Amigos, hoy quisiera escribir sobre mi cotidianidad, y contándoles que a las cinco de la mañana debo levantarme de la cama, irme al cuarto del baño -en donde el agua fría de la regadera estremece todos mi cuerpo-, ponerme el pantalón (por supuesto que después de los calzones), los zapatos, y bajar al primer piso de la casa en donde están las instalaciones del periódico del que soy director -perdonando el matiz de soberbia que se vislumbra en la última expresión-.
Asimismo, desearía comunicarles la alegría que experimento al leer, escuchando alguna obra de Beethoven, lo que publican los magníficos escritores de esta red literaria que amablemente Falsaria ha puesto a nuestra disposición; informarles que en breve llegará el sol a mi ciudad, para llevarse el frío y la sombras de la noche; comentarles que en cuanto la aurora esparce sus tenues rayos aquí y allá, el hombre que vende camote tatemado me aturde con sus insistentes gritos invitando a las amas de casa a comprarle su mercancía para el desayuno; hacerles saber a ustedes que por la calle pasa un cuate anunciando, a voz en cuello, como es su diaria costumbre:
-¡Señor, señora, señorita, tenga a la mano su vasito de leche, que ya llegaron los huchepos (tamales de maíz) con crema!
Quisiera contarles que cuando es insoportable el barullo que arman los niños y los jóvenes que caminan de prisa rumbo a la escuela, dejo el reportaje, la noticia del día, o la editorial a medio terminar, y me voy a la cocina por mi “cafecito” que engullo acompañado con una pieza de pan dulce (chilindrina… tal es el nombre con el que se conoce en Michoacán) que prepara mi mujer, y aprovecho para desayunar lo que tan sabrosamente ha cocinado para mí.
Y tratando de incrementar su envidia, amigos, les diría que ella, mi esposa, es guaña y habladora como ella sola; que se ríe de cualquier babosada que le cuento; y que organiza tremendo escándalo cuando ve o le parece ver que un ratón husmea entre los chacapes y las cacerolas; que a ella le gusta sobremanera lucir sus vestidos nuevos, aún cuando está en la lavadora con un montón de ropa sucia, ah, y que por nada del mundo deja a un lado sus largas uñas postizas.
Que cuando cocina, precisamente a causa de esos estorbosos en la punta de sus dedos, con mil dificultades voltea la tortilla que calienta para que me la coma con los huevos estilo ranchero que ha puesto a mi disposición en la mesa del comedor.
Esto quisiera contarles hoy; que se enteren del ajetreo que reina en la oficina cuando los voceadores del periódico quieren salir lo antes posible para que la competencia no les gane las esquinas más comerciales de Sahuayo.
¡Qué ansias las mías por comentarles que nuestro compañero (en las letras) Hegoz me hizo reír a tal grado que dejé por un largo lapso los dientes desarropados, cuando me dijo que soy el sujeto de los puntitos y de las comas, o algo parecido, contestándole yo que él se veía horroroso en su perfil, que lo cambiara, porque me amargaba el día con sólo mirar su estampa!
Pero, mis estimados, todos, por supuesto que encabezando la lista la joven mujer de Guayaquil, que sabe expresarse bellamente, la linda y culta Natalia Villalva (me van a perdonar sus eminencias en la literatura, pero ella se ha ganado mis preferencias (¡si les digo! ¡Qué suerte la de tan bella dama!); pero… por hoy, esos deseos los pongo a un lado de mi computadora; ya que después de una noche atroz, con mil dificultades mis dedos encuentran las letras en el teclado; en verdad que quisiera comentarles que es hermosa la vida, pero, queridos, estimados amigos, la noche que acaba de irse ha sido la más amarga de mi larga vida.
Nunca, que recuerde, se me habían empañado los cristales de mis lentes, y ahora debo limpiarlos continuamente, pues los nubla ese líquido que raras veces mis pestañas dejan escapar.
En esta ciudad de Sahuayo ya está por irse el invierno a dar lata en otras naciones, y sin embargo, un frío muy feroz engarrota mis piernas, entume mis manos, embota mis ideas, y nulifica mi admiración y entusiasmo por las cosas más ordinarias y simples que embellecen la vida; nada, nada me llama la atención, y le permito a mi cabeza que se recargue en mi pecho, para que las lágrimas no provoquen un corto circuito en los hilos eléctricos del teclado.
Este fatídico estado anímico que me está apartando de este mundo y de sus preocupaciones, así como de sus alegrías, lo ha ocasionado el sufrimiento de mi esposa, que, desde hace unos días está sumida en graves problemas de salud. Anoche, a eso de las dos de la madrugada, eran tan atormentadores e inquietantes, que, a una velocidad que no logran ni 50 mil demonios, una ambulancia se la llevó a la ciudad de Morelia, capital del Estado de Michoacán, en donde, según el último reporte que he recibido, le ha fallado la respiración, aunque, por fortuna, la tecnología médica moderna le metió aire a sus pulmones.
Y pensar, amigos, que lo que les doy a saber, especialmente en el final, es la esencia de la vida, de nuestra vida.



Gracias por hacernos partícipes de momentos intimos de tu vida, que a todas luces nos hacer saber de tu sensibilidad.. Sólo te pido como compañero de esta familia que nos reune a todos con el animo de escribir nuestras pequeñas y grandes cosas, que no abandones tus luchas, ni tus sueños; que la vida nos pone a veces duras tareas para probar nuestro temple y nuestro corazón. Deseo que tu esposa pueda mejorar y sanar del mal que la aqueja; pero recuerda pase lo que pase, queda el recuerdo del amor, el cariño, la dedicación, el compañerismo que pudieron compartir. Animo amigo, desde aqui mi voto personal porque Dios te ilumine y los proteja.
Estimado Volívar, quiero en este momento agradecerte por tus palabras, no sé como responder a ese enunciado, con toda la humildad que me constituye creo que estoy un poco tímida en este momento y una vez más gracias, por otra parte creo que eres el sujeto de los puntitos y las comas, en esa excelencia del uso de estos instrumentos del sentido completo podrías valerte de tu propia creatividad para salir de tu estado emocional, creo que esa definición te convierte en el hombre adecuado para ser el protagonista que tu vida cambie y que la tristeza se aniquile, serán tus puntos y tus comas los que le pueden dar otro sentido a tu cuento o a tu vida. Creo que todo lo que vivimos debemos vivirlo con amor, el amor que le tienes a tu esposa y todo lo que has vivido y vivirás con ella, hasta los últimos días de tu vida o de su vida, los cuales deben ser los más hermosos, la enfermedad no es la muerte, y la muerte no va ha ser tu enfermedad. los seres no debemos aferrarnos a la vida, sino vivirla mientras se muestre en nuestros cuerpos o en los cuerpos de las personas que amamos, ella debe verte positivo y feliz, hay que buscar la felicidad (está allí y pecamos de ciegos), hay que recordar los mejores momentos para robarnos una sonrisa más a esto que es vivir.
Por favor volívar, ¡fuerte sujeto de los puntitos y las comitas!, aquí estamos los amigos desde otros lugares, dándote una mano en estos momentos duros.
Natalia
Volivar, mis mejores pensamientos y deseos para tu esposa y para ti van ahora contigo. De todo corazón deseo su pronta recuperación. Un abrazo fuerte y que tu pluma siga andando.
Hegoz, muchas gracias. Qué amabilidad la tuya.
Volivar
Natalia, mi muy estimada amiga, a la disancia, pero mi gan amiga… ¿cómo agradecer esas palabras, esos sentismienos de solidariad?
Eres magnífca escritora, y especialmente una gran persona.
Volivar
Estimado amigo Luis Villanueva, gracias, muchas gracias por tus palabras…
en verdad, que, como dicen algunos compañeros, eso se está transformando en una hermosa familia.
Volivar
…”"”".y le permito a mi cabeza que se recargue en mi pecho, para que las lágrimas no provoquen un corto circuito en los hilos eléctricos del teclado.”"”
Querido amigo Volivar.Esto que has escrito, encierra la emoción hecha palabra.Siento lo de tu mujer ,no sabes cuanto.NO pierdas la esperanza amigo mio, y vamos a desear que vuelva a trastear por el hogar luciendo esas uñas postizas de las que tan orgullosa está.
Hoy mi abrazo en la distancia es más fuerte, y lleva más calor entre mis brazos.
Cuidate y un beso para el amor de tu vida.
Gudea
…”"”".y le permito a mi cabeza que se recargue en mi pecho, para que las lágrimas no provoquen un corto circuito en los hilos eléctricos del teclado.”"”
Querido amigo Volivar.Esto que has escrito, encierra la emoción hecha palabra.Siento lo de tu mujer ,no sabes cuanto.NO pierdas la esperanza amigo mio, y vamos a desear que vuelva a trastear por el hogar luciendo esas uñas postizas de las que tan orgullosa está.
Hoy mi abrazo en la distancia es más fuerte, y lleva más calor.
Cuidate y un beso para el amor de tu vida.
Gudea
Lo siento…No sé como me ha salido el post doble…
Gudea