¡Hiciste bien! ¡Hiciste bien! Yemayá
25 de Mayo, 2012 6
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Tras la puerta del granero, la niña de ojos verdes y piel canela, contenía el aliento. El corazón pedaleando en su interior en un intento de escapar del miedo:-””No. otra vez no.””-murmuró. – No tengas miedo, aguanta…No respires, no te muevas…y si puedes piérdete entre esos sacos de algodón, esfúmate en el aire, pero que no sepa que estás aquí.La voz le hablaba con esa calma que tanto necesitaba mientras ese aire en el que hubiera dado cualquier cosa por fundirse, traía el olor a ternero asado, a música de banjo y armónica de ese mundo de barracones que tan bien conocía, junto con las notas del piano de la casa grande que el aire ignorante de razas y clases, barría hasta ella.Se acurrucó cuanto pudo y cerró los ojos esperando que ese aroma a colonia, y ese aliento a licor se alejaran de allí. Un claro de luna se filtraba por la puerta y las botas de piel de búfalo relucieron como el alabastro marrón de la cómoda del cuarto del ama. Se apretó el vientre a la vez que se llevaba una mano a la boca ahogando el grito desesperado que la llevaría de nuevo al amo. Le dolía, aún le dolía ese vientre con un mucho de niña y ese apenas de mujer.Había rogado a Yemayá su protección e invocado el poder de la muerte de Ikú para el amo de la casa grande, pero ni sus ruegos de candonblé ni las tortas de miel, ni el perfume que robó de la cómoda de alabastro de la señora,ni el pesado peine de plata de púas largas y afiladas con el que cada noche debía deshacer el peinado del ama hasta dejar su melena lacia y oscura libre de lazos y horquillas, como la de Yemaya.Ni tan siquiera las hermosas flores blancas de los magnolios que bordean el camino a la casa grande habían surtido efecto.Todo lo había depositado en el río con la esperanza de que ese hombre la dejara en paz; todo menos el peine de plata que guardó bajo una tabla suelta bajo el jergón que compartía con dos hermanos más -piensa rozando con los dedos,las púas del peine en uno de sus bolsillos. El amo ha vuelto, Ni siquiera hoy, que la casa está de fiesta por el nacimiento de su primer hijo varón, se ha olvidado de su vientre:¡¡¡Yemayá!!!-aclama desde lo más profundo de su corazón- !!!ayudame Yemayá!!!

En la oración desesperada ha puesto alma y corazón, mientras escucha los pasos del hombre blanco, del amo de todos, y todas las cosas que abarca la plantación.Un gemido se escapa de su garganta alertando al dueño y señor de su frágil vida, que la arranca de su escondite con fuerza, y la tira sobre los sacos de algodón. Una mano grande en el cuello endeble, la otra bajo la falda del vestido de algodón. Y de nuevo el imposible dolor en el vientre¡Lo odiaba! ¡Como lo odiaba! una oleada de arcadas le subió hasta la garganta al sentir esa carne bruta en su interior ¡Lo odiaba!¡Como lo odiaba! cuando la dejaba tirada como un escupitajo de tabaco mascado, resbalándole por las piernas su repugnante esencia ¡Lo odiaba! ¡Como lo odiaba! por esa carne desgarrada, por la inocencia perdida,porque no tenia presente, ni futuro, porque había destrozado su triste vida hasta el punto en que nunca encontraría a nadie que quisiera compartir esa misera vida con ella, por ser un juguete más del amo ¡Lo odiaba! ¡Como lo odiaba! por tener sus mismos ojos y el mismo color de pelo….por llevar su sangre.
Han cubierto el río con una colcha de flores de un blanco azulado y los cestillos de mimbre salpican el agua llevando con ellos, perfumes, abalorios de cristal y tortas de miel. Todo para Yemayá. Hasta el peine de plata va con el río. La niña camina despacio hacia atrás con la esperanza de ver a la diosa recoger su ofrenda. Y se aleja despacio y sin volverle la espalda a esas aguas, el hogar de Yemayá. La voz amiga le habla en su interior: “”hiciste bien”” “”hiciste bien””…
Bajo las soberbias columnas que guardan la casa al caer el día, el amo contempla, sin ver, los magnolios que bordean el camino.No hay nadie con él, solo sus botas de piel de búfalo y la botella de alcohol. No se escucha el piano, ni el balbuceo de un niño. No llega hasta allí la risa clara de la señora del peine de plata. Solo él y sus ojos cerrados, por esa cicatriz que los cruza.
“Hiciste bien” hiciste bien” escucha en su interior mientras mece al pequeño de ojos verdes. Hiciste bien, hiciste bien….

6 Comentarios
  1. Muy buen relato, Gudea. Yamanya, la Diosa del mar, la patrona de las mujeres embarazadas. Bella referancia a una de las leyendas mas populares en el Caribe y en Africa. Solo un pequeno comentario: el final abierto no aclara muy bien lo que paso. Acaso la nina mato a su amo, o solo le pidio a Yemanaya que la protegiera?
    Entretanto un saludo y mi voto.

    • “Bajo las soberbias columnas que guardan la casa al caer el día, el amo contempla, sin ver, los magnolios que bordean el camino.No hay nadie con él, solo sus botas de piel de búfalo y la botella de alcohol. No se escucha el piano, ni el balbuceo de un niño. No llega hasta allí la risa clara de la señora del peine de plata. Solo él y sus ojos cerrados, por esa cicatriz que los cruza”….

      Vimón: la niña le clava el peine de plata en el rostro, dejándolo ciego.Para mí es pero que la propia muerte….
      Un abrazo en la distancia y agradecida por ese voto.

      Gudea

  2. Me asombran tus frases tan elaboradas y llenas de adjetivos. Enhorabuena y voto. Me surgió la misma duda que a Vimon pero creo que las palabras “el amo contempla, sin ver” y “ojos cerrados, por esa cicatriz que los cruza” dan la respuesta.

    • “el amo contempla, sin ver” y “ojos cerrados, por esa cicatriz que los cruza” dan la respuesta.

      Tu mismo lo has dicho.No lo mata,sino que lo deja ciego al clavarle el peine que guardaba en uno de sus bolsillos.No fue capaz de dejarlo en la ofrenda a Yemayá,o tal vez Yemayá le dijo: no me lo dejes en el agua.Usaló en su momento…Y así lo hizo.

      Un abrazo en la distancia.

      Gudea

  3. Gudea: lo que cuentas, es pan de todos los días en este país, México, en donde los ricos son los dueños y señores de vidas y haciendas, como se dice, y más, de las pobres muchachas que trabajan de sirvientas en sus mansiones… Si se les escapan a los señorones, a los juniors no, y las dejan, a veces enbarazadas, a veces prostitutas de profesión, y en muchísimas ocasiones, las dejan… en el panteón (muchas se toman algo para apartarse de este mundo y de la gente que se cree dueña de las vidas, especialmente de jovencitas).
    Volivar (muy decepcionado por tantos atanques a mis escritos. ¿Creerás que no falta algún paisano mío que me critica continuamente? Yo pensé que los comentarios negativos me valían “gorro” (que no tendrian importancia para mí), pero, a la hora de la hora, sucede que no tiene uno sangre de jamaica y se encrespa.
    Saludos
    Gracias por tu amistad.
    Volivar (por hoy, y espero que sólo por hoy, muy decepcionado por haberme deicado a esto de escribir)

    • Qerido amigo Volivar: Lo primero es decirte que siento mucho que “¡Hiciste bien! ¡Hiciste bien! Yemayá” Te haya causado ese cambio de estado de ánimo.Estoy acostumbrada a un Volivar optomista y encantado de su profesión que no es otra que la de escribir,contando la realidad de su tierra o, colgando en esta casa relatos que nos hacen a tod@s soñar. Si no he comprendido mal,has querido decir que algunas de las personas de tu ciudad te critican cuando decides escribir sobre algún tema candente como :EL ABUSO DE PODER ¿Me equivoco? Lo siento amigo.
      Confío en que esa frase:
      (por hoy, y espero que sólo por hoy, muy decepcionado por haberme deicado a esto de escribir)
      sea solo una frase dejada en el papel virtual tras un momentaneo bajón de ánimo.Quiero;QUEREMOS ver al Volivar de mente activa,positiva e ilusionada que a todo@ nos engancha con sus relatos.
      “Hoy “ya ha pasado -se ha quedado en “ayer”- ,así que en este nuevo dia vuelve a poner tus dedos en el teclado y ¡ESCRIBE! Deja que hablen,deja que digan y ¡Escribe!.
      Un abrazo en la distancia,hoy más fuerte,más profundo;con más calor.

      Gudea

      P.D.
      En tu comentario he echado de menos ese “abrazo en la distancia”que me dejas siempre…En su lugar has dejado un “saludos” que me resulta frío y extraño.Espero que cuando regreses a este rincón me encuentre con el “abrazo en la distancia”

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