Marie Paradis nació en Chamouny en 1778. Tuvo una infancia y juventud bastante aburridas en su comarca. Cuando cumplió los treinta años trabajaba en un albergue de su pueblo y seguía soltera. Su madre resolvió visitar a cierta anciana con fama de hechicera que vivía por los alrededores y pedirle consejo para que su hija encontrara marido. La anciana atendió la petición entregando su gato a Marie y diciéndole que el hombre que consiguiera ganarse la confianza del felino sería el hombre elegido. Desde entonces el gato vivió en el albergue y observó con atención a todos los viajeros que pasaban por allí, pero ninguno de ellos conseguía ganarse su afecto. En varias ocasiones algún huésped se dejaba la puerta del albergue abierta, y entonces el gato escapaba; Marie corría a buscarle y siempre le encontraba en la montaña, sentado sobre alguna roca escarpada. Al cabo de los meses, madre e hija visitaron de nuevo a la hechicera y le contaron el poco éxito de su consejo. La anciana no dudó en su respuesta: dijo a Marie que nunca encontraría marido y que su destino estaba unido a las montañas, tal y como su gato daba a entender.
Marie entonces tomó una decisión: llamó a sus primos Joseph y Jean Baptiste, expertos guías de montaña, y les pidió que la guiaran a la cumbre más alta de la comarca a través de las praderas, las rocas, las nieves y los glaciares. Los dos hombres accedieron con gusto a la petición y acordaron escalar la montaña más alta de la zona a mediados del mes de julio. El día elegido comenzaron la ascención; el día era bueno y los tres avanzaban con rapidez. Hicieron noche en un pequeño refugio de piedras y a la madrugada siguiente reanudaron la marcha. Marie comenzó a cansarse; sus primos la ayudaron atándola una cuerda a la cintura y tirando de ella. La joven empezó diciendo que prefería no continuar y terminó pidiendo que la tiraran al fondo de una grieta de glaciar. Pero los guías se mostraron firmes en su propósito y consiguieron alcanzar la cumbre con su prima. Después descendieron e hicieron un descanso en el refugio de piedras antes de regresar de nuevo al pueblo. Marie tardaría más de dos días en recuperarse y volver a su trabajo en el albergue.
Los habitantes de Chamouny celebraron el éxito de su vecina. Marie hablaba a todos acerca de su aventura y los clientes del albergue aumentaron. Tiempo después Marie abrió su propia cantina en el camino que subía a la montaña. Murió soltera en 1838.
(Homenaje a Marie Paradis, primera mujer que ascendió al Mont Blanc).




Muy bonito y original.
Mi voto y un abrazo
Gracias Cenicienta por tu comentario, tu voto y tu abrazo
Antoniosib: me ha gustado tu relato; homenaje, a tu muy particular estilo, muy merecido a esa valiente mujer.
Mi voto.
Un saludo afectuoso
Volivar
Muchas gracias volivar, en especial por la atención de demuestras hacia nuestros textos. Un abrazo.
Antonio, me trajiste gratos recuerdos, ya que viví 6 anos en Ginebra y cada invierno íbamos con algunos amigos a esquiar a Chamouney. El Mont Blanc nevado es uno de los mas bellos espectáculos naturales. Gracias por recordarnos a Marie Paradis. Un abrazo y mi voto.
Qué bella experiencia, vivir una temporada en Ginebra y esquiar en Chamouney. Me alegro de habértela recordado. Muchas gracias por tu comentario.