuaban fantásticos.Pasaban los meses y seguíamos juntos,ella era alegre,dulce y comprensiva pero seguía sin desabrocharse el sujetador;una vez lo intenté en contra de su voluntad pero me pegó tal bofetón que se me quitaron las ganas.Me obsesioné con el tema y pasé varias noches soñando con sus tetas,pero decidí no insistir.Pero resultó un día en el que ella apoyó su cabeza contra mi hombro y me preguntó si yo sabría guardar un secreto y jurar no contárselo a nadie,juré.Entonces se desabrochó el sujetador y aparecieron ante mi las ansiadas tetas,eran de forma y consistencia perfecta pero tenían una cosa muy particular:sus pezones eran totalmente verdes.Entonces Lucía se levantó y apagó la luz y en medio de la oscuridad vi dos puntitos luminosos acercándose a mi;aquella chica tenía los pezones verde-fosforescente.Comenzó a sollozar y decir entre respingos que todo el mundo creería que era un bicho raro.Yo estaba bastante alucinado la verdad pero le dije que sin embargo a mi me parecían preciosos y además muy simpáticos,aquello pareció tranquilizarla bastante.Yo por mi parte intenté hacer algunas averiguaciones al respecto y me fui hasta la biblioteca donde consulté una montaña de libros de medicina,pero no pude encontrar nada,así que decidí catalogar el hecho como caso curioso de la ciencia y cuando comprobé que no me producían ninguna alergia decidí no pensar más en el asunto.Ella también pareció superar su trauma y hasta creo que comenzó a sentirse orgullosa de su particularidad porque no dejaba de jugar con ellos en la oscuridad y a mi me fastidiaba un poco porque me desvelaba.Sin embargo nuestro romance no duró demasiado,al año de conocerla,ella me dijo que me dejaba.Abollé una puerta y estuve una semana con una mano vendada pero conseguí olvidarla.Un tiempo después encontré una foto suya en una revista,estaba desnuda,y hablaban del curioso caso de sus pezones fosforitos.Encontré más reportajes de ella en más revistas,había conseguido volcar a toda la comunidad científica.Después me enteré de que se casó con un biologo molecular.La imaginé tumbada en una mesa gris de disecciones y a su marido explorándola con mil microscopios diferentes,tomándole muestras y muestras de sangre.Al fin y al cabo,pensé,aquella no era mujer para un músico.



Me gusta el cuento. Si lo leo hace dos años te hubiera propuesto un relato “a dos manos” sobre las obsesiones “verdes” debe ser influjo de las energías renovables. Me encanta cierta sincronía temática. Si quieres te paso por facebook/privado mi relato breve.
Brindo de nuevo por ti, Violeta, voy a pillar una tajada de espanto.
Me encantan las obsesiones verdes de ladislao tze,las he disfrutado como una enana.Muchas gracias por compartir con nosotros tu literatura.
este lo rescaté de hace dos años…el verde es poderoso…envíamelo por favor!
chin chin
Violeta Veleta: es un gusto leer algo bien escrito, con bonito estilo… mira que hacer un cuento tan hermoso de unas tetas, eso,amiga, es de buenos escritores.
Felicidades.
Atentamente Volivar Martínez, de acá, del otro lado del Atlántico, Sahuayo, Michoacán,México
Estimado Amigo, es cuento lo siento escaso, es como si se constituye de palabras muy simples y comunes, un poco machista aunque intento no se machista ni feminista, creo que incentiva la lectura a mostrarte así. Por otra lado la secuencia de la historia es buena, se siente que se cuenta pero parece una historia vivida. No me gustó mucho.
Curioso el tema de las tetas fosforescentes!!
Me has arrancado una buena sonrisa!
Me ha gustado mucho!
Saludos
muchísimas gracias a todos por todos los comentarios.En respuesta a Natalia el cuento no pretende ser machista en absoluto,está escrito simplemente como un juego,no hay ninguna doble lectura.El protagonista podría haber sido perfectamente un hombre,el sexo es absolutamente indiferente.
Divertido, curioso, simpático y, sobre todo, muy bien escrito.
Jajajaja,…¡Qué divertido y qué original, Violeta! Me gusta mucho el punto de vista del narrador, la manera en la que cuenta la historia de su chica.
Solo una observación respecto a los signos de puntuación. Pon un espacio detrás de cada coma y cada punto.
¡Buen relato!
muchas gracias Julieta , y gracias por tu consejo ortográfico, se me da fatal puntuar , lo tengo en cuenta.