Vino hasta el diablo
28 de Mayo, 2012 15
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Deseábamos los dos el viaje a Mojácar. Mientras cargábamos el coche en el tren, lo vi venir; su inquieta mirada era distinta a la de hacía dos horas, cuando nos despedíamos de la familia. Me abrazaba corta e intensamente, una y otra vez. Sufría; también él lo veía venir hasta que el delirio le alcanzó; entonces dejó de sufrir. Se abrió el grifo de las palabras huecas, de los planes imposibles, del amor a borbotones. Durante las seis horas del viaje tuvimos un hijo, una nueva casa y un patético retrato mío con el pánico asomando por los ojos, siempre en boceto a carboncillo. También regaló el equipo de música, el coche y la cámara de fotos, al revisor y a otros viajeros con quienes nos cruzamos. Sólo tuve que rescatar la cámara de fotos, lo demás, no lo llevaba encima. Al final del viaje ya no veía, volvió a necesitar sus ojos dementes: la lente fotográfica. De nuevo era ciego y sólo veía a través de mis ojos o pegando los suyos al visor de la cámara. La tranquilidad había durado poco, venía la segunda crisis.

Regresamos a Madrid de inmediato. Se dejaba llevar y yo solo quería volver a casa.

No hubo forma de convencerle y a la mañana siguiente de nuestro regreso salió para su estudio de arquitectura en el barrio de Salamanca. Yo sabía que nos estaba pasando algo trascendente pero no sabía qué era. Algunas ideas me iban y venían, yo las desechaba con desesperación. Decidí no ir a clase e ir a buscarle al estudio. Enrique y Marta se fueron sobre las siete y media, nos quedamos solos. Juan removía los mismos planos, una y otra vez. No acababa, pero tampoco me pareció que estuviese haciendo algo. Yo le pedía que nos fuésemos y él, seguía remoloneando. Se enfadó y me pidió que me fuese sola a casa, tenía que asistir a una reunión con los “amarillos” ¡Ya estábamos! También ese día iba a terminar en absurdo. Si me iba, él volvería, como anteanoche, sin ropa, sin cartera, sin reloj, delirando. Si me quedaba, sería, de nuevo, un frenesí de idas y venidas, de interponerme entre él y cualquier aprovechado, un cabestreo hasta casa; podía, incluso, volver a dejar tirado el coche en medio de la carretera con todas las puertas abiertas, decidido otra vez a regalarlo porque él iba a cambiar de vida; seguro que me tocaba correr detrás y con ayuda de alguien meterle en el coche. No hubo tanta suerte.

Hacía rato que estábamos solos, yo me interponía, decidida, entre él y los amarillos. Se acercó de frente, me besó largo y mientras me abrazaba le oí decir - dentro de ti vive el mal -, inmediatamente, sus brazos subieron por mi cuerpo y mientras aflojaba el abrazo, ya tenía sus manos en mi cuello. Había decidido estrangularme. No puedo decir que me sorprendió; tras la suma de acontecimientos de los últimos cinco días no me sorprendía, ya, nada. Me dolía el cuello pero dejó de dolerme, me faltaba el aire y no necesité respirar, podría descansar tranquila, ya era un muerto viviente…

Pero vivía ¡qué mierda! Con frialdad decidí hacerme la muerta antes de estarlo, dejando caer todo el peso de mi cuerpo. Al desmadejarme, Juan me soltó de inmediato y quedé tumbada en el suelo, muy quieta. Unos segundos después, Juan lloraba, abrazado a mí. Sentí que ya no corría peligro, me levanté y me hice cargo de él, que se dejó meter en un taxi, reivindicando su amor por mí, hasta llegar a casa. Esa noche perdió el diablo.

15 Comentarios
  1. fabuloso increible y bello dentro de su sordidez acartona el pensamiento gracias shu me regresas la fe en la juventud que no dejará morir la literatura mi voto
    Salamandra

    • Gracias, Salamandra, en mi 60 aniversario, el próximo 8 de agosto, recitaré tu acto de fe en mi brindis de homenaje. Deseo que sea sobre el mar y desnuda.

  2. Caramba, shu, que relacion tan truculenta con alguien que parece haber perdido contacto con la realidad. Muy buena narracion. Un saludo y mi voto.

    • Es amor, Vimon, del único tipo de amor verdadero: generoso y sin condiciones. Gracias.

  3. Preciosa y dura historia de tres locuras, la de un amor que se debatía con el diablo, la de un diablo que quiso imponerse a un amor férreo y la mayor locura de todas… la de un amor incondicional que esa noche ganó a pesara de todo.

    Creo que muy pocas personas saben amar así y para escribir esto, hay que entender de eso, creo. Esta historia, en cierta forma, tiene un trasfondo que me recuerda a “Veronika decide morir”, de Coelho.

    Felicidades Shu, sinceras y sentidas.

    • Es verdad, una historia de amor y rebeldía. Rebelión en el caos. Vamos, la guerra global.
      Gracias por comprenderlo.

  4. Ufffff!!! sorprendente, creo que tu relato se apoya en aquella frase típica que dice:
    “no se valoran las cosas o las personas hasta que se pierden”.
    Muy bueno compañera, me gustó.

    • O peor, Amerika, no las pierdes nunca aunque no las tienes. Una mañana, una tarde, una noche el caos para ante tu puerta, entra en tu casa y va marcando las cosas y las personas que arrastrará consigo. Por lo que yo sé, el caos es “tremendo cabrón”, se lleva aquello que más quieres, valoras y disfrutas… se lleva tu mundo y te deja castañeteando los dientes en medio de un páramo.
      Claro, que el caos no se llevó tu voluntad.
      ¡Gracias, Amerika! (Cómo mola esta exclamación a modo de saludo o despedida. Podría ser el de la próxima presidenta de los Estados Unidos de América jajajaja

  5. Shu: qué interesante cuentas las cosas que ocurren en el amor. Llenas el alma de él, de amor, y te pones a escribir, haciéndolo tan bien, que uno desea morir de amor.
    Atentamente (Mi voto)
    Volivar

  6. Madre mía, que relaciones más extrañas narráis todos, ¿no hay una historia normal por aquí? Debe ser el deseo que tenemos todos de salir de lo cotidiano y lo normal.
    Muy bien escrito Shu. Voto!

  7. jajajajajaja, Territorio… me limito a contar mi normal realidad. Pero hay vidas con un cotidiano muy extraño. Es una de las mil razones sobre las que se ha formado mi mundo de creencias e ideologías: la vida es parte de un caos.
    Muchas gracias por tu tiempo, Territorio sin dueño.

  8. Shu: ¿me permites tu espacio? Es que Territorio sin eso… no se ha de acordar de aquello que publicó relacionado a una despedida de soltera… ¿al asistir a la fiestecita tendría nuestra querida amiga, culta y excelente escritora, deseos de salir de la codianidad?
    -Con leer al menos un comentario, ya está uno de buenhumor. Y eso es extraordinario.
    Volivar

  9. Me ha gustado la forma en que describes este tipo de amor. Como dicen el resto de comentarios, SABES escribir.

  10. En este relato invitas al lector a un delirio. Se va aceptando ese amor incondicional y esa lucidez del narrador que no atiende a su dolor personal perdido en captar el del otro. Al principio se asoma el desprecio en “Se abrió el grifo de las palabras huecas”, una gran y lapidaria frase. Después uno va entendiendo la naturaleza de ese amor incondicional, esa entrega en salvar al otro. En la frase “dentro de ti vive el mal” se ve claramente el derrotero que toma la narración y el perfil de Juan. Hay relatos de amor que abusan de ciertas palabras caen en manidos tópicos, en este vemos otra pasta, otro hilar.
    Me ha sorprendido de veras. Felicidades.

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