¿Tiene fuego?
6 de Marzo, 2012 3
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Paseando por el parque, cansada, decidió sentarse en un banco. Había un señor leyendo el periódico y sin preguntar siquiera, se situó a su lado, mirándole descaradamente:

-Vaya cosas tiene la vida, ¿eh?- la mujer hizo una breve pausa sonriendo, continuando con su monólogo.-Pero mire lo que le digo, que mejor dolida que arrepentida y mejor sufriendo que sin sentir. ¿Que una prefiere la felicidad? Claro, pero aquí no estamos para soñar. Decía yo hacía unos años que eso era cosa fácil y a la luz de la realidad me planteo lo curioso de esa afirmación, cambiante sin duda, según la situación en la que uno se encuentre. Que no es lo mismo ocho que ochenta, ni solo que acompañado, ni mil comparaciones distintas que pueda hacerle yo, lo sé. Pero por donde iba, que así estoy bien ya que pregunta, con mi dolor pasajero o sedentario, a estas alturas son asuntos que no me atañen ni preocupan.

El hombre no levantó la vista de su periódico, desesperado porque cansada, ella desistiese. Pero prosiguió tras otra pausa:

-Visto lo visto aquí una no decide estas cosas. Luego dicen que nuestra vida es sólo nuestra y nuestras decisiones cosecha propia, individual, sin interferencias ajenas. ¡Ríase usted del inocente que así lo crea! Todo son órdenes de fuera, de arriba, de quien quiera que esté ahí claro. Si es que hubiese alguien, una sola persona mandando. En mi convencimiento está que es un grupo de personillas disputándose el poder, pero como ninguna llega a lo máximo nos juntamos con una burbuja llena de puntitos mandones que todo lo hacen por nosotros, pero para ellos. La cuestión de este asunto es, que necesito fumarme un cigarro, ¿Sabe? Porque mire que me está poniendo muy nerviosa esta conversación y tanto hablar de pamplinas, tanta charla y tanta cosa, que me hace acordarme más de que todo va justo al contrario de cómo estaba previsto que fuese. Pero digo yo, si quiero fumarme un cigarrillo, quiero yo, ¿o me hacen querer? No estoy para preocuparme en estos momentos. Déjeme el mechero y aplacemos la tertulia para otro día, que con los nervios a flor de piel dígame quién piensa con cordura. Nadie, si ya se lo decía yo, nadie. El quid de la cuestión es, pues, que están todos ustedes locos, el mundo vaya. No se vaya a pensar ni a ofender. Bueno, ¿va a darme fuego entonces?

El señor, atónito, no pudo articular palabra ante aquella cascada de palabrería, inmóvil frente a las noticias impresas. Ella, indignada ante su “mala educación” por no darle fuego ni contestar al menos, se levantó ladrando una serie de improperios a voz en grito. Él bajó la mirada de vuelta al periódico, consternado.

-Pues va a ser verdad que el mundo está loco…

3 Comentarios
  1. Quien este libre de locura, que arroje la primera piedra. Muy bueno y gracias por compartir. Saludos.

  2. Beatriz Losilla: vaya, qué hermoso monólogo, no interrumplido… con un final impresionante, mira que ante tantos comentarios el hombre ni siquiera hacía caso, bueno nada de caso… concluyendo con eso, con lo que yo también estoy de acuerdo, de que todos estamos locos.
    Felicidades por presentarnos esto tan hermoso en la red.
    Atentamente
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

    • La indiferencia del hombre incrementa la locura de la mujer, sacándola más de quicio, un poco una situación absurda para reflejar una serie de ideas que se condensan al final del relato…
      Muchas gracias por estos comentarios, Volivar :)

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